El sesgo de introducción: cuando una especie cambia durante la invasión

Al introducir una especie exótica en un entorno nuevo, sufre un proceso de selección artificial que hace que la población final sea genéticamente distinta a la población original.

 

Cuando una especie es transportada de su región nativa a un nuevo entorno donde previamente no se encontraba presente, y es puesta en libertad, pueden suceder muchas cosas. Lo normal es que los individuos liberados no sobrevivan, o si lo hacen no lleguen a reproducirse. Sin embargo, algunas especies no solo consiguen naturalizarse con éxito, sino que comienzan a colonizar nuevos entornos y a provocar diversos impactos medioambientales y socioeconómicos. Cuando esto sucede, se dice que esa especie, en ese lugar, es invasora.

Pero en el proceso de invasión se da una particularidad, una suerte de efecto fundador, motivado por una presión selectiva, que hace que la población invasora sea significativamente distinta a la población silvestre que quedó en la región nativa original. Esta presión selectiva se denomina sesgo de introducción.

Jacinto de agua, una especie invasora
Jacinto de agua, una especie invasora

¿Qué es el efecto fundador?

Dentro de la genética de poblaciones, se conoce como efecto fundador a la formación de una nueva población a partir de un número limitado de individuos de una población previa.

A consecuencia del reducido número de organismos que forman la población fundadora, no siempre se obtiene una muestra representativa y genéticamente homogénea de la población original. Suele suceder que determinados alelos o variantes de genes presentes en la población original no aparecen en la población fundadora, o aparecen en ella con mayor frecuencia genes o alelos que en aquella eran raros.

La variabilidad genética, por lo tanto, se reduce de forma significativa. Esto puede suponer una gran desventaja en ocasiones; una enfermedad afectaría a la población fundadora con mayor severidad. Pero también puede presentar una ventaja, si la población genética final no ha sido obtenida al azar, sino a través de un proceso de selección, sea natural o artificial. De hecho, el efecto fundador se considera un motor de especiación, es decir, de aparición de nuevas especies.

La introducción de especies exóticas en un nuevo entorno puede hacerse de forma deliberada o accidental. Y en ambos casos, suceden presiones selectivas que dirigen ese efecto fundador.

Mapache, una especie invasora
Mapache, una especie invasora

La presión selectiva deliberada

La obtención de individuos de una especie de forma deliberada de su rango nativo de distribución no es una acción aleatoria ni mucho menos. La mayor parte de las capturas y transportes de animales y plantas silvestres se realiza para su explotación directa. En el caso de los animales, los motivos más habituales son su uso como mascota exótica o su aprovechamiento peletero. En plantas, el uso más común es el ornamental, aunque muchas otras especies se transportan para el aprovechamiento maderero o de sus productos derivados, como flores o frutos.

En el proceso de sustracción se produce, por tanto, una primera selección. Se escogen aquellos individuos que mejor servirán al futuro propósito que se le atribuya. Se escoge antes un ave con brillantes colores, que uno con colores más apagados; son preferidos animales que presenten menos miedo al ser humano o que presenten rasgos más amigables. Se selecciona aquella planta que se reproduce con más facilidad, la que da una mejor madera o la proporciona más rápido.

En algunos casos, estos caracteres no tienen por qué influir directamente en la supervivencia y la capacidad de competencia de los individuos seleccionados, pero en muchos otros casos sí. De esta forma, se está preseleccionando una porción de la población que presenta una serie de rasgos específicos, que aparecen con una frecuencia diferente a la que tenía la población original.

Cotorra de Kramer, una especie invasora
Cotorra de Kramer, una especie invasora

Otras presiones selectivas

La presión selectiva no termina ahí. Tras la captura o la obtención, el organismo debe viajar para llegar a su destino. En ocasiones lo hace en unas condiciones totalmente deplorables y muchos individuos mueren en el proceso. Además, solo aquellos especímenes capaces de reproducirse pueden llegar a perpetuar la población. El almacenamiento y la distribución también pueden ser factores de estrés que diezman la población.

Esta presión selectiva no solo la sufren aquellos organismos que son transportados de forma deliberada. Cuando se producen transportes accidentales, los especímenes también sufren esta presión, y muchos de ellos mueren antes de llegar a su destino.

El resultado es que la población final que llega al nuevo territorio, sea una planta ornamental, una cotorra vendida como mascota exótica o un alga que llega en el agua de lastre, está formada por los individuos supervivientes más aptos a todos esos factores de estrés.

Este sesgo de introducción hace que las poblaciones de especies invasoras desciendan de un subconjunto preadaptado al proceso de invasión, y que resulta genéticamente distinto a las poblaciones nativas de la misma especie. Y es por ese motivo, que no es buena idea tratar de capturar organismos invasores y devolverlos a su entorno nativo: porque ya no es la misma población.

Referencias:

Kliber, A. et al. 2005. Interaction between Founder Effect and Selection during Biological Invasion in an Aquatic Plant. Evolution, 59(9), 1900-1913.

Palma, E. et al. 2017. Functional trait changes in the floras of 11 cities across the globe in response to urbanization. Ecography, 40(7), 875-886. DOI: 10.1111/ecog.02516

Palma, E. et al. 2021. Introduction bias: Imbalance in species introductions may obscure the identification of traits associated with invasiveness [Preprint]. Ecology. DOI: 10.1101/2021.03.22.436397 

Schlaepfer, D. R. et al. 2010. A multi-species experiment in their native range indicates pre-adaptation of invasive alien plant species. New Phytologist, 185(4), 1087-1099. DOI: 10.1111/j.1469-8137.2009.03114.x

Templeton, A. R. 1980. THE THEORY OF SPECIATION VIA THE FOUNDER PRINCIPLE. Genetics, 94(4), 1011-1038. DOI: 10.1093/genetics/94.4.1011

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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