Isla de Pascua: 3 animales únicos en la naturaleza

Generalmente las islas son refugios de la biodiversidad, con gran cantidad de endemismos, pero la Isla de Pascua es una excepción.


Hace exactamente 300 años
, el 5 de abril de 1722, se descubrió la isla de Pascua por el neerlandés Jacob Roggeveen. Aunque como sucede con el “descubrimiento de América” por Cristóbal Colón, —o de Leif Eriksson medio milenio antes— el término “descubrimiento” no hace referencia a un primer contacto humano con un territorio virgen, sino a una visión eurocentrista de descubrimiento cultural.

La isla de Pascua no era un paraje despoblado; se estima que los primeros pobladores, los rapanui, arribaron a la isla en torno al siglo XII.

Normalmente las islas son refugios de biodiversidad. Suelen ser lugares aislados donde las especies evolucionan de forma independiente al resto del mundo, generando una gran cantidad de endemismos. Es un fenómeno que observamos en la mayor parte de los ecosistemas insulares. Pero la isla de Pascua es una excepción.

Una pequeña isla, reciente y aislada

Se trata de una isla relativamente joven —el más antiguo de los tres volcanes que la forman se estima que tiene entre 500 000 y 780 000 años— y muy separada de cualquier otra tierra emergida. Cuenta con tres islotes muy pequeños en el extremo suroeste, el Motu Nui, el Motu Iti y el Motu Kao Kao. La isla más cercana es la diminuta isla Salas y Gómez, a 415 km al nordeste, que forma parte de la misma cadena montañosa submarina. Los parajes emergidos más cercanos que puedan servir como fuente de fauna y flora son las islas chilenas de Juan Fernández, a 1850 km al este, y la isla de Pitcairn, a 2075 km al oeste; y el punto continental más cercano está en Chile, a 3512 km.

Si a estas distancias enormes le añadimos el pequeño tamaño de la isla, menos de 164 km², es claro que la cantidad de especies que colonizaron la isla fueron muy pocas. Así, tenemos muy pocos casos de fauna y flora endémica.

Entre la flora, llegó a haber hasta 40 especies de árboles poblando la isla, aunque muchos fueron introducidos por los rapanui. Sin embargo, la deforestación masiva y la introducción de eucaliptos ha provocado la extinción de la mayor parte de las especies de plantas.

Moko uri uri

Esta subespecie de lagarto, de nombre científico Cryptoblepharus poecilopleurus paschalis, es uno de los pocos endemismos de la isla de Pascua que aún existe. Su origen evolutivo entronca con la subespecie más cercana, C. p. poecilopleurus, que se puede encontrar en gran parte de las islas del Pacífico, desde Samoa hasta Pitcairn, y al norte hasta la isla hawaiana de Kahoolawe. Lo más probable es que, en el pasado, este lagarto colonizara la isla llegando en troncos a la deriva desde parajes relativamente cercanos, quizá desde las islas Pitcairn.

Dibujo de campo de moko uri uri (Garman, 1908)
Dibujo de campo de moko uri uri (Garman, 1908)

El moko uri uri es un trepador nato que busca refugio en árboles y en grietas entre las rocas. Comparte su hábitat con el gecko enlutado (Lepidodactylus lugubris), con el que compite por los mismos recursos. Es posible que esta especie no sea nativa de la isla, aunque recibe también su nombre en rapanui —moko uru-uru kau—, , y tal vez fue introducida accidentalmente por los primeros pobladores humanos.

Rape rape y ura rape rape

A pesar de la similitud reiterativa de la palabra en rapanui con el famoso rape, el el rape rape no es un pez, sino un crustáceo.

Tanto el rape rape (Parribacus perlatus) como el ura rape rape (Scyllarides rogeenveeni) son endémicos de las islas Salas y Gómez y Pascua. Ambos miembros de la misma familia zoológica que los santiaguiños.

Ilustraciones de ejemplares de rape rape (izq.) y ura rape rape (dch.) (Retamal et al., 2016)
Ilustraciones de ejemplares de rape rape (izq.) y ura rape rape (dch.) (Retamal et al., 2016)

Al igual que el manjar gallego, estos crustáceos son comestibles. Los habitantes de la isla de Pascua los capturan para su comercio y consumo, ya sea mediante el buceo o empleando trampas. Al margen de este dato, la información sobre estas especies es escasa.

Manu tara

Esta especie de ave no es endémica de la isla, está presente en la mayoría de las costas tropicales y ecuatoriales. Nosotros la llamamos charrán sombrío (Onychoprion fuscatus). Pasa gran parte de su vida volando en alta mar, y era muy conocido por los marineros de la polinesia, ya que habitualmente encontraban numerosas bandadas en sus largos viajes.

Charrán sombrío, ave que inspira la tradición rapanui del ‘hombre pájaro’.
Charrán sombrío, ave que inspira la tradición rapanui del ‘hombre pájaro’

La isla de Pascua es un lugar de anidada para estas aves migratorias, y gracias a ello, el charrán sombrío tiene un gran valor cultural para los rapanui. Todos los años, cuando llegaban las aves para anidar, en la isla de Pascua se preparaba una competición. Se trataba de un ritual en el que los participantes debían nadar hasta el islote de Motu Nui, buscar el primer huevo puesto por los charranes, regresar a la isla y trepar el acantilado hasta el poblado de Orongo. El primero en conseguirlo era nombrado el tangata manu, el sagrado hombre pájaro, haciendo honor a Make-Make, el dios creador de la mitología pascuense.

REFERENCIAS:

 

Garman, S. 1908. The reptiles of Easter island (Vol. LII. No.1.-XII-; Bulletin of the Museum of Comparative Zoölogy, pp. 3-15). Harvard College.

Hunt, T. L. et al. 2006. Late Colonization of Easter Island. Science, 311(5767), 1603-1606. DOI: 10.1126/science.1121879

Retamal, M. et al. 2016. Record of stomatopods and decapods, including descriptions of the species of commercial interest from the submarine rises and surrounding waters of the Chilean oceanic islands (southeastern Pacific Ocean). Latin American Journal of Aquatic Research, 44, 16-33. DOI: 10.3856/vol44-issue5-fulltext-2

Routledge, K. 1998. Mystery of Easter Island. Adventures Unlimited Press. Uetz, P. et al. 2010. Cryptoblepharus poecilopleurus. The Reptile Database.
 
Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

Continúa leyendo