El cuco: obligando a otros a incubar sus huevos

Los cucos parasitan los nidos de hasta trescientas especies, aunque para tener éxito, su huevo debe ser similar al del hospedador. ¿Cómo consiguen mimetizarse con tantas especies, cuyos huevos son muy distintos?

 Una vieja canción infantil dice: «tres gansos en una bandada, uno voló al este, uno voló al oeste; y uno voló sobre el nido del cuco». De esas rimas, que Ken Kesey recordaba escuchar a su abuela, y de donde obtuvo el título de su libro de 1962 y su muy exitosa adaptación cinematográfica homónima de 1975: Alguien voló sobre el nido del cuco. Lo irónico del título es que ningún ganso puede volar sobre el nido del cuco. 

Pues los cucos no tienen nido.

Cuco adulto

Macho de cuco

Necesitando un nido inexistente

El cuco (Cuculus canorus) es un ave nativa de Eurasia, con un canto tan característico que le da nombre en la mayoría de los idiomas. Se alimenta de insectos, incluyendo en su dieta orugas urticantes, como la procesionaria. Es más, funciona como un eficaz método de control de estas plagas. Es, además, un ave nidícola, es decir, cuando los pollos eclosionan el huevo están muy poco desarrollados, se mantienen en el nido y dependen de la crianza de los adultos. Categoría que se opone a las aves nidífugas, que desde su eclosión son ya capaces de caminar y de salir del nido.

Pero, como se ha dicho ya, los cucos no tienen nido. Es, de hecho, uno de los rasgos más característicos de este animal. Los adultos buscan nidos de otras aves donde poner los huevos, algo que ya era conocido por Aristóteles hace 2300 años. No es un comportamiento que puedan elegir, es un rasgo propio y connatural de su biología, que los convierte en parásitos de cría obligatorios.

Huevos de camuflaje

En general, las aves son animales con una inteligencia razonable, y los orgullosos padres no tienen mucha dificultad para distinguir el aspecto de sus propios huevos en el nido. Si la hembra de cuco pone en un nido ajeno cualquiera y los huevos no se parecen, lo más probable es que los dueños del nido detecten los huevos intrusos y se deshagan de ellos. La adaptación evolutiva que permite al cuco superar esta barrera es un fuerte mimetismo en el huevo.

Cuco huevos
Nido de curruca, con un huevo de cuco

El aspecto de los huevos de cuco son sorprendentemente similares a los huevos de las aves que parasita, aunque normalmente, más grandes. Sin embargo, las múltiples especies que pueden parasitar, que según la investigación del ornitólogo ruso A. D. Numerov, son casi 300, tienen huevos marcadamente distintos. Por ejemplo, los huevos de la bisbita común (Anthus pratensis)  son marrones y con manchas punteadas, mientras que los del colirrojo (género Phoenicurus) son lisos y de color azulado. 

Cada hembra de cuco pone los huevos siempre iguales, rasgo que está genéticamente determinado, por lo que una hembra de cuco solo puede parasitar los nidos de una sola especie hospedadora: aquella cuyos huevos se le parecen.

Este rasgo tan peculiar parecía indicar la existencia de diversas razas de cuco, una por cada especie parasitada; sin embargo, las pruebas genéticas indican que el rasgo del aspecto del huevo solo depende del linaje femenino, mientras que los machos actúan como puente para el flujo genético, manteniendo la cohesión de la especie mediante el entrecruzamiento. Son, por lo tanto, las hembras, y no los machos, las que se especializan en un huésped concreto al que parasitar.

Un pollo monopolizador

El pollo del cuco eclosiona muy temprano, apenas a los 12 días de la puesta, generalmente antes de que eclosionen los huevos del nido parasitado. Instintivamente, el cuco tratará de expulsar a los demás huevos o los pollos si ya han nacido, más allá del borde del nido, para convertirse en el único de la camada. Tanto el huevo como el pollo de cuco son generalmente de mayor tamaño que el hospedador, por lo que esta tarea no es complicada. 

Cuco pollo
Nido de curuca. El cuco ha nacido antes y está expulsando los huevos

Así se convierte el cuco en el único pollo del nido, engañando a sus padres adoptivos para recibir alimento hasta que puede abandonar el nido. En la naturaleza no suele observarse un escenario distinto, salvo raras excepciones. Sin embargo, cuando se han llevado a cabo pruebas científicas con nidos experimentales en los que se evita la expulsión de los pollos o huevos y el nido es compartido entre el cuco y los nativos, los dueños del nido tienden a alimentar más a sus hijos legítimos que al impostor. Son, por lo tanto, muy malos competidores. Aunque también se observan excepciones en este caso.

Los beneficios del parásito

Puede parecer que el parasitismo por cuco solo trae desgracia a los padres responsables del nido, que pierden toda su descendencia para alimentar a un intruso. Sin embargo, no todas las especies parasitadas por el cuco se ven perjudicadas por el proceso.

Aunque en general se dice que el cuco tiene huevos y pollos de mayor tamaño que el hospedador, no es una regla absoluta, hay excepciones. Una de ellas es la corneja negra (Corvus corone). El pollo de cuco tiene un tercio del peso del pollo de corneja, lo que impide al parásito expulsar a sus competidores. Por otro lado, y también como excepción a lo explicado anteriormente, los adultos de corneja alimentan por igual a sus hijos legítimos y al impostor —que al tener menor tamaño, requiere menos cuidados y menos alimento que el pollo propio—.

Corneja
Corneja.

En estos casos, la presencia del pollo de cuco no suele tener efectos negativos en la supervivencia de la camada; muy al contrario, puede, en determinadas condiciones, aportar un beneficio neto a la nidada de corneja. Sobre todo sucede cuando existe una fuerte presión de depredación. Es debido a que los pollos de cuco segregan de forma natural un cóctel de hasta 25 sustancias volátiles identificadas, entre otras el indol, el p-cresol y el ácido acético, que actúa como repelente para los depredadores. 

En tales situaciones, la supervivencia de los pollos de la corneja mejora con la presencia del pollo de cuco.

Referencias:

Canestrari, D. et al. 2014. From Parasitism to Mutualism: Unexpected Interactions Between a Cuckoo and Its Host. Science, 343(6177), 1350-1352. DOI: 10.1126/science.1249008

Gibbs, H. L. et al. 2000. Genetic evidence for female host-specific races of the common cuckoo. Nature, 407(6801), 183-186. DOI: 10.1038/35025058

Martín-Gálvez, D. et al. 2005. Food acquisition by common cuckoo chicks in rufous bush robin nests and the advantage of eviction behaviour. Animal Behaviour, 70(6), 1313-1321. DOI: 10.1016/j.anbehav.2005.03.031

McInerny, C. J. et al. 2018. The British List: A Checklist of Birds of Britain (9th edition). Ibis, 160(1), 190-240. DOI: 10.1111/ibi.12536

Robinson, R. A. 2005. Cuckoo Cuculus canorus (N.o bob7040; BirdFacts: profiles of birds ocurring in Britain & Ireland). BTO.

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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