Los suelos con más hongos pueden almacenar más carbono

¿Sabías que los suelos son el sumidero de carbono más grande del mundo? Aunque los científicos temen que el calentamiento global antropogénico altere este mecanismo, un equipo de investigadores destaca el papel principal que los hongos podrían desempeñar en esta área.

Los suelos con más hongos pueden almacenar más carbono
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Se estima que los suelos contienen hasta tres veces más carbono que la atmósfera. Y todo se debe al trabajo tanto de las bacterias como de los hongos, que se descomponen enriqueciendo los suelos de carbono. 

Y algunos de estos compuestos permanecerán en ellos durante siglos. O, al menos, durante algunas décadas. Otros, por otro lado, tenderán a ser rápidamente consumidos por microbios, y convertidos en dióxido de carbono, partirán hacia nuestra atmósfera, amenazando con agravar aún más el calentamiento global antropogénico.

Especialmente porque los investigadores consideran que un aumento de las temperaturas podría originar una auténtica explosión en la demografía de estos microbios. De ahí la importancia de que los expertos comprendan los distintos mecanismos de persistencia del carbono orgánico en los sueños.

Un equipo de la Universidad de Massachusetts, en Estados Unidos, estudió el comportamiento de laboratorio de distintas composiciones de suelo modelo sometidos a un aumento de la temperatura. Si bien es cierto que las bacterias son los principales impulsores de la producción de suelo, los investigadores muestran que los suelos con un alto contenido en hongos liberan menos CO2 que otros.

¿Cuáles serían los secretos de este proceso? Por el momento no han sido revelados. Pero los investigadores especulan que los hongos podrían producir una serie de enzimas que las bacterias no pueden.

Hongos y mayor producción de carbono
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Estos compuestos podrían brindar a las bacterias “bloques de construcción” con los que las bacterias podrían producir suelo. Y, finalmente, terminan produciendo compuestos de carbono, con una larga vida útil. No obstante, aún habría que confirmarlo todo en condiciones reales.

Un auténtico intercambio de buenas prácticas

Casi todas las plantas de nuestro planeta viven en simbiosis con hongos, un fenómeno conocido con el nombre de micorrizas. Se trata de un tipo de relación que se forma con mayor frecuencia a través de la interconexión de las raíces de las plantas y los hongos, permitiendo un intercambio que favorece el crecimiento, incluso la supervivencia de cada uno.

Por un lado, la planta aporta azúcar y / o carbono al hongo. Y, a su vez, el hongo le aporta nutrientes, agua o minerales. 

Y esta simbiosis aumenta el potencial de la vegetación para eliminar el CO2 de la atmósfera, almacenándolo en el suelo. La conocida como simbiosis micorrízica puede tomar muchas formas, aunque las tres principales son micorrizas ericoides, micorrizas arbusculares y ectomicorrizas. 

Sin embargo, no fue hasta hace pocos años cuando los expertos descubrieron que la vegetación ectomicorrízica es, con mucho, la más eficiente a la hora de almacenar carbono en el suelo.

En ese estudio, el equipo llevó a cabo una encuesta mundial, creando una serie de mapas que detallaron la distribución de las diferentes vegetaciones micorrízicas en el mundo, lo que permitiría desarrollar estrategias de uso del suelo como forma de luchar contra el aumento de CO2 atmosférico y, por tanto, contra el calentamiento global.

Y los científicos mostraron que los bosques boreales (que encontramos sobre todo en Rusia y Canadá), son casi 100% ectomicorrízicos, logrando capturar alrededor de 350 gigatoneladas de carbono a nivel mundial. Mientras que las vegetaciones no micorrízicas solo almacenan 29 gigatoneladas de carbono.

Dado que la captura de carbono en el sueño es un proceso muy largo, que puede llevar varias decenas o cientos de años, de ahí que sea prioritario proteger las áreas naturales y, particularmente, los bosques boreales.

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