Los ecosistemas áridos predicen la adaptación al cambio climático

Un reciente estudio muestra lo importante que es comprender el comportamiento de las zonas desérticas para saber cómo se adaptarán otros entornos

 

Históricamente, los ecosistemas áridos y desérticos han sido muy poco estudiados por considerarlos de poco interés. Además, la mayoría de países donde se encuentran estos entornos suelen tener infraestructuras científicas menos consolidadas. Estas condiciones han generado una laguna de conocimiento respecto a estos ecosistemas.

Sin embargo, esta tendencia comienza a cambiar. Una nueva investigación publicada recientemente en la sección Ecology & Evolution de la prestigiosa revista Nature ha mostrado que las regiones áridas pueden aportar información muy valiosa sobre cómo se adaptarán los sistemas templados al cambio climático.

Los cambios en los ecosistemas

En el estudio, se hizo un análisis de los mecanismos ecológicos que tienen lugar en los ecosistemas secos y a partir de ahí, se ha creado un modelo de su dinámica a escala global. Los resultados del análisis, liderado por el profesor José Marc Grünzweig, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, muestran cambios sin precedentes en hasta 12 mecanismos distintos asociados con las tierras áridas. Estos mecanismos se relacionan directamente con factores ambientales como la radiación solar, la disponibilidad intermitente de agua o las elevadas temperaturas, factores que el cambio climático está alterando, y que afectan profundamente al funcionamiento del ecosistema.

Mapa con el incremento previsto en la temperatura del suelo en regiones actualmente no áridas para los años 2080-2099 comparado con los valores de 2006-2025; expresado en diferencia de grados celsius (Grünzweig et al., 2022)
Mapa con el incremento previsto en la temperatura del suelo en regiones actualmente no áridas para los años 2080-2099 comparado con los valores de 2006-2025; expresado en diferencia de grados celsius (Grünzweig et al., 2022)

Es de esperar que estos mecanismos observados en las zonas áridas entren en juego en regiones más húmedas y frías, históricamente no limitadas por el agua.

Se espera un aumento significativo de la extensión de zonas áridas, así como una drástica reducción de hasta un 74 % de la humedad del suelo en las zonas que hoy no se consideran áridas. Algunos de estos mecanismos se activan en cuanto se cruzan los umbrales microclimáticos, sin embargo, otros tienen una respuesta lenta y gradual que depende de un conjunto combinado de condiciones climáticas locales.

Según las previsiones del estudio, estos cambios pueden llegar a influir en el desarrollo y la renovación de la vegetación, así como en el flujo de agua y de energía de los ecosistemas, en el ciclo del carbono y muchos otros nutrientes, en la producción vegetal de los ecosistemas e incluso en la descomposición de la materia orgánica.

Consecuencias en los servicios ecosistémicos

El cambio climático está provocando que eventos climáticos extremos e infrecuentes, como las sequías y las olas de calor, sean cada vez más extremos y más frecuentes. En última instancia, y tal y como muestra la investigación, las alteraciones de los mecanismos subyacentes al funcionamiento de los ecosistemas tendrán consecuencias inmediatas en la contribución de la naturaleza para las personas, en lo que se denomina servicios ecosistémicos.

Grandes regiones ampliamente utilizadas con fines agrícolas, ganaderos y forestales se verán afectadas por estos cambios. Además, gran parte de las áreas involucradas están densamente pobladas; la pérdida de servicios ecosistémicos, sumado a las carencias de agua en estas nuevas regiones puede poner en serio riesgo el bienestar de las sociedades de estas regiones.

La adaptación a la vida árida

En un escenario como el que se presenta, se ha estudiado también cómo especies y ecosistemas se adaptarán a la vida en zonas áridas. La investigación muestra un efecto ambiguo: mientras que algunos mecanismos observados pueden amortiguar otros impactos asociados con el cambio climático antropogénico, otros muchos pueden amplificarlos e incluso actuar de forma sinérgica, aumentando de este modo su importancia.

Esquema de respuesta a un ambiente cada vez más árido (de izquierda a derecha, de 650 a 330 mm/año) en un pastizal (arriba) y un bosque (abajo), medido en términos de biomasa (Grünzweig et al., 2022)
Esquema de respuesta a un ambiente cada vez más árido (de izquierda a derecha, de 650 a 330 mm/año) en un pastizal (arriba) y un bosque (abajo), medido en términos de biomasa (Grünzweig et al., 2022)

Cada tipo de ecosistema tendrá distinta capacidad de adaptación. Por ejemplo, ecosistemas que formen bosques primarios, con un dosel arbóreo denso y redes tróficas complejas, muestran una mayor inercia ecológica que enlentece los cambios. Los árboles tienen un efecto aclimatador que, mediante distintos mecanismos, reduce la incidencia de las temperaturas extremas. Cuanto más amplias y frondosas son las copas, más suaves son los efectos, y más tiempo tiene el ecosistema para adaptarse a los cambios. Sin embargo, en ecosistemas de tipo pastizal, mucho más expuestos a la insolación y con una mayor pérdida de agua, se observan cambios mucho más drásticos.

Este tipo de investigaciones proporcionan nuevos conocimientos que pueden contribuir a mejorar la capacidad de adaptación de las sociedades para resistir los extremos climáticos y su impacto sobre la naturaleza y sobre los sistemas socioeconómicos. Este conocimiento, sugieren los investigadores, “se puede transmitir a las partes interesadas para informar y dirigir la política ambiental en sus esfuerzos por adaptarse a las consecuencias del cambio climático para el ser humano y para la naturaleza”.

Referencias:

Grünzweig, J. M. et al. 2022. Dryland mechanisms could widely control ecosystem functioning in a drier and warmer world. Nature Ecology & Evolution, 6(8), 1064-1076. DOI: 10.1038/s41559-022-01779-y

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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