Este caracol gigante escupe parásitos que pueden afectar al cerebro humano

Es capaz de alcanzar una longitud de hasta 20 centímetros pero su tamaño no lo es todo: es considerada una de las especies invasoras más peligrosas del mundo.

 

Existen alrededor de 43 000 especies vivas de caracoles. Tres de ellos se han convertido en plagas invasoras en China, Colombia, India, Barbados, Hawái y muchos otros rincones del mundo. Nativos del este de África, los caracoles pueden causar mucho daño cuando se introducen en hábitats extranjeros.

El caracol gigante africano (Lissachatina fulica) tiene una capacidad asombrosa para multiplicarse gracias a su hermafroditismo. Es uno de los caracoles más grandes del mundo y, a pesar de ser nativo de África Oriental, se ha introducido en muchos otros lugares. Aunque el caracol terrestre gigante africano evolucionó en climas tropicales, ha aprendido a prosperar en áreas más templadas e incluso puede hibernar o estivar durante los meses más fríos o secos. Y nunca deja de crecer. Aunque su tasa de crecimiento se ralentiza conforme va envejeciendo. Seguirá creciendo hasta que le llegue la hora de la muerte.


De acuerdo con el Servicio de Inspección de Salud Animal y Vegetal del United States Department of Agriculture (USDA), eso es "aproximadamente del tamaño de un puño adulto [humano] promedio".

El problema del caracol terrestre africano gigante de la India comenzó en 1847. Algunos de los caracoles probablemente eran autoestopistas que ingresaron al subcontinente en cargamentos de madera. Otros recibieron ayuda de amantes de los animales exóticos que habrían ayudado a invadir el estado indio de Bihar durante la década de 1960. A Florida llegaron en 1966.

Peligro para los humanos

Sin embargo, este caracol gigante no solo es llamativo por tratarse de una peligrosa especie invasora. También lo es para los seres humanos. Aparte de la pérdida de fauna y flora que provoca esta especie, sus babas no son menos amenazantes. Como la mayoría de los caracoles terrestres, deja un rastro de baba mientras se mueve para protegerlo mientras viaja por terreno accidentado. Las babas de este caracol incluyen un buen abanico de parásitos y uno de ellos, el gusano pulmonar de rata (Angiostrongylus cantonensis), puede afectar sistema nervioso central humano y causar meningitis, así como otras enfermedades que pueden ser letales para los humanos.


Los gusanos adultos viven y se reproducen dentro de especies de ratas comunes, como las ratas negras, marrones y algodoneras. Las larvas del gusano terminan en la caca del mamífero huésped y finalmente se excretan. Las heces luego son consumidas por caracoles carroñeros. Si uno de los caracoles portadores de gusanos es luego comido por un roedor, el ciclo continúa.


Las autoridades exponen que si tenemos cerca estos caracoles, nunca los toquemos directamente. El contacto ha de realizarse con guantes desechables para no entrar en contacto con las babas de caracol.


Este caracol está activo durante la noche y duerme durante el día después de enterrarse en el suelo. Como todos los caracoles que tienen caparazón, lo utiliza como escudo de protección. Los tonos marrones del caparazón también le ayudan a camuflarse.

 


Es crucial evitar la superpoblación

Pueden comer más de 500 tipos de plantas, incluidos líquenes, algas y hongos. Pueden ser predominantemente herbívoros, pero sus caparazones necesitan un suministro constante de calcio para crecer. Para conseguirlo, los caracoles se alimentan de huesos, cáscaras de huevo, conchas de ostras y conchas de otros caracoles. Incluso comerán fuentes de calcio hechas por humanos como estuco, concreto y pintura. Uno de los principales problemas asociados a este caracol es su capacidad de reproducción. Puede poner hasta 1 200 huevos cada año, de ahí que puedan extenderse tan rápidamente. Esto, unido a su voraz dieta, los convierte en auténticos arrasadores de vegetación.

Referencia: The invasive giant African snail Lissachatina fulica as natural intermediate host of Aelurostrongylus abstrusus, Angiostrongylus vasorum, Troglostrongylus brevior, and Crenosoma vulpis in Colombia. PloS One.

Felipe Penagos-Tabares ,
Malin K. Lange,
Juan Vélez,
Jörg Hirzmann,
Jesed Gutiérrez-Arboleda,
Anja Taubert,
Carlos Hermosilla,
Jenny J. Chaparro Gutiérrez Published: April 19, 2019
DOI : https://doi.org/10.1371/journal.pntd.0007277

 

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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