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El inesperado efecto del COVID-19 en la contaminación

El satélite europeo Sentinel-5P ha detectado una caída notable en las concentraciones de dióxido de nitrógeno en el norte de Italia entre los meses de febrero y marzo.

A medida que la pandemia de coronavirus se afianza y desencadena bloqueos en los principales centros urbanos, los investigadores encargados de examinar los datos de contaminación del aire están registrando mejoras significativas en los niveles de calidad del aire.


"Aunque podría haber ligeras variaciones en los datos debido a la nubosidad y al cambio climático, estamos muy seguros de que la reducción en las emisiones que podemos ver, coincide con el cierre en Italia que causa menos tráfico y actividades industriales", dijo Josef Aschbacher, de la ESA, en un comunicado.

La falta de actividad también se revela de otras formas sorprendentes. Los residentes de Venecia han notado que el agua está más clara ahora que la ciudad está cerrada. Incluso se han visto peces en los canales, lo cual es inusual en aguas normalmente llenas de sedimentos agitados por tanto tráfico del canal, lo que se equipara a un informe anterior de un fenómeno similar sobre China durante el período del 1 de enero de 2020 al 25 de febrero de 2020 en el que se expuso una bajada considerable de los niveles de dióxido de carbono.


Efecto sobre la calidad del aire


Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 91% de la población mundial vive en lugares donde los niveles de calidad del aire exceden los límites aceptables. A nivel global, esto da como resultado unas 4,2 millones de muertes prematuras anualmente, según las estadísticas de 2016.


"Lo que más me sorprende es que las medidas que estamos listos para enfrentar este coronavirus son mucho más severas que las medidas que estaríamos listos para enfrentar el cambio climático o la contaminación atmosférica", comentaba François Gemenne, director del Observatorio Hugo, un centro de investigación ambiental.

Y es que el cambio es tan dramático que algunos creen que estas reducciones a corto plazo podrían terminar salvando muchas más vidas de las que se pierden con el virus, pues la propagación del nuevo coronavirus ha disminuido la contaminación del aire y posiblemente incluso ha salvado vidas en el proceso.

El economista de recursos ambientales de la Universidad de Stanford, Marshall Burke, hizo algunos cálculos sobre la reciente caída de la contaminación del aire en partes de China y las posibles vidas salvadas. "Dada la gran cantidad de evidencia de que respirar aire sucio contribuye en gran medida a la mortalidad prematura, una pregunta natural, si bien es extraño, es si las vidas salvadas de esta reducción en la contaminación causada por la interrupción económica del COVID-19 exceden el número de muertos por el virus en sí mismo ", escribe Burke. "Incluso bajo suposiciones muy conservadoras, creo que la respuesta es un claro sí".

Según Burke, el descenso es de un cuarto a un tercio en algunos lugares en comparación con los niveles del año pasado. Los dos meses de reducción de la contaminación, calcula Burke, probablemente han salvado la vida de 4 000 niños menores de 5 años y 73 000 adultos mayores de 70 años en China. Esto es bastante más que el número actual de muertes mundiales por el virus en sí.

Referencia: European Space Agency

Etiquetas: coronavirus, naturaleza