Los 5 nidos más alucinantes del reino animal

Cuando se habla de nidos se piensa en la estructura cóncava hecha de ramitas que algunas aves usan para incubar, pero hay muchos otros tipos de nido en la naturaleza

La mayor parte de las aves que conocemos hacen nidos. La imagen mental que el término “nido” nos evoca es esa especie de cuenco hecho con ramas y restos vegetales, que los pájaros fabrican para incubar sus huevos y cuidar de sus crías.

Sin embargo, ni las aves son los únicos animales que hacen nidos, ni ese es el único aspecto que pueden tener. En el reino animal hay una exuberante variedad de nidos que cumplen una serie de funciones, entre las que casi siempre está la de refugio para las crías o la puesta, pero que en ocasiones se extiende a otros propósitos, desde la protección hasta el reclamo sexual.

En esta lista podría haber cientos de fotografías. Arañas, gusanos marinos, abejas, avispas… y por supuesto, aves. Además, lo que puede ser impresionante para unos, puede no serlo para otros, por lo que esta lista no deja de ser subjetiva. Hoy os presento los que, para mí, son los cinco nidos más alucinantes.


5. La funda del tricóptero

Los tricópteros, también llamados frigáneas, son un grupo de insectos alados que recuerdan vagamente a las polillas. Como ellas, realizan una metamorfosis completa, es decir, presentan una larva en forma de oruga, que se transforma radicalmente para formar el animal adulto. Pero a diferencia de los lepidópteros —grupo que engloba mariposas y polillas—, las larvas de las frigáneas son acuáticas.

Nido de larva de tricóptero
Nido de larva de tricóptero

Lo asombroso de estos animales es su nido. Las orugas, en el fondo del agua, recogen grava, guijarros, restos vegetales, e incluso conchas de caracoles, que adhieren con su seda formando un tubo alrededor de su cuerpo. Esa funda tubular puede alcanzar varios centímetros de longitud.

Tan asombroso es el resultado, que el artista francés Hubert Duprat introdujo larvas de frigáneas en acuarios, cuyo fondo había cubierto con fragmentos de oro y piedras preciosas. El resultado fueron unos nidos tubulares dignos de un auténtico orfebre, que terminaron expuestas en el Museo de Arte Antiguo y Nuevo de Tasmania.

Construcción de un nido dorado. Foto: Frédéric Delpech, obra Hubert Duprat
Construcción de un nido dorado. Foto: Frédéric Delpech, obra Hubert Duprat

4. Una bolsa hecha de hojas y seda

Entre las formas que tienen las hormigas de fabricar sus refugios, quizá el de las hormigas tejedoras sea el más fascinante. No excavan sus hormigueros como la mayoría de especies que conocemos; las pertenecientes al género Oecophylla fabrican una suerte de refugios en los árboles. Pero lo más impresionante es cómo lo hacen.

Nido de hormiga tejedora
Nido de hormiga tejedora

Para ello, requieren de una extraordinaria coordinación que mantienen gracias a un complejo sistema de comunicación por feromonas. Primero un grupo de obreras se aferra al margen de una hoja. Luego otras obreras nuevas caminan sobre ellas y se aferran al cuerpo de las primeras. Una tercera, cuarta, quinta fila de obreras se van apilando, en lo que terminan siendo largas cadenetas de hormigas que pueden llegar a ser de hasta 20 cm.; hasta que entran en contacto con una nueva hoja. Entonces, tensan para acercar una hoja a otra, y usando sus propias larvas, que exudan una especie de seda similar a la de las orugas de las mariposas, tejen y sellan las uniones entre hojas. Así, se mantiene la tensión y las hojas no llegan a separarse. El resultado son unos nidos de hasta 100 litros de capacidad.

Una sola colonia puede llegar a fabricar decenas e incluso cientos de nidos distribuidos por varios árboles cercanos.

3. Los castillos de las termitas

Se trata de uno de los nidos más grandes del mundo, algo que impresiona aún más si se tiene en cuenta el pequeño tamaño de sus ocupantes. Los montículos de los termiteros son enormes estructuras que pueden llegar a medir varios metros de altura. La estructura interna de los montículos puede llegar a ser muy complicada, con túneles, salas y conductos que funcionan como bodegas, sistemas de ventilación, y una cámara esferoidal central.

Un campo lleno de termiteros
Un campo lleno de termiteros

Sin embargo, estos enormes castillos son solo la punta del iceberg. El material con el que están construidos ha sido obtenido del mismo suelo por las obreras, durante la excavación de sus túneles; tanta tierra y arcilla hay, por tanto, sobre el suelo, como túneles hay bajo la superficie. Allí es donde se esconde el verdadero entramado de catacumbas del castillo.

Dependiendo de la especie, del tipo de suelo y de cómo incida el sol, los montículos tienen formas y tamaños diferentes. En general, estas estructuras arquitectónicas consiguen regular la temperatura, la humedad, y también tiene función de ventilación de la colonia.

2. El nido trampa del pájaro moscón

Entre las aves, una de las de mayor nivel de sofisticación a la hora de construir su nido es el pájaro moscón de El Cabo (Anthoscopus minutus). Tejen unos nidos colgantes que fabrican con seda de arañas del género Stegodyphus, con esa característica forma de botijo, y una apertura grande y evidente. Sin embargo, se trata de una entrada falsa.

Un pájaro moscón
Un pájaro moscón saliendo de su nido, y delatando la situación de la entrada secreta. La entrada falsa, mucho más grande, se puede ver debajo. Fuente: iSpot Nature

La entrada que normalmente se ve en estos nidos lleva a una pequeña estancia que se queda vacía. Los huevos y los pollos se encuentran en el fondo de una estancia mucho más profunda y espaciosa, a la que se accede a través de una puerta secreta.

Antes de entrar en el nido, el pájaro debe abrir la entrada con ayuda de su pico y sus patas, y una vez dentro, la propia estructura hace que la entrada colapse, quedando oculta a los ojos de cualquier depredador, y dejando visible solo la entrada falsa.

1. El nido zen del pez sapo

No todos los nidos sirven solo para cuidar de la puesta. Algunos también son reclamos sexuales. En tierra firme, un nido creado por un afanoso macho puede llegar a ser extraordinariamente complejo, pero tiene la ventaja de que solo tiene que hacerlo una vez, y generalmente, una vez construido, se acaba el trabajo, más allá de alguna que otra tarea de mantenimiento aquí y allá. Sin embargo, si hablamos de un nido realizado en el fondo arenoso o limoso del mar, las corrientes pueden llegar a ser el peor enemigo, y ese macho afanoso tendrá que rehacer todo o parte del nido de manera constante.

Eso es lo que le sucede al macho del pez sapo de manchas blancas (Torquigener albomaculosus), un animal que se caracteriza por su exuberante exhibición de cortejo. Como si de un jardín de arena zen se tratase, traza complejos patrones circulares de hasta 2 metros de diámetro; una proeza titánica para un solo pez que apenas alcanza los 10 cm de longitud. Pero no solo el patrón es fascinante; gracias a sus movimientos, genera pequeñas corrientes que ordenan los granos de arena según su tamaño; es considerada la estructura más ordenada creada por cualquier pez.

El nido zen del pez sapo de manchas blancas. Yoji Okata.
El nido zen del pez sapo de manchas blancas. Yoji Okata.

Tarda hasta 9 días en fabricarlo, y lo mantiene y utiliza durante el apareamiento y hasta que sucede el desove. Cuando eso ocurre, la hembra abandona el nido, y el macho se encarga de cuidar y proteger los huevos hasta que eclosionen cinco días después, abandonando las labores de mantenimiento. De ahí, la efímera obra de arte se va deteriorando irremediablemente. Tras la eclosión, el macho abandona también el nido, que termina perdiéndose como lágrimas en la lluvia.

REFERENCIAS:

También puede interesarte: V

Fagundes, T. M., Ordonez, J. C., et al. 2021. The role of mound functions and local environment in the diversity of termite mound structures. Journal of Theoretical Biology, 527, 110823. DOI: 10.1016/j.jtbi.2021.110823

Jobson, C. 2014, julio 25. Artist Hubert Duprat collaborates with caddisfly larvae as they build aquatic cocoons from gold and pearls. Colossal. https://www.thisiscolossal.com/2014/07/hubert-duprat-caddisflies/

Kawase, H., Okata, Y., et al. 2014. Spawning behavior and paternal egg care in a circular structure constructed by pufferfish, Torquigener albomaculosus (Pisces: Tetraodontidae). Bulletin of Marine Science, 91(1), 33-43. DOI: 10.5343/bms.2014.1055

Mariod, A. A., Saeed Mirghani, M. E., et al. 2017. Oecophylla smaragdina Fabricius Weaver Ant. En Unconventional Oilseeds and Oil Sources (pp. 299-304). Elsevier. DOI: 10.1016/B978-0-12-809435-8.00045-7

Skead, C. J. 1959. A study of the cape penduline tit Anthoscopus minutus (shaw & nodder). Ostrich, 30(sup1), 274-288. DOI: 10.1080/00306525.1959.9633335

Referencia de interés:

Vidal Cordero, J. M. 2021. Las hormigas. CSIC, Catarata.

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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