Los seres vivos más longevos del mundo

A diferencia de los animales, las plantas pueden llegar a vivir siglos, e incluso milenios. Pero hay seres vivos que han llegado a vivir cientos de miles de años.

 

Entre los animales, pocas especies hay más longevas que el ser humano. En parte gracias a nuestra biología, y en parte gracias al desarrollo de la medicina, Homo sapiens se encuentra en ese grupo pequeño privilegiado de especies que supera los 60 años de vida.

Pero ese tiempo no es nada para muchas plantas. Ya sea porque su crecimiento sea extraordinariamente lento, o porque sigue formando nuevos tallos a partir de un entramado de raíces, las plantas son capaces de engañar al tiempo y mantenerse con vida durante siglos, e incluso milenios. En la Isla Elefante, en la Antártida, existe un musgo que se estima su edad en 5 500 años. También en los entornos boreales, pero en el hemisferio norte, encontramos en Suecia a Old Tjikko, una pícea que, con un solo tronco, es el ejemplar unitario y no colonial más viejo, con más de 9 500 años de edad.

Pero aún estos organismos se quedan cortos cuando los comparamos con los seres vivos más longevos del planeta.

La yuca de Mojave y otras plantas milenarias

Hablamos de colonias clonales cuando una población de lo que parecen muchos individuos descienden de un mismo ancestro, del que proceden por reproducción vegetativa, no sexual. Cuando todos esos individuos aparentes, como pueden ser los troncos de un bosque, se mantienen conectados entre sí por las raíces, entonces podemos afirmar que toda la colonia forma un solo individuo. A este tipo de individuos que aparentan ser poblaciones, se les denomina ramet.

Este efecto es el que encontramos en la yuca de Mojave, un arbusto que ha ido creciendo de forma radial, los tallos del área central se han ido muriendo, pero las raíces permanecen y continúan creciendo hacia el exterior, donde siguen emergiendo nuevos tallos, conformando un aspecto de anillo. Se estima que este individuo en ramet puede superar los 11700 años de edad.

La yuca de Mojave
La yuca de Mojave

Otros ejemplos de poblaciones clonales realmente antiguas son el roble de Palmer, en Riverside, California, o una población de eucaliptos encontrada en Nueva Gales del Sur, Australia. Ambas son poblaciones clonales que comparten raíces, cuya edad se estima en 13000 años.

El acebo del Rey es una planta muy extraña. De nombre científico Lomatia tasmanica, es una planta triploide, es decir, sus cromosomas se distribuyen en tríos, y no en parejas. Esto provoca esterilidad en la planta, por lo que solo puede reproducirse de forma asexual. De este árbol se ha obtenido una gran cantidad de clones para jardines botánicos, todos ellos procedentes de la misma población silvestre. Se estima que su edad supera los 43 600 años

Pando y Posidonia, el bronce y la plata en longevidad

Entre las plantas más grandes del mundo también encontramos a las más longevas. Una de ellos es Pando, un ejemplar ramet de álamo temblón en el centro de Utah. Comenzó como un solo árbol, pero se expandió por el subsuelo, y de las raíces surgieron nuevos tallos de forma totalmente vegetativa. Con el paso del tiempo, algunos tallos morían y eran reemplazados por otros, que rebrotaban del mismo entramado de raíces. De este modo, este bosque, formado por un solo individuo, va renovando sus partes aéreas mientras las raíces siguen expandiéndose. La edad promedio de cada tronco ronda los 160 años, pero el entramado de raíces, que se extiende por 43 hectáreas, se estima que ronda los 80000 años de edad. 

Pradera submarina de ‘Posidonia oceanica’
Pradera submarina de ‘Posidonia oceanica’

Aún más antigua, según las estimaciones, es la colonia clonal de Posidonia oceanica que encontramos en una extensión de hasta 15 kilómetros entre las islas de Ibiza y Formentera. Se trata de una planta submarina, –no de un alga–, que sigue creciendo y expandiéndose a través de rizomas subterráneos. Este ejemplar, que conforma en sí mismo toda una pradera submarina —la comunidad clímax del mar mediterráneo— es considerado el ser vivo más longevo del mundo, con una edad estimada de entre 80 000 y 200 000 años. Parece un récord muy difícil de superar. Y ninguna planta lo ha superado, que sepamos.

Las bacterias siberianas

Y sin embargo, el récord está superado por otro tipo de organismos.

Salgamos de las plantas para adentrarnos en el misterioso mundo de las bacterias. En los hielos siberianos sabemos que existen microorganismos que llevan largos períodos de tiempo congelados, esperando a emerger. Bacterias que permanecen en estado de latencia, con el metabolismo detenido, y que vuelven a realizar sus funciones biológicas cuando el ambiente vuelve a ser favorable.

Actinobacterias siberianas (Sussman et al., 2014)
Actinobacterias siberianas (Sussman et al., 2014)

No obstante, incluso en latencia, los efectos de la descomposición genética son ineludibles. El ADN no puede permanecer inmutable en el tiempo, ni siquiera congelado; se va degradando poco a poco, haciendo al organismo cada vez más inviable. Una bacteria congelada durante milenios podría, por tanto, no volver a ser viable, pues su ADN estaría demasiado degradado.

Pero no fue eso lo que encontró un grupo de investigación que analizaba bacterias latentes en los hielos de Siberia. Hallaron organismos vivos que tenían hasta medio millón de años de antigüedad, y con su ADN intacto. Y es que aquellas bacterias no habían estado todo ese tiempo en estado de latencia, su metabolismo había seguido funcionando y reparando el ADN a medida que se iba degradando.

Estas actinobacterias, del género Arthrobacter, son, con medio millón de años de edad, los seres vivos más longevos de los que tenemos conocimiento.

Referencias:

Arnaud-Haond, S. et al. 2012. Implications of Extreme Life Span in Clonal Organisms: Millenary Clones in Meadows of the Threatened Seagrass Posidonia oceanica. PLOS ONE, 7(2), e30454. DOI: 10.1371/journal.pone.0030454

DeWoody, J. et al. 2008. “Pando” Lives: Molecular Genetic Evidence of a Giant Aspen Clone in Central Utah. Western North American Naturalist, 68(4), 493-497. DOI: 10.3398/1527-0904-68.4.493

Johnson, S. S. et al. 2007. Ancient bacteria show evidence of DNA repair.

Proceedings of the National Academy of Sciences, 104(36), 14401-14405. DOI: 10.1073/pnas.0706787104

Sussman, R. et al. 2014. The oldest living things in the world. University of Chicago Press.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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