El mal de las vacas locas alteró la dieta de los lobos en Galicia

La prohibición del abandono de cadáveres de animales en el campo afectó a las poblaciones del cánido.

Estos científicos coinciden en que esta situación agrava los problemas de coexistencia entre los lobos y el ser humano y afecta negativamente a la conservación de este carnívoro. Por ello, proponen la existencia de una gestión del medio que garantice el aumento de las poblaciones de corzo y poni salvaje, junto a acciones de restauración del hábitat para proporcionar a los lobos una comunidad de presas silvestres diversa y abundante, fundamental para conseguir que la población de cánidos supere las alteraciones naturales o artificiales de su hábitat, y para reducir los conflictos con la ganadería. Además, habría que impedir que los cadáveres de los animales sean retirados.

Etiquetas: animalesciencianaturaleza

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