Las crías de murciélago balbucean como los bebés humanos

Este hecho nos podría dar pistas sobre cómo se desarrollaron los mecanismos cognitivos necesarios para producir el lenguaje humano

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El primer “gugú gagá” de un bebé no es moco de pavo. Aparte de ser un acontecimiento celebrado por toda la familia, estas primeras “protopalabras” son un hito que marca el inicio del balbuceo, una etapa clave del aprendizaje del lenguaje en humanos. A partir de los primeros dos o tres meses de vida, los bebés comienzan a intentar imitar el habla de los adultos, emitiendo una gran variedad de vocalizaciones ininteligibles (para unos más que otros), pero con un sonido similar al de las palabras que llegan a sus oídos.

Según la investigadora interdisciplinaria de murciélagos de la Universidad de St Andrews, Sonja Vernes, "el balbuceo está destinado a ser esta fase realmente importante del desarrollo que tenemos que hacer como seres humanos en el camino hacia el habla".

Pues bien, resulta que como ocurre a menudo, los humanos no somos tan únicos como creemos y el balbuceo podría existir también en otras formas de vida. Aunque por el momento las evidencias de este comportamiento son escasas en mamíferos no humanos, la científica Ahana Fernández centró su doctorado en estudiar en detalle a las crías de murciélago de líneas blancas o murciélago de sacos (Saccopteryx bilineata), amates de un juego vocal, llamativo y ruidoso, que producen constantemente. 

Según la investigadora, el repertorio vocal de esta especie de murciélagos adultos incluye 25 sílabas distintas, que se definen como un sonido intercalado por el silencio. Se trata de sílabas que se combinan en complejas "canciones" para el apareamiento y la defensa del territorio, así como la comunicación entre una madre y sus cachorros. En el momento del destete ninguno de los cachorros domina las 25 sílabas, un conocimiento que según Fernández podrían ir adquiriendo a medida que crecen. Mientras están con sus madres, la secuencia vocal que producen las crías es muy distinta a la de los adultos. La de los pequeños balbucean con una secuencia larga y multisilábica, de siete minutos de promedio, en la que imitan a sus parientes. Algo que no ocurre en muchas especies de murciélago conocidas.

La importancia de encontrar evidencias de balbuceo en murciélagos es un hecho que sugiere que el aprendizaje vocal puede tener mecanismos específicos similares en una amplia gama de especies de mamíferos. Además, el balbuceo humano y el de los murciélagos tienen muchos aspectos en común, incluidas las características llamativas reduplicación y ritmicidad, ambos los producimos con el mismo órgano y se podría decir que tenemos una estructura mental similar. Finalmente, se podría decir que este estudio podría ser muy útil de cara a estudiar el desarrollo de mecanismos cognitivo en distintas especies y, en última instancia, la evolución del lenguaje en distintos seres vivos. Según Fernández, "creo que podemos aprender muchas cosas sobre nuestro propio idioma investigando los fundamentos biológicos del lenguaje en otras especies", dice para la revista The Scientist.


Referencias:

Fernandez, A. A., Burchardt, L. S., Nagy, M., & Knörnschild, M. (2021). Babbling in a vocal learning bat resembles human infant babbling. Science, 373(6557), 923–926. https://doi.org/10.1126/science.abf9279 

Melchor, A. (2021, October 7). Baby Talk: Bat Pups Babble Like Human Infants. The Scientist Magazine®. https://www.the-scientist.com/news-opinion/baby-talk-bat-pups-babble-like-human-infants-69114  

Oriol

Oriol Cervera Subirats

Fanático de las curiosidades y apasionado del mundo natural. Escribo y produzco documentales ambientalistas y de vida salvaje, siempre con un toque de humor (¡que para eso estamos!).

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