Existe un mamífero capaz de autorregenerar su propia piel

Se trata de los ratones, en concreto dos especies de ratón espinoso africano -Acomys kempi y Acomys percivali-, que poseen una piel altamente quebradiza y que se desgarra con enorme facilidad para poder escapar de sus depredadores.

Ratones
Existe un tipo de ratones capaz de autorregenerar su propia piel. / Andy Mabbett, Wikicommons

Si alguna vez has tratado de capturar una lagartija, seguramente hayas visto cómo al agarrarlas por cola se deshacen por sí mismas de ella y, a los pocos días, vuelven a tener otra completamente regenerada. La capacidad de regenerar partes de su cuerpo, desde huesos o músculos, hasta miembros enteros, es común en crustáceos, insectos, reptiles y anfibios. Sin embargo, ¿sabías que existe también un mamífero capaz de hacer lo mismo?


Se trata de los ratones, en concreto dos especies de ratón espinoso africano -Acomys kempi y Acomys percivali-, que poseen una piel altamente quebradiza y que se desgarra con enorme facilidad. Deshacerse de ella les ayuda a escapar cuando son capturados o caen en las fauces de alguno de sus depredadores. Pero, además, lo sorprendente es que después poseen la capacidad de curarse estas heridas de forma similar a cómo las lagartijas recuperan su cola.

Al contrario que los ratones comunes de laboratorio, que sufren un proceso de cicatrización común, estos ratones espinosos africanos autorregeneran folículos pilosos, glándulas sudoríparas, piel e incluso cartílago como si nada hubiera pasado. Son, de hecho, el único mamífero que se conoce hasta el momento que posee dicha característica. Sin embargo, Ashley Seifert, bióloga de desarrollo de la Universidad de Florida en Gainesville, que dirigió el estudio a través del que se descubrió este hallazgo, explica que resulta poco probable que estos ratones hayan desarrollado un método completamente novedoso para provocar el crecimiento del tejido. Parece ser, más bien, que los genes responsables de la regeneración que tienen activados las salamandras o lagartijas, se apagan en los mamíferos, pero es como si hubiesen encendido de nuevo en los cuerpecitos de estos pequeños roedores.


Y, de ser así, se trataría de una muy buena noticia, ya que posibilitaría tratar de extrapolarlo a los seres humanos para poder abordar algunas de enfermedades y ayudar a mejorar la cicatrización de las heridas, según expone Jeremy Brockes, investigador de la regeneración de extremidades en tritones en el University College de Londres. Y es que la medicina regenerativa ha hecho grandes avances en la última década, con vejigas de laboratorio, células madre y otros órganos humanos regenerados, en parte gracias a la investigación de los circuitos genéticos que los humanos comparten, efectivamente, con moscas, salamandras y ratones.

 

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