Los perros con la nariz chata son más cariñosos

Para sus dueños, son los más guapos del mundo, pero además, los perros chatos son más afectuosos y mejores guardianes que los narigudos, según un estudio.

La forma del cráneo es importante

Confirmando algunos de los resultados de investigaciones previas, los expertos constataron que, además del tamaño, la forma del cráneo influye notablemente en el comportamiento. Así, han visto que los de nariz chata son más afectuosos y obedientes que los perros de rostro puntiagudo. También son más propensos a ir detrás de un juguete cuando se les lanza, lo cual implica que son más fáciles de entrenar y domesticar. En cambio, cuando se ven amenazados por una presencia extraña, los chatos presentan características de los buenos guardianes, mostrándose agresivos y ladradores al defenderse de una potencial amenaza. Por el contrario, los narigudos aparecen más tímidos y precavidos con los extraños. Según McGreevy, esto explicaría por qué los galgos no son grandes guardianes y los afganos tienden a ser distantes, poco juguetones y más miedosos que los chatos.

 

 

Además de su comportamiento, los perros chatos resultan más atractivos para las personas porque la forma de su cráneo, y por tanto de los ojos, les hace mirar de forma frontal y directa. Su visión es más "humana" y hay pruebas de que son mejores a la hora de seguir con la vista adonde les está señalando su dueño.

Eso sí, el profesor McGreevy advierte de que los problemas de salud de estos perros y su menor longevidad debería dar que pensar a la hora de seguir esta moda. Porque, sí, queremos perros cariñosos, juguetones y afectuosos con los niños, pero también los queremos longevos, así que sería interesante cruzarlos para que su cráneo no se siga acortando, con los consiguientes problemas de salud.

Etiquetas: animalescomportamientoperrossalud

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