La evolución de las especies podría ser cuatro veces más rápida de lo que creíamos

Un nuevo estudio publicado en 'Science' concluye que la evolución darwiniana podría ser hasta cuatro veces más rápida de lo que creíamos. En el contexto de cambio climático que vivimos, los hallazgos pueden dar pistas para saber qué especies sobrevivirán y cuáles no.

Los animales podrían estar evolucionando mucho más rápido de lo que pensábamos. Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo de científicos que ha analizado durante años cómo han variado los genes de una serie de animales silvestres.

Lo que sucede a nivel genético es que cuantas más diferencias genéticas haya dentro de una misma especie, más rápida será su evolución. Determinados rasgos desaparecerán y otros más fuertes se quedarán. Los investigadores llaman a este fenómeno “el combustible de la evolución”. Pues bien, el análisis de los datos ha revelado que este combustible es más abundante de lo que se había estimado anteriormente y, consecuentemente, habría que replantearse la rapidez con la que evolucionan los animales, algo de gran importancia en el contexto de cambio climático en el que estamos inmersos.

"El método nos permite medir la velocidad potencial de la evolución actual en respuesta a la selección natural en todos los rasgos de una población", afirma el ecólogo evolutivo Timothée Bonnet, de la Universidad Nacional de Australia, que ha participado en el estudio. "Esto es algo que no hemos podido hacer con métodos anteriores, así que poder ver tanto cambio potencial fue una sorpresa para el equipo".

Dos ejemplares de maluro soberbio
Wikipedia

El maluro soberbio (Malurus cyaneus), una pequeña ave endémica del sureste de Australia y Tasmania; la hiena manchada (Crocuta crocuta) de Tanzania; el gorrión cantor (Melospiza melodia) de Canadá y el ciervo rojo (Cervus elaphus) de Escocia son algunos de los animales silvestres estudiados.

De media cada estudio de campo ha durado 30 años. Se han registrado detalles de nacimientos, muertes, apareamientos y crías. El estudio de campo más corto duró 11 años y el más largo 63 años. Los investigadores obtuvieron un total de 2,6 millones de horas de datos de campo para combinarlos con la información genética de cada animal. Tres años tardaron en cuantificar los cambios que se producían en las especies y que estaban causados por la genética y la selección natural. Si Charles Darwin apuntó en un principio que la evolución era un proceso muy lento, lo cierto es que, según investigaciones anteriores a la presente, hay especies que pueden evolucionar en cuestión de pocos años.

"Un ejemplo común de evolución rápida es la polilla de la pimienta, que antes de la revolución industrial en el Reino Unido era predominantemente blanca", dice Bonnet. "Con la contaminación que dejaba hollín negro en árboles y edificios, las polillas negras tenían una ventaja de supervivencia porque era más difícil que los pájaros las detectaran […] Como el color de las polillas determinaba la probabilidad de supervivencia y se debía a diferencias genéticas, las poblaciones de Inglaterra se vieron rápidamente dominadas por polillas negras".

Los científicos apuntan en su estudio que existe más “combustible de la evolución” del que se creía pero que aún no hay pruebas suficientes para demostrar que las especies estén evolucionando a un ritmo más acelerado que en el pasado.

Saber más acerca de la rapidez con la que los animales se adaptan a las condiciones climáticas existentes es importante para hacerse una idea de qué especies podrán sobrevivir y cuáles desaparecerán. Preocupa que a medida que los cambios en el clima se aceleren, los animales no logren adapten a tiempo.

"Esta investigación nos ha demostrado que no se puede descartar la evolución como un proceso que permite a las especies persistir en respuesta al cambio ambiental", dice Bonnet. "Lo que podemos decir es que la evolución es un motor mucho más importante de lo que pensábamos en la adaptabilidad de las poblaciones a los cambios ambientales actuales".

 

Referencia:

Bonnet, T. et al. Genetic variance in fitness indicates rapid contemporary adaptive evolution in wild animals. 2022. Science. DOI: 10.1126/science.abk0853

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Con más de 11 años de experiencia en el ámbito periodístico, aprendo cada día un poco más acerca del apasionante mundo que es la ciencia. Puedes escribirme a maguilar@zinetmedia.es

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