La primera flor de la Tierra

Un equipo de investigadores ha recreado las características que pudo tener la primera flor que existió en nuestro planeta, hace 140 millones de años.

La primera flor de la Tierra

En mayo de 2016, los expertos del Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, hicieron público un detallado informe sobre el estado de las plantas en el mundo. En él indicaban que, en la actualidad, de las 391.000 especies de plantas vasculares conocidas –en esa misma nota advertían que el 21% se encuentran amenazadas o en peligro de extinción, si bien cada año se describen 2.000 más–, unas 369.000 lucen flores, unas características estructuras reproductoras que adoptan diferentes formas y tonalidades.

A pesar de su gran diversidadlas flores son una innovación evolutiva relativamente reciente, al menos a escala geológica. Así lo indica un equipo internacional de investigadores en un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications, donde señalan que su ancestro común más reciente debió existir hace entre 250 y 140 millones de años. No obstante, los fósiles más antiguos de las mismas que se han descubierto hasta la fecha no tienen más de 130 millones de años.

También te puede interesar:
Primera flor

Un estudio exhaustivo

En ese mismo trabajo, estos científicos, coordinados por Hervé Sauquet, un botánico y biólogo evolutivo que trabaja en el Laboratorio de Ecología, Sistemática y Evolución de la Universidad de París-Sur, en Francia, muestran por primera vez las posibles características del que sería ese antepasado de todas las plantas con flor: un espécimen que ya presentaba órganos masculinos y femeninos –en el modelo que han construido, se estima que tendría más de seis estambres y cinco o más carpelos, respectivamente– así como varios grupos de tépalos –estos funcionan como sépalos y pétalos– dispuestos en anillos concéntricos. Hasta ahora, se pensaba que en las flores más primitivas, estas estructuras se solían organizar formando espirales.

Para determinarlo, examinaron 21 rasgos florales distintivos en 792 especies de angiospermas –esto es, las plantas que cuentan con flores–, desde la posición de los ovarios hasta la relación que existe entre las diferentes familias a las que pertenecen. Para establecer esta asociación tuvieron que llevar a cabo un minucioso estudio del registro fósil.

Mucho por descubrir

En la recreación que Sauquet y sus colaboradores han presentado la apariencia de esta primera especie floral, de la que descienden todas las demás, presenta un cierta similitud con la de algunas magnolias, pero, aunque en la actualidad existen plantas parecidas a ella, los investigadores advierten que ninguna conserva exactamente sus mismas peculiaridades.

Estos científicos admiten, además, que nuestro conocimiento sobre el origen de las flores presenta aún muchos puntos oscuros, como, por ejemplo, cómo se originaron los mecanismos que impulsaron su gran diversificación o por qué algunas especies perdieron sus estambres. De hecho, los datos disponibles no permiten conocer el color, el tamaño o la forma exacta del antepasado floral que ahora han descrito. Ni siquiera en qué zona del mundo pudo crecer. Aun así, su investigación constituye una de las aproximaciones más precisas a la evolución de las plantas angiospermas y servirá para impulsar nuevos estudios sobre estos organismos.

Referencia bibliográfica: H. Sauquet et al. “The ancestral flower of angiosperms and its early diversification”. Nature Communications, 01 de agosto de 2017. DOI: 10.1038/ncomms16047

Imagen: Hervé Sauquet & Jürg Schönenberger

CONTINÚA LEYENDO