Este es el espeluznante sonido de las defensas químicas de los insectos

La sonificación es un método que transforma sustancias químicas. El resultado, en este caso, es aterrador.

 

Las larvas de la mosca de la especie Craesus septentrionalis se protegen de sus depredadores, especialmente de las hormigas, secretando cócteles de sustancias químicas repelentes. Uno de los métodos más comunes para evaluar la efectividad de estas defensas consiste en la realización de bioensayos con depredadores y presas. Pero un equipo de investigadores ha publicado un artículo con una aproximación muy distinta que ha consistido en traducir la composición química de las señales a sonidos y medir después la reacción de los humanos.

Los sonidos obtenidos son espeluznantes y bien podrían servir de banda sonora en una película de terror. Para evaluar su efecto, los investigadores reclutaron a 50 personas voluntarias, y midieron la distancia a la que se alejaron de los altavoces cuando escuchaban el aterrador sonido. “Curiosamente, las respuestas de humanos y hormigas estaban correlacionadas, lo que indica que esta técnica de ‘sonificación’ es efectiva para aproximarse al mundo de las interacciones depredador-presa”, explica el investigador del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales de Bruselas  Jean-Luc Boevé.

La sonificación

Este investigador comenzó a pensar en la posibilidad de transformar sustancias químicas volátiles en sonidos en 2009. “Por ejemplo, hay pequeñas moléculas como el ácido acético contenido en el vinagre o el ácido fórmico picante emitido por algunas hormigas que son muy volátiles y se difunden en el aire rápidamente “, explica "Pensé que sería posible traducir una volatilidad alta o baja en tonos altos o bajos, así como otros caracteres químicos en distintos rasgos de sonido".

Los productos químicos se transforman en sonidos mediante un proceso llamado sonificación. Las características más importantes de cada molécula, como su peso molecular y los grupos funcionales que tiene se asignan a diferentes parámetros de sonido, como el tono, la duración y el timbre. La información química se introduce un sintetizador que produce un sonido para cada molécula, y estos sonidos luego se mezclan a varios niveles de volumen para construir un sonido para la secreción defensiva de cada especie de insecto.

Este estudio aprovecha el hecho de que nuestro cerebro procesa la información de manera diferente según el sentido que usemos para percibirla. "Normalmente, se utiliza un proceso de sonificación para detectar fenómenos particulares en grandes conjuntos de datos", Rudi Giot, ingeniero informático del Instituto Superior Industrial de Bruselas. "Ejemplos de tales fenómenos son los terremotos en los datos sismológicos o la piratería de la red en la transmisión de datos por internet".

Este proyecto requirió años de sentar las bases y completar otros experimentos más clásicos, incluidos los análisis químicos y morfológicos de los insectos. Los investigadores, que han publicado su trabajo en la revista Patterns, esperan que su método sea complementario a las técnicas ya existentes para probar los compuestos volátiles, especialmente en los casos en que la disponibilidad estacional de un insecto es desfavorable o cuando la recolección de cantidades suficientemente grandes de su secreción es un desafío.

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