¿Es la chumbera una especie invasora?

El cactus del que se obtiene el higo chumbo es una de las primeras especies americanas introducidas en Europa, pero ¿es un peligro para los ecosistemas?

 

Procedente de Centroamérica, la chumbera (Opuntia ficus-indica) como otras especies del género Opuntia se ha cultivado en España desde mediados del siglo XVI. Fue una de las primeras plantas traídas del Nuevo Mundo, junto con la patata y el tabaco.

La chumbera como cultivo

Una de las aplicaciones de la chumbera con mayor demanda es la explotación comercial de su fruto. El higo chumbo es un producto muy apreciado que alcanza precios elevados en el mercado, tanto en la venta directa como fruta, como para la elaboración de productos derivados como mermeladas, confituras y zumos, o el aceite de sus semillas, empleado en cosmética, a la que se atribuyen dudosas propiedades.

Otro sector importante del cultivo de chumbera es el empleo como sustrato y alimento de la cochinilla del carmín (Dactylopius coccus). Este pequeño insecto de un característico color rojo es parásito de las plantas del género Opuntia, y del que se extrae un colorante muy apreciado en alimentación, cosmética, industria textil y farmacéutica: el rojo carmín. En función de las sustancias con que se mezcla, proporciona desde un color rojo vivo, carmesí, hasta una amplia gama de violetas y morados.

Además, es una planta muy apreciada como cactus ornamental, muy tolerante a los climas áridos, donde se planta tanto de forma individual como formando setos.

La invasión de la chumbera

La chumbera está ampliamente naturalizada en gran parte del área mediterránea de la península ibérica. Encontramos poblaciones en Extremadura, Andalucía, Murcia, la Comunidad Valenciana, Cataluña, y en ambos archipiélagos, e incluso enclaves con poblaciones en Aragón, Castilla - la Mancha y Castilla y León.

Higos chumbos
Higos chumbos

En buena parte de estos enclaves, la especie se comporta como invasora. Lo mismo ocurre en Australia, Arabia, Irak, Siria, el suroeste de China, Hawái, California, Arizona, Florida, Texas y otros estados de los Estados Unidos de América.

En lugares de clima sea seco y cálido, la chumbera compite con gran ventaja con la vegetación autóctona, desplazándola e incluso inhibiendo su crecimiento.

En España se han observado poblaciones de chumbera invadiendo con éxito comunidades nativas de pinos y matorrales de lentiscos en Doñana. No solo puede desplazar a la vegetación nativa, sino que cambia los patrones de sucesión natural —el modo de regeneración de los ecosistemas—, alterando la dinámica de los ciclos de nutrientes o la disponibilidad de luz.

Su carácter invasor la hizo candidata para entrar en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, donde fue incluida en su primera redacción en 2013. La inclusión en el Catálogo, se supone, conlleva la prohibición de posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o sus propágulos —frutos, semillas…—, así como la prohibición de su introducción en el medio natural. Sin embargo, no es difícil encontrar lugares donde comprar higos chumbos frescos —de los cuales es posible extraer semillas para su cultivo— y viveros que venden plantas en distintos estadios de desarrollo.

Invasión de chumbera
Invasión de chumbera

Un estudio llevado a cabo en la Estación Biológica de Doñana (Sevilla) en 2019 ya remarcó el hecho de que hasta ocho especies invasoras reguladas por el Catálogo —incluyendo la chumbera— se encontraban disponibles a la venta en viveros, y concluía que “existe una necesidad apremiante de hacer cumplir la legislación vigente, así como de sensibilizar a la población para evitar el comercio de estas especies”.

Cómo luchar contra la invasión

Entre los métodos de control que se proponen para las chumberas, tres han mostrado cierta eficacia, aunque resultan bastante dependientes del contexto y no todos están exentos de riesgo.

Por un lado, se propone el control mecánico, o lo que es lo mismo, la extracción directa de los ejemplares y su destrucción. Es un método eficaz, pero exige atención y vigilancia; las plantas del género Opuntia tienen una gran capacidad de regeneración, y puede formar una nueva planta completa a partir de solo un pequeño fragmento que haya quedado en el suelo. Además, es un método costoso, que requiere la movilización de gran cantidad de personal preparado y dotado de equipos de protección individual para evitar el daño producido por sus espinas.

Por otro lado, el control químico parece ser eficaz para evitar el rebrote. Se ha empleado con éxito el glifosato durante el verano, aplicado sobre las partes cortadas. Sin embargo, no llega a erradicar las poblaciones, y existe el riesgo de afectar a otras plantas del entorno.

En algunos lugares han empleado el control biológico, sobre todo con la cochinilla de la chumbera Dactylopius opuntiae, del mismo género que la ya citada cochinilla del carmín. Cuando crecen en gran cantidad, debilitan tanto la planta que pueden llegar a secarla. Estos insectos tienen una especificidad muy elevada, y solo atacan a los cactus del género Opuntia y Nopalea. Dado que ninguno de los dos géneros tiene especies nativas de la península ibérica, quizá el control biológico con cochinillas sea la mejor forma de controlar la invasión de chumberas. De hecho, desde que este insecto fue introducido en España —con fines de control—, las chumberas han sufrido un significativo retroceso.

Chumbera afectada por cochinillas
Chumbera afectada por cochinillas

¿Un invasor atacando a otro invasor?

Hay quienes consideran que la cochinilla de la chumbera debe considerarse una especie invasora, pues se trata de un organismo exótico que afecta negativamente a los cultivares de chumbera. No obstante, el carácter invasor del cactus es innegable, y en el caso de las cochinillas, solo afectan negativamente a estas especies, y no es capaz de expandirse si no existen ejemplares de Opuntia que puedan ser infectados.

A diferencia de otros métodos de control biológico, en este caso, la cochinilla es un ejemplo de manual de control biológico ideal. De considerarse al insecto especie invasora, sería con mínimos o nulos impactos negativos sobre el medioambiente, y con ventajas considerables: combate con éxito a otra especie que sí es invasora, y su expansión estaría totalmente autolimitada; si desapareciera la chumbera de la península ibérica, también desaparecería la cochinilla.

El único problema asociado a la expansión de la cochinilla es la gran cantidad de materia orgánica que queda tras la muerte de la planta, que puede acarrear consecuencias negativas para el entorno: malos olores, proliferación de insectos y posible eutrofización del medio. Es importante, por tanto, retirar los restos vegetales siempre que sea viable.

Al margen de eso, no hay ningún argumento científico sólido, desde el punto de vista ecológico, que invite a evitar activamente los efectos de las cochinillas sobre las chumberas; al contrario, se trata de un método eficaz y seguro de lucha contra la invasión de la cactácea, con éxito comprobado.

Referencias:

Bayón, Á. et al. 2019. Horizon scanning to identify invasion risk of ornamental plants marketed in Spain. NeoBiota, 52, 47-86. DOI: 10.3897/neobiota.52.38113

BOE. 2013. Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto, por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras. BOE, 185(Sec. I.), 56764-56786.

Rodrigo, E. et al. 2010. Estudio comparativo de la morfología y biología de Dactylopius coccus Costa y D. opuntiae (Cockerell) (Hemiptera: Dactylopiidae), dos especies presentes en la Comunidad Valenciana. Boletín de sanidad vegetal. Plagas, 36, 23-35.

Sanz Elorza, Mario. et al. (Eds.). 2004. Atlas de las Plantas Alóctonas Invasoras en España. Dirección General para la Biodiversidad.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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