La verdad tras la leyenda de los árboles mayas chechén y chaká

La leyenda maya de Tizik y Kinich muestra un árbol que causa daño con solo tocarlo, y otro que lo cura.

En la densa selva de Quintana Roo, en México, es relativamente fácil encontrar dos imponentes árboles que, con frecuencia, aparecen uno cerca de otro. Uno de corteza clara con manchas sangrantes de color negro, llamado ‘chechén’ en la región (Metopium brownei); el otro, con la corteza roja, que se descama naturalmente, dejando ver su madera verde, el ‘chaká’ (Bursera simaruba).

La leyenda maya de Tizic y Kinich

Dice una leyenda maya, que en la densa selva de Quintana Roo vivían dos príncipes guerreros, hermanos de sangre, Kinich y Tizic. Kinich era un joven amable, que cuidaba de su pueblo, mientras que Tizic era un déspota, despiadado y arrogante. Ambos se enamoraron de la misma doncella, Nicté-Ha, una joven de corazón puro.

Tizic retó entonces a Kinich a un duelo por el amor de la joven. Los dos hermanos combatieron y cayeron en batalla, uno en los brazos del otro. Pero su amor por Nicté-Ha era tan fuerte, que ambos pidieron a los dioses volver a la tierra para poder verla, ignorando que ella había muerto de tristeza por lo sucedido.

Los dioses les concedieron su deseo y regresaron al mundo en forma de árboles. Tizic, el cruel y despiadado guerrero, se convirtió en un árbol hostil y peligroso, que produce graves daños solo con tocarlo o descansar a su sombra: el chechén. Por su parte, Kinich, el bondadoso, tomó la forma de un árbol cuya savia —según la leyenda— cura todos los daños que el chechén causa, el chaká.

Y, siempre según la leyenda, si caminas por la selva y encuentras al peligroso chechén, portador del mal de Tizic, ten por seguro que cerca habrá un chaká, a través del cual el buen Kinich curará el daño causado por su hermano.

Dintel

Dintel de guerreros mayas en Yachilan, México

Los dos árboles

Leyendas al margen, los árboles chechén y chaká son reales. Ambos comparten el mismo entorno, por lo que allí donde sus rangos de distribución aparecen solapados, es común encontrarlos uno cerca del otro, aunque la distribución nativa del chaká es mucho más amplia que la del chechén, y en muchas regiones solo aparece el primero.

El chechén habita en los estados de Veracruz, Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán, en México, y también se extiende por las selvas de Guatemala, Belice, Honduras, Cuba, Jamaica, Haití y la República Dominicana.

Por su parte, el chaká habita en todas las regiones donde existe el chechén —excepto en Haití—, pero también se extiende por México, Centroamérica, las islas del Caribe, y parte de Sudamérica, hasta Perú y la mitad norte de Brasil.

Chechén

Chechén

El chechén, un árbol tóxico

Lo que dice la leyenda maya sobre la toxicidad del chechén tiene un fundamento real. Este árbol de hasta 35 metros de altura, presenta un principio activo, el urshiol, una familia de oleorresinas que también está presente en la piel de los anacardos frescos o en la hiedra venenosa —género Toxicodendron—. En el chechén su concentración es tan elevada que puede provocar alteraciones en la piel solo con su contacto.

La reacción más habitual es el eccema, que en algunos casos puede derivar a una dermatitis. El urshiol es un alérgeno potencial, por lo que un primer contacto con la planta puede sensibilizar al desafortunado incauto, y los contactos subsiguientes terminan con cuadros mucho más graves. En algunos casos, puede presentar también efectos de fotosensibilidad.

Pero, no solo hay que cuidarse de no tocar el árbol. Se han descrito casos de personas que, sin llegar a tomar contacto con la planta, han sufrido sus efectos por efecto aerotransportado. La leyenda maya atribuye estos efectos a la sombra del árbol; en realidad, la explicación más realista es que el urshiol baña las hojas y la corteza del chechén, y el viento arrastra pequeñas gotículas.

El tratamiento para casos de dermatitis producidos por el chechén es el agua de Alibour o la solución de Burrow. Sin embargo, la tradición apunta a un posible remedio escondido en el chaká.

Chaká

Chaká

¿Es eficaz el chaká contra la dermatitis del chechén?

Según la tradición maya, machacar las hojas del chaká y aplicarlas sobre la zona afectada alivia la dermatitis causada por el chechén. Esto se presenta como una tarea fácil, pues los árboles crecen cerca el uno del otro. Sin embargo, la experiencia y, sobre todo, el conocimiento científico, nos dice que los remedios tradicionales no siempre son tan eficaces como se cree.

En primer lugar, hay que tener en cuenta, cuando se realizan este tipo de remedios, que independientemente de la eficacia del producto, hay factores que pueden jugar en contra del paciente. Por un lado, los materiales empleados deben estar adecuadamente desinfectados, incluyendo las hojas del árbol en cuestión. Aplicar sobre la piel dañada un emplasto cualquiera puede derivar en una grave infección. Por otro lado, hay que estar muy seguro de que la planta que se está empleando es la adecuada, y no otra, a riesgo de sufrir una intoxicación aún más grave por la confusión.

Teniendo todo esto en cuenta, y analizando la tradición en sí, lo cierto es que entre los constituyentes de la resina del chaká se encuentran varios principios activos que presentan, en conjunto, un efecto antiinflamatorio, que puede actuar favorablemente en el tratamiento de los síntomas de la dermatitis causada por el chechén.

Aunque, efectivamente, se puede preparar este remedio ‘de emergencia’ machacando las hojas con agua limpia y aplicándolas en emplasto —con las adecuadas condiciones higiénicas—, este tipo de preparación no es la mejor. Para alcanzar la mayor efectividad es necesario realizar un extracto de las hojas en etanol o en hexano, y elaborar con él una formulación farmacológica. Un producto tal vez difícil de conseguir para las poblaciones rurales mayas más aisladas, y para los visitantes.

Referencias:

Hernandez Dominguez, D. L. 2022. Elaboración de remedios herbolarios a base de Bursera Simaruba. [Universidad de Quintana Roo].

Kew Garden. s. f. Plants of the World Online. Plants of the World Online.

Noguera, B. et al. 2004. Anti-inflammatory activity of leaf extract and fractions of Bursera simaruba (L.) Sarg (Burseraceae). Journal of ethnopharmacology, 92, 129-133. DOI: 10.1016/j.jep.2004.02.009

Quintanilla, M. R. et al. 2009. Dermatitis por contacto a Metopium brownei (Chechem). Observaciones clínicas de 20 casos en Quintana Roo, México. 8.

Rivero-Cruz, J. F. et al. 1997. Separation and characterization of Metopium brownei urushiol components. Phytochemistry, 45(5), 1003-1008. DOI: 10.1016/S0031-9422(97)00032-0 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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