Los peces se vuelven adictos a la metanfetamina en ríos contaminados

Una cantidad minúscula de metanfetamina es suficiente para causar adicción a los peces de agua dulce.

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Los peces pueden engancharse a la metanfetamina que llega al agua dulce, hasta el punto de que llegan a buscar la sustancia estimulante de forma activa. Esta es la conclusión a la que ha llegado un nuevo estudio elaborado por la Universidad de Praga (Chequia).

Después de ser utilizada por los seres humanos, la metanfetamina llega a las vías fluviales a través de los sistemas de alcantarillado. Finalmente, llega a las plantas de tratamiento de aguas residuales.

"Donde hay usuarios de metanfetamina, también hay contaminación de agua dulce por metanfetamina”, asegura Pavel Horký, profesor y ecólogo del comportamiento de la Universidad de Praga. 

Contaminación de los ríos

La metanfetamina contamina los ríos de todo el mundo. De hecho, las concentraciones pueden abarcar desde unos cuántos nanogramos hasta decenas de microgramos por litro de agua, tal como asegura un estudio publicado en las revistas Chemosphere y Water.

Por ello, debido a la cantidad de metanfetamina en las vías fluviales, el equipo de investigadores se preguntó si los peces podrían engancharse a la sustancia tóxica.

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Resultados del estudio

El estudio (publicado en Journal of Experimental Biology) concluyó que sí, los peces pueden volverse adictos a esta droga. De hecho, una cantidad minúscula de metanfetamina es suficiente para causar adicción a los peces de agua dulce.

No obstante, aunque los peces (que se analizaron durante el estudio) buscaron agua contaminada con metanfetamina, es posible que no sea suficiente evidencia para afirmar que son realmente adictos.

"No estoy seguro de que se pueda decir realmente que estos peces son adictos a la metanfetamina, pero ciertamente muestran una preferencia por el compuesto", explicó Gabriel Bossé, investigador en la Universidad de Utah.

Dudas entre la comunidad científica

Además, tal como sostiene el investigador, la preferencia por la metanfetamina en estos peces desaparece después de unos pocos días. Por ello, si los peces fueran realmente adictos persistirían en esa preferencia durante un tiempo más prolongado.

"Lo llames adicción o no, lo que sí está claro es que la metanfetamina cambió la forma en que se comportan estos animales", y esos efectos podrían obstaculizar su capacidad para encontrar comida, evitar a otros animales depredadores o reproducirse en la naturaleza, añadió Bossé. 

 

Rocío

Rocío Sánchez Montilla

Periodista freelance. Más malagueña que desayunar pitufos o ponerle nombre a los cafés. Escribo sobre ciencia, naturaleza o mundo animal cuando mi gata no está encima del teclado.

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