El jameíto, el cangrejo ciego de Lanzarote

En los túneles volcánicos del nordeste de Lanzarote vive un pequeño cangrejo endémico, en peligro de extinción y símbolo de la isla.

 

En el extremo nordeste de la isla de Lanzarote (Canarias) encontramos un espacio natural único, producto de la actividad volcánica de la isla, llamado el tubo de lava de La Corona, en honor al volcán que lo formó. Es una estructura cavernosa con salida al mar, de casi 8 kilómetros de longitud total, y de los que al menos uno y medio se encuentra por debajo del nivel del mar. Esa parte recibe el nombre el Túnel de la Atlántida. En su parte emergida, en la zona más menos central, se destacan tres aberturas en el terreno, causadas por el colapso del techo del túnel, denominadas jameos: el Jameo Chico, desde donde se puede acceder al sistema de cavernas, el Jameo Grande, y el denominado Jameo de la Cazuela; además de una laguna subterránea. Estas estructuras forman los llamados Jameos del Agua.

La formación de los jameos

Los tubos de lava se forman cuando la superficie de una colada se enfría y solidifica mientras, por debajo, la lava sigue fluyendo y termina siendo drenada. Consecuencia de ello, todo lo que queda en su interior es roca estéril. Durante su formación, ninguna forma de vida reside en su interior ni sobrevive al paso de la lava, por lo que, una vez está formado, queda como un tubo de roca volcánica desnuda y carente de vida. Los métodos de datación radiométrica estiman que el sistema de cavernas volcánicas de Los Jameos del Agua se formó hace entre 27 000 y 15 000 años. 

Laguna subterrána en los Jameos del Agua, hábitat natural de los jameítos
Laguna subterrána en los Jameos del Agua, hábitat natural de los jameítos

No se trata de una caverna cerrada herméticamente. Su salida al mar y, también, los hundimientos de terreno que forman los jameos son vías de entrada a través de las cuales determinados seres vivos acceden al sistema de cavernas. Estos animales pueden instalarse en su interior, e incluso, si pasa el tiempo suficiente, adaptarse y formar comunidades propias de dicho sistema. Y así sucedió.

Colonización y especiación

Tras la última glaciación, y con el túnel ya formado, el nivel del mar subió, y con ello entró agua en los túneles, inundando algunas depresiones de su interior, formando lagunas. Con el agua llegaron animales; distintas especies de crustáceos, poliquetos e incluso pepinos de mar. Actualmente, el único intercambio de agua entre las lagunas interiores y el mar es a través de las grietas y los poros de las rocas, pero no permite ya la entrada o salida de los animales.

Así, los animales que entraron en estos jameos perdieron el contacto con las poblaciones del exterior. Aislados, sufrieron una presión selectiva muy distinta a la de sus homólogos oceánicos y el proceso evolutivo hizo su trabajo. Nuevas especies, únicas, inexistentes en cualquier otro lugar, se forman en las lagunas subterráneas del tubo de lava. Se mantienen gracias a la materia orgánica que cae desde los jameos, que les proporciona fuente de alimentos. Se especializan en un entorno completamente oscuro, de temperaturas constantes y prácticamente invariables.

Jameíto (‘Munidopsis polymorpha’)
Jameíto (‘Munidopsis polymorpha’)

Un cangrejo blanco y ciego

Entre esas especies endémicas de los Jameos del Agua, inexistentes en el resto del planeta, destaca un crustáceo. Un pequeño cangrejo, de no más de tres centímetros. En honor al lugar en el que vive, recibe el nombre de jameíto. Su nombre científico: Munidopsis polymorpha.

Las especies del género Munidopsis habitan normalmente en zonas batiales y abisales, pero el jameíto es una excepción. Su aislamiento en los Jameos del Agua le ha llevado a ciertas adaptaciones particulares, que lo hacen extraordinariamente especializado. Entre ellas, el ser completamente blancos o ciegos, dos formas de adaptación regresiva muy habituales entre animales troglobios —aquellos que viven en cuevas—. Estos animales aprovechan la noche, cuando la depredación es menor, para migrar fuera de la laguna, aprovechando los recursos que llegan a través de las grandes aberturas del techo de la caverna, y volverse a sumergir al amanecer.

La maldición del vil metal

Hasta los años 70 del siglo pasado, los jameítos gozaban de una alta densidad de población, limitados tan solo por la cantidad de recovecos en los que resguardarse. Sin embargo, desde la construcción del centro de arte, cultura y turismo creado por César Manrique en 1968, y debido a la afluencia masiva de turistas, la población de jameítos comenzó a verse diezmada. El animal que hoy es símbolo de Lanzarote estuvo a las puertas de la extinción, sobre todo por un gesto que para los turistas resultaba tan inocente como lanzar monedas al agua.

Escultura de un jameíto en la entrada de los Jameos del Agua.
Escultura de un jameíto en la entrada de los Jameos del Agua.

Al contrario de la supersticiosa creencia de que traería buena suerte, lanzar monedas a la laguna donde residen los pequeños cangrejos generaba, por un lado, una grave alteración de la microbiota del ecosistema; una moneda pasa por muchas manos y reposa en muchas superficies, y puede llevar muchos microorganismos que, al entrar en un nuevo ecosistema, pueden desestabilizarlo. Destacó la gran cantidad de bacterias fecales que proliferaron en el entorno, y que suelen estar muy presentes en las monedas.

Por otro lado, el agua salada, bastante corrosiva, puede descomponer lentamente las monedas. Esto provocó una contaminación del agua por metales como el hierro, el cobre, el zinc o el níquel, y el consiguiente impacto sobre la fauna.

Las labores de eliminación de monedas fueron complejas y hoy una gran cantidad de carteles prohíben expresamente arrojar dinero o cualquier otro material a las aguas de los Jameos. Todo con el fin de proteger a un endemismo, símbolo de la isla, que está catalogado en España como especie en peligro de extinción.

Referencias:

Iliffe, T. M. et al. 1984. Marine Lava Cave Fauna: Composition, Biogeography, and Origins. Science, 225(4659), 309-311. DOI: 10.1126/science.225.4659.309

Martínez, A. et al. 2018. Volcanic Anchialine Habitats of Lanzarote. En O. T. Moldovan et al. (Eds.), Cave Ecology (pp. 399-414). Springer International Publishing. DOI: 10.1007/978-3-319-98852-8_19

Martínez, A. et al. 2020. Tossed ‘good luck’ coins as vectors for anthropogenic pollution into aquatic environment. Environmental Pollution, 259, 113800. DOI: 10.1016/j.envpol.2019.113800

Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, para el desarrollo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas, Pub. L. No. Real Decreto 139/2011, BOE-A-2011-3582 20912 (2011)

Signorelli, S. et al. 2007. The Jameos del Agua cave (Lanzarote, Canary Islands): some morphological and geological features of a spectacular lava tube adapted to auditorium. En A. M. Malheiro et al., Volcanic Rocks (pp. 45-51). Proceedings of the International Workshop on volcanic rocks.

Wilkens, H. et al. 1986. Origin and age of the marine stygofauna of Lanzarote, Canary Islands. Mitteilungen aus dem Hamburgischen Zoologischen Museum und Institut, 83, 223-230.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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