La profunda mirada del picozapato (Muy Animal)

Aunque solo con su mirada infunde respeto y cierto temor, la realidad es que esta ave es inofensiva, de hecho, se encuentra en un estado de conservación muy vulnerable.

 

Pocas aves son capaces de transmitir, con una sola mirada, la impresión y el respeto que se refleja en los ojos del picozapato. De nombre científico Balaeniceps rex, esta ave africana de casi metro y medio de estatura y una envergadura de más de dos metros y medio es digna heredera de los dinosaurios mesozoicos. Cuando un picozapato mira a alguien fijamente a los ojos, dicen que es una experiencia que cuesta olvidar, incluso impresiona verlo en fotografía.

La mirada de un picozapato (Y.K.Chan)
La mirada de un picozapato (Y.K.Chan)

La naturaleza del picozapato

El primer ejemplar de picozapato fue descrito científicamente en 1850 por el ornitólogo inglés John Gould, el mismo que identificó los pinzones de Charles Darwin; aunque ya era conocido por los antiguos egipcios. Se trata de un animal difícil de ver, aunque una vez se le encuentra, permite sin problemas que la gente se le aproxime.

Inicialmente fue clasificado como pariente de las cigüeñas, basándose en su anatomía corporal. Sin embargo, los estudios moleculares muestran que los animales más próximos al picozapato son, en realidad, los pelícanos. Al igual que estos, y a diferencia de cigüeñas y flamencos, el picozapato vuela con el cuello retraído. Cuando camina, se desplaza con movimientos lentos y pausados, y puede permanecer totalmente inmóvil durante largos períodos de tiempo.

Se alimenta en lagunas, pantanos y charcas, especialmente en entornos de aguas estancadas y poco oxigenadas. Acecha con paciencia a sus presas, observándolas atentamente, inmóvil, hasta que se pone a su alcance, momento en el que lanza un único ataque, rápido y violento, con su poderoso pico.

Picozapato comiéndose un pez pulmonado (M.Viard)
Picozapato comiéndose un pez pulmonado (M.Viard)

Se alimenta principalmente de peces, con relativa frecuencia de peces pulmonados, habitantes de las charcas que suben a la superficie a respirar. También de ranas, serpientes de agua, lagartos monitor e incluso crías de cocodrilo. Cuando el alimento escasea, puede depredar tortugas, roedores y pequeñas aves acuáticas. Su pico robusto y fuerte le permite sujetar presas bastante más grandes que su cabeza, y desgarrarlas para consumirlas poco a poco.

En ocasiones, esta forma de alimentarse se convierte en una desventaja. Se ha observado cleptoparasitismo contra el picozapato en el águila pescadora africana (Haliaeetus vocifer). El cleptoparasitismo es el comportamiento por el cual un animal roba los recursos que ha obtenido otro animal, generalmente alimento o materiales para la construcción de nidos. De ahí que también reciba el nombre de ‘parasitismo por robo’. En el caso que estamos tratando, el picozapato es capaz de capturar presas mucho más grandes que el águila pescadora africana.

Mientras el picozapato está descuartizando su presa, el ave rapaz aprovecha los momentos de descuido para sustraer pedazos de comida.

¿Cuántos picozapatos quedan?

La población de picozapato está decreciendo de forma constante. Actualmente, se estima que su población ronda entre los 3000 y los 5000 ejemplares. Al tratarse de una especie sedentaria, solitaria y territorial, suele ocupar grandes territorios, lo que dificulta su protección. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la considera una especie “vulnerable”, aunque algunos autores afirman que se encuentra más amenazada de lo que sugiere la información disponible.

Su área de distribución se extiende desde Sudán del Sur hasta Zambia, incluyendo Etiopía, Uganda, Kenya, Tanzania y la República Democrática del Congo.

En la mayor parte de su territorio, la especie se encuentra amenazada por la destrucción del hábitat, la caza y la captura.

Picozapato en vuelo (M.Viard)
Picozapato en vuelo (M.Viard)

La degradación del hábitat es causada por motivos agrícolas, sobre todo por el cultivo de tabaco y de arroz; los incendios durante la estación seca, con frecuencia provocados por los mismos agricultores y la pérdida de hábitat causado por la extracción de petróleo, en Sudán del Sur y Uganda. Además son actividades que generan grandes cantidades de contaminación, que también afecta negativamente al picozapato.

Su naturaleza tranquila y pacífica, incluso con los seres humanos —para los que no supone riesgo alguno, a pesar de su aspecto amenazador, y a los que suele permitir el acercamiento—, facilita su caza o su captura. La caza obedece, principalmente, a razones alimentarias y culturales, mientras que la captura se realiza sobre todo con fines comerciales, sobre todo en países donde esta práctica aún es legal. Son animales muy apreciados por zoológicos privados y por coleccionistas.

Referencias:

Collar, N. J. 1994. The Shoebill. Bulletin of the African Bird Club, 1(1), 19-20. IUCN. 2022. The IUCN Red List of Threatened Species. Version 2021-3.

Mayr, G. 2003. The phylogenetic affinities of the Shoebill (Balaeniceps rex). Journal Für Ornithologie, 144(2), 157-175. DOI: 10.1007/BF02465644

Mullers, R. H. E. et al. 2015. Parental Nesting Behavior, Chick Growth and Breeding Success of Shoebills (Balaeniceps rex) in the Bangweulu Wetlands, Zambia. Waterbirds, 38(1), 1-9. DOI: 10.1675/063.038.0102

Steffen, A. 2018. Balaeniceps rex (shoebill). En T. Dewey (Ed.), Animal Diversity Web. University of Michigan, Museum of Zoology.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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