El pangolín podría causar la próxima pandemia

Hoy es el día del pangolín, un animal cuyo hábitat cada vez está más restringido por la actividad humana, algo que puede repercutir en graves problemas para nosotros.

Cada año, el tercer sábado del mes de febrero se celebra el Día Mundial del Pangolín, con el objetivo de crear conciencia sobre la difícil situación que sufre. Una situación con dos causas. Por un lado, la caza ilegal, ya sea por la demanda de carne para su consumo, o la de sus fetos y escamas como presunto remedio curativo. Por otro lado, la destrucción de su hábitat y su fragmentación, causada  por la deforestación, ya sea para expandir la industria, los cultivos o la ganadería.

El pangolín juega un papel esencial en el ecosistema al que pertenece. Se alimenta de termitas, y llega a consumir cada día hasta el 10 % de su peso, cubriendo cada ejemplar hasta 16 hectáreas de bosque. 

Hay ocho especies de pangolín en el mundo, cuatro en Asia y otras cuatro en África. De las asiáticas, tres se encuentran “en peligro crítico”, según la Lista Roja de la IUCN, y la otra, así como dos de las africanas, están catalogadas como “en peligro”. Las otras dos están consideradas como “vulnerables”. 

La pseudoterapia que extermina especies

El cuerpo del pangolín está cubierto por una pesada armadura de escamas macizas que llega a representar hasta una quinta parte de su peso. A pesar de que la composición de esas escamas es básicamente queratina –como nuestro cabello y nuestras uñas–, en algunas ramas de la medicina tradicional de China, Vietnam, África central y occidental son consideradas remedio medicinal, de forma similar a lo que sucede con el cuerno de rinoceronte. En algunas culturas también se cree que los fetos constituyen un remedio medicinal. Como pasa con la mayoría de pseudoterapias, a estos productos se atribuyen propiedades curativas de lo más variopinto, desde enfermedades cardíacas hasta cánceres de todo tipo.

Pangolín protegiéndose con sus escamas
Pangolín protegiéndose con sus escamas

La carne del pangolín es otro producto de gran demanda en el sudeste asiático. Dada su escasez, y a que su comercio es ilegal, el pangolín adquiere un precio muy alto, y los consumidores lo perciben como producto de lujo, un manjar que exhiben como marcador de estatus social. De ahí que, a pesar de que todas las especies de pangolín estén protegidas por el convenio CITES, el comercio internacional ilegal continúa.

El pangolín, portador de enfermedades

Como todos los animales, los pangolines tienen sus enfermedades propias, algo que no se había estudiado mucho antes de 2020. Ese panorama cambió, ya que desde el inicio de la pandemia de COVID-19, uno de los principales candidatos a ser el vector original del SARS-CoV-2 fuese el pangolín. Y es que, en efecto, estos animales son portadores de varias especies de coronavirus

Este evento hizo que se empezara a estudiar más a fondo las enfermedades víricas de los pangolines. Se han identificado varias especies nuevas de virus, pertenecientes a las familias de los anelovirus, circovirus, genomovirus y picornavirus. Sin embargo, entre los distintos patógenos encontrados destaca un nuevo retrovirus, identificado en los pulmones de pangolines, que, según indican las investigaciones, podría transmitirse entre especies. Lo que no sabemos es si el ser humano podría ser una de esas especies receptoras.

Pangolín
Pangolín

Zoonosis: de animales a humanos

La mayor parte de las enfermedades emergentes que llegan a causar epidemias y, eventualmente, pandemias, son zoonosis, es decir, enfermedades cuyo agente patógeno pasa al ser humano desde otro animal. La pandemia de gripe H1N1 de 2009 saltó al ser humano desde los cerdos. La gripe H5N1 que amenazó con convertirse en pandemia en 2003 venía de las aves. El SARS de 2002 procedía de murciélagos, y el VIH tiene su origen en simios. Nuestra historia está en parte tallada por zoonosis. No sería de extrañar, por tanto, que la próxima pandemia tenga, también, carácter zoonótico.

Los estudios científicos identifican dos factores principales que mejoran las condiciones necesarias para que las enfermedades infecciosas crucen la barrera de la especie de los animales salvajes a los humanos. Por un lado, la invasión de las actividades humanas en áreas silvestres y bosques y las consiguientes interrupciones ecológicas y por otro, la mercantilización de los animales salvajes. En el caso concreto del pangolín, se cumplen ambos criterios. 

No deja de ser irónico que el consumo de un producto pseudoterapéutico con pretendidas propiedades medicinales que en realidad no tiene pueda ser la causa de la próxima pandemia.

 

REFERENCIAS
Cheng, V. C. C., Lau, S. K. P., et al. 2007. Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus as an Agent of Emerging and Reemerging Infection. Clinical Microbiology Reviews, 20(4), 660-694. DOI: 10.1128/CMR.00023-07
Ning, S., Dai, Z., et al. 2022. Novel putative pathogenic viruses identified in pangolins by mining metagenomic data. Journal of Medical Virology, jmv.27564. DOI: 10.1002/jmv.27564
Volpato, G., Fontefrancesco, M. F., et al. 2020. Baby pangolins on my plate: possible lessons to learn from the COVID-19 pandemic. Journal of Ethnobiology and Ethnomedicine, 16(1), 19. DOI: 10.1186/s13002-020-00366-4
Zhang, F., Wu, S., et al. 2022. The past, present and future of the pangolin in Mainland China. Global Ecology and Conservation, 33, e01995. DOI: 10.1016/j.gecco.2021.e01995
Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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