Las orcas tienen rasgos de personalidad como los humanos

Un nuevo estudio indica que pueden mostrarse alegres, afectuosas, tozudas, protectoras… y hacerlo de una forma muy similar a la nuestra.

orcas

Es bien sabido que las  orcas (orcinus orca) son animales inteligentes. Pero una nueva investigación puede obligar a poner el adverbio “muy” por delante de ese calificativo. De hecho, compartirían unos cuantos rasgos de personalidad con las dos especies animales más desarrolladas desde un punto de vista cognitivo: humanos y chimpancés. 

Esta es la conclusión de un estudio hecho por científicos españoles de la Universidad de Gerona a partir de la observación de 24 orcas cautivas en los acuarios SeaWorld de Orlando (Florida) y San Diego (California), y en el zoológico Loro Parque de Tenerife.

Los adiestradores y el personal cercano a las orcas de estas tres entidades observaron día a día el comportamiento de los cetáceos y lo clasificaron en función de 38 rasgos de personalidad (entre los que figuran la independencia, la testarudez, la valentía, la sensibilidad…) englobables en cinco categorías: sociabilidad, responsabilidad, apertura, amabilidad y neuroticismo.

Después, los científicos analizaron estos rasgos y los compararon con estudios previos sobre las mismas características realizados con seres humanos y chimpancés.

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Inteligencias sociales

Los resultados del trabajo (publicado online en Journal of Comparative Psychology) indican que los rasgos de personalidad de estos cetáceos se asemejan a los de las personas y los chimpancés, pero más a los de estos últimos. Según Yulán Úbeda, estudiante de doctorado en Psicología de la Universidad de Gerona y directora de la investigación, “el nuestro es el primer estudio que examina los rasgos de personalidad de las orcas y cómo se relacionan estos con los nuestros y los de otros primates”.

Úbeda y sus colegas piensan que hay una convergencia evolutiva entre las orcas y los primates, explicable porque las habilidades cognitivas para las interacciones sociales complejas que caracterizan a estas especies son parecidas. Las ballenas asesinas, como también se conoce a las orcas, viven en pequeños grupos con fuertes lazos entre individuos: cazan juntas, comparten comida, establecen estrategias de captura de presas y se comunican de forma compleja.

Es famoso el caso de una hembra de orca de 20 años de edad que, con la ayuda de otros miembros de su clan, pasó 17 días manteniendo a flote a su cría muerta. Recorrieron cientos de millas con el cadáver, un esfuerzo que interfirió en las actividades de caza del grupo. ¿Muestra de dolor (una emoción muy compleja) o puro instinto? Los especialistas no se ponen de acuerdo. Según Úbeda, “algunos estudios sugieren que el contacto físico de la madre con su cría muerta la ayuda a superar el trauma. En cualquier caso, estos comportamientos demuestran la complejidad de estos cetáceos”. 

¿Cómo influye la cautividad?

En animales tan inteligentes, tiene que ser por fuerza un factor que influya en su personalidad y comportamiento. Algunas investigaciones indican que vivir encerradas en un tanque incrementa el neuroticismo y la agresividad de las orcas. 

El estudio de la Universidad de Gerona no analiza los efectos de una existencia recluida en las ballenas asesinas. Yulán Úbeda recalca que su trabajo se hizo con estos animales porque hacerlo con ejemplares libres es muy complicado, y admite que los rasgos de personalidad observados podrían ser distintos en la naturaleza.

Imagen (Robert Pittman / NOAA): dos orcas saltan cerca de la isla Unimak, parte del archipiélago de las Aleutianas, en Alaska. 

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