Los 5 venenos más potentes de la naturaleza

Los seres vivos son máquinas bioquímicas extraordinariamente complejas, y algunos organismos son capaces de sintetizar venenos que resultan letales para el ser humano

 

Existen muchas formas de intoxicarse; hay elementos químicos que resultan mortalmente tóxicos para el ser humano, ya sea por su forma de interactuar con el organismo o por su alta radiactividad. También hay toxinas sintéticas que no aparecen en la naturaleza, y que solo se pueden encontrar en un laboratorio, pero muchísimas toxinas son sustancias producidas por los seres vivos. Algunos animales, plantas, protistas o bacterias son auténticos laboratorios químicos vivientes que producen toxinas de lo más variado.

En los seres vivos podemos encontrar venenos potentes, como la tetradotoxina presente en el pez fugu, la conantokina-p presente en los gusanos cónicos, o derivados del cianuro en un buen número de semillas. O sustancias aún más tóxicas.

5. Estricnina

Semillas de nuez vómica
Semillas de nuez vómica

En los bosques tropicales del sudeste asiático y el norte de Asutralia crece un árbol muy conocido por su elevada toxicidad. Vulgarmente conocida como nuez vómica, las semillas de Strichnos nux-vomica son portadoras de dos potentes toxinas: la brucina y la estricnina.

La estricnina está considerado como el quinto veneno de origen biológico más potente del mundo. Se trata de un alcaloide neurotóxico, que ataca el sistema nervioso central. Causa una contracción generalizada de la musculatura corporal, y provoca convulsiones que se pueden prolongar hasta 2 y 3 horas, el tiempo que tarda la víctima en fallecer. Se estima que 25 µg de estricnina es la dosis letal para un ratón, y para adultos humanos se estima entre los 50 y los 100 mg.

Es una toxina que se absorbe rápidamente por las mucosas y por el tracto gastrointestinal, sin embargo, no sucede a través de la piel. Una vez entra en el cuerpo, la toxina se distribuye con rapidez por los tejidos, y se metaboliza en muy poco tiempo. Su eliminación por la orina es muy baja (no más del 20 %).

4. Maitotoxina

‘Gambierdiscus toxicus’ (Ciimar)
‘Gambierdiscus toxicus’ (Ciimar)

Uno de los venenos más potentes del mundo no se encuentra en animales ni en plantas, sino en pequeños organismos acuáticos unicelulares. En las clasificaciones tradicionales son agrupados como algas, aunque están más próximos evolutivamente a otros organismos considerados tradicionalmente como protozoos, como el género Plasmodium (el parásito que causa la malaria) que con las algas verdaderas. Hablamos de los dinoflagelados.

Los dinoflagelados son unos organismos peculiares; muchos son fotosintéticos, pero también consumen presas mediante fagocitosis; los organismos capaces de llevar a cabo ambas acciones son denominados mixotróficos. Muchos tienen una cobertura de celulosa, denominada teca, que recubre el cuerpo celular y lo protege, y todos presentan dos flagelos, uno que rodea al organismo a modo de cinturón, y otro largo que emplea para propulsarse.

Cuando una cantidad inusitadamente alta de dinoflagelados se concentra en una masa de agua, esta se vuelve de un color rojizo. Este fenómeno, que recuerda a una maldición bíblica, se denomina “marea roja”, y puede causar intoxicaciones, tanto por beber el agua, o por el consumo de animales que allí viven, sobre todo si son filtradores, como los mejillones o las almejas, pues retienen en su cuerpo a los dinoflagelados.

La cuarta toxina biológica más potente es producida por un dinoflagelado: Gambierdiscus toxicus. La maitotoxina es una molécula formada por 32 anillos de carbono, y constituye una de las biomoléculas no protéicas y no polisacáridas más grandes y complejas. Es una potente toxina que provoca insuficiencia cardiaca y la muerte en muy poco tiempo, tanto por ingesta, como por inhalación e incluso por contacto. Se calcula que 2,5 ng de maitotoxina es suficiente para matar a un ratón. La dosis letal en humanos no ha sido estimada.

3. Batracotoxina

Rana dardo dorada
Rana dardo dorada

La batracotoxina es el veneno animal más potente conocido. Es un alcaloide neurotóxico que induce a la despolarización irreversible de nervios y músculos, y puede llevar a la parálisis, la fibrilación y la insuficiencia cardiaca. Es excretado por la piel de las ranas dardo del género Phyllobates, nativas de Colombia, y también por algunas aves de Nueva Guinea. Es tan potente, que tan solo 10 ng de toxina puede ser letal para un ratón, y para un ser humano entre los 100 y los 200 µg.

Un dato curioso es que las ranas criadas en cautividad no producen la batracotoxina, por lo que se sospecha que la toxina no es producida por su metabolismo, sino que probablemente la obtengan a través de la dieta. Se ha propuesto como supuesto origen de la toxina a los escarabajos del género Choresine, que producen toxinas del mismo grupo, aunque en mucha menor concentración. Si esta hipótesis es cierta, las ranas y las aves secuestrarían la toxina, la metabolizarían a batracotoxina, a la que son inmunes, y la concentrarían, excretándola por la piel.

2. Ricina

Planta de ricino.
Planta de ricino.

Cuando un ser vivo sufre el ataque de otro, habitualmente sigue una respuesta que se denomina de hiperexcitación. Se describe como una reacción de lucha o de huida, es decir, el organismo que percibe el ataque intenta contraatacar o evitar el ataque.

Las plantas no pueden huir, en el sentido literal del término, ni tienen forma de responder con un ataque activo, por lo que suelen optar por la defensa preventiva. Algunas plantas generan estructuras que repelen al ‘atacante’: presentan espinas o espolones como forma de evitar el ataque. Sería su manera de “huir”. Pero otras optan por la defensa bioquímica. Y es que las plantas tienen un metabolismo secundario extraordinariamente complejo, y son capaces de sintetizar un gran abanico de sustancias químicas con las que “luchar” contra su atacante.

De todas ellas, la que tiene la defensa más mortífera es el ricino (Ricinus communis). Esta planta ha llegado a sintetizar la toxina más letal de plantas, la ricina, la sustancia más venenosa producida por una eucariota, y la segunda de todos los seres vivos. A diferencia de la estricnina, la batracotoxina o la maitotoxina, que son relativamente dos alcaloides y una cadena de anillos de carbono, la ricina es una proteína. Su toxicidad se da a nivel celular, inhibiendo la síntesis de proteínas. Los síntomas son distintos según la vía de exposición, pero en cualquier caso, una dosis mínima puede ser letal. 

1. Toxina botulínica

Ilustración de ‘Clostridium botulinum’
Ilustración de ‘Clostridium botulinum’

La toxina más letal producida por un ser vivo es la botulínica, producida por la bacteria Clostridium botulinum. Se trata de una bacteria anaerobia, solo crece en ausencia de oxígeno, pero es prácticamente ubicua. Puede crecer en alimentos, especialmente en conservas, siempre que no entre en contacto con el aire. Durante el proceso de fermentación, las bacterias producen gas, por lo que si un envase de conserva estuviera contaminado, aparecería hinchado.

La toxina botulínica es una neurotoxina de naturaleza proteica, solo unos pocos nanogramos son suficientes para matar a un adulto. Provoca parálisis muscular y nerviosa al impedir la liberación del neurotransmisor acetilcolina; una intoxicación que tiene nombre propio: botulismo.

Una pequeña cantidad de la toxina se encuentra en el ‘botox’, que paraliza los músculos para minimizar las arrugas. Con dosis muy cuidadosamente medidas, también se emplea como antiespasmódico muscular.

Referencias:

Dumbacher, J. P. et al. 2004. Melyrid beetles ( Choresine ): A putative source for the batrachotoxin alkaloids found in poison-dart frogs and toxic passerine birds. Proceedings of the National Academy of Sciences, 101(45), 15857-15860. DOI: 10.1073/pnas.0407197101

EFSA. 2008. Ricin (from Ricinus communis) as undesirable substances in animal feed - Scientific Opinion of the Panel on Contaminants in the Food Chain. EFSA Journal, EFSA Journal. DOI: 10.2903/j.efsa.2008.726

Montecucco, C. et al. 2005. Botulinal neurotoxins: revival of an old killer. Current Opinion in Pharmacology, 5(3), 274-279. DOI: 10.1016/j.coph.2004.12.006

Stoecker, D. K. 1999. Mixotrophy among Dinoflagellates. Journal of Eukaryotic Microbiology, 46(4), 397-401. DOI: 10.1111/j.1550-7408.1999.tb04619.x

National Center for Biotechnology Information (2022). PubChem Compound Summary for CID 441071, Strychnine; CID 71460273, Maitotoxin; and CID 6324647, Batrachotoxin.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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