Los mejillones pueden indicar el abuso de medicamentos

Los restos de los medicamentos que consumimos terminan en el agua, donde son asimilados y acumulados por los organismos filtradores en sus tejidos.

Actualmente, la humanidad es profundamente dependiente del desarrollo médico y farmacéutico. Los avances en las ciencias biosanitarias han permitido casi duplicar la esperanza de vida en apenas un siglo. Numerosas enfermedades que antaño eran letales, hoy tienen remedio o se pueden cronificar, permitiendo a quienes las padecen hacer una vida prácticamente normal. Uno de los avances más importante en este sentido es el acceso de la población a los recursos sanitarios. Pero todas estas ventajas tienen una cara oculta, el abuso de los fármacos.

Mejillones

Medicamentos

La ruta ecológica del fármaco residual

En nuestro cuerpo, los medicamentos son parcialmente metabolizados y se generan nuevos productos químicos, que son eliminados, normalmente a través de la orina. Además, parte del principio activo no siempre llega a metabolizarse, y también es excretado. En todo caso, estos productos químicos terminan en las aguas residuales, que a su vez acaban siendo vertidas en el medioambiente.

Por otro lado, el acopio innecesario de fármacos, tan común en muchos hogares,  con el paso del tiempo hace que haya que desecharlos por caducidad sin utilizarlos. Cuando no se emplean las vías adecuadas para su eliminación, en el punto SIGRE de la farmacia, y se tiran a los residuos domésticos, estos productos terminan en los vertederos y se filtran al suelo a través del proceso de lixiviación.

En cualquiera de los dos casos, estos medicamentos terminan en el medio natural, donde además se suman a los residuos de fármacos de uso agrícola y veterinario. Gran parte de estos fármacos residuales terminan en humedales de diversos tipos, donde son absorbidos por el plancton y por los animales filtradores.

Mejillones medicados

Los invertebrados acuáticos, como los mejillones y otros moluscos, están expuestos casi constantemente a las descargas de contaminantes de origen antrópico en su hábitat natural. Estos animales se alimentan por filtración, captando del agua partículas de materia orgánica y plancton, e inevitablemente, los fármacos presentes. Estos productos se almacenan, después, en los tejidos de los animales, sobre todo en las branquias, las glándulas digestivas y la musculatura.

Los medicamentos con más disponibilidad para su bioacumulación por los moluscos son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), especialmente el paracetamol, el ibuprofeno y el diclofenaco. Estos fármacos generan efectos indeseados en el desarrollo embrionario de los bivalvos, causando una elevada mortalidad, desde concentraciones muy bajas. 

Mejillones
Mejillones adheridos a las rocas en el litoral.

En los organismos adultos, la exposición a los AINE produce alteraciones a nivel inmunitario, reduciendo la respuesta a patógenos y haciéndolos, por tanto, más sensibles a las enfermedades. Además, tienden a aumentar los daños por estrés oxidativo y, en algunos casos, se observa neurotoxicidad.

Los moluscos son, en general, especies con un alto valor ecológico, por lo que este tipo de contaminantes, que afectan tan negativamente a sus poblaciones, pueden llegar a ser preocupantes desde el punto de vista de la biodiversidad para los ecosistemas litorales. 

De vuelta al ser humano

Uno de los problemas que se derivan de este fenómeno, es que al ser animales filtradores, acumulan en sus tejidos grandes cantidades de contaminantes presentes en el entorno, incluso aunque la concentración en el agua sea baja.

Además, ese no es el único problema asociado con la contaminación con medicamentos. Estos animales forman parte de nuestra dieta habitual, y aunque en dosis relativamente bajas, su consumo prolongado o en grandes cantidades podría causar efectos indeseados sobre la salud humana o interferir con el efecto de otros medicamentos.

Mejillones en un plato

Plato de mejillones

Los moluscos como indicadores

Determinadas características de los bivalvos los convierten en objeto fácil de estudio y análisis.  Además de sufrir la bioacumulación de sustancias disueltas en el agua o presentes en las partículas de sedimento que filtran, también son animales sésiles, lo que los hace fáciles de encontrar, capturar y recolectar.

La acumulación de fármacos en los tejidos de los mejillones y de otros moluscos es directamente proporcional a la concentración de estos productos en su entorno y al tiempo de exposición. Por lo tanto, buscar estos contaminantes en sus organismos proporciona información importante de cuándo ha llegado el fármaco al agua y en qué concentración está presente. 

Los seres vivos que, al ser analizados, muestran la presencia y concentración de contaminantes son denominados bioindicadores, y los moluscos son bioindicadores óptimos para detectar la contaminación por medicamentos residuales.

 Disponer de esa información, gracias al estudio de estos organismos bioindicadores, permite a los científicos comprender el origen de esos contaminantes y proponer posibles soluciones a un problema ecológico creciente.

Referencias:

Almeida, Â. et al. 2020. Anti-inflammatory drugs in the marine environment: Bioconcentration, metabolism and sub-lethal effects in marine bivalves. Environmental Pollution, 263, 114442. DOI: 10.1016/j.envpol.2020.114442

Contreras-Almazo, I. A. E. et al. 2022. Bivalvos, organismos modelo en el biomonitoreo del riesgo ecotoxicológico de los antinflamatorios no esteroideos (AINE) para los ecosistemas acuáticos. Ecosistemas, 2167. DOI: 10.7818/ECOS.2167

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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