El colapso del volcán Etna podría desencadenar tsunamis mortales

Los científicos advierten que el deslizamiento del Etna al mar puede desencadenar un evento catastrófico.

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La fuerza de la gravedad está arrastrando al Etna hacia el mar, lo que plantea la posibilidad de que el flanco del volcán activo pueda sufrir algún día un colapso catastrófico. Eso sí, no hay indicios de que tal colapso sea inminente, pero una nueva investigación ha descubierto que el flanco sureste del volcán italiano se está moviendo tanto por encima del suelo como por debajo del mar. Estos movimientos evidencian que el riesgo de colapso es mayor de lo que se creía anteriormente, explican los científicos del Centro Helmholtz de GEOMAR Helmholtz en Kiel (Alemania) en la revista Science Advances.

Así, en el futuro, el peligro de este volcán no sería el fuego, sino el agua, pues el Monte Etna,
situado en la isla italiana de Sicilia, se está deslizando lenta e inevitablemente hacia el Mar Mediterráneo, un movimiento creciente que los científicos han observado durante décadas.

 

El Etna es el volcán más inquieto de Europa. Esta montaña ha experimentado períodos activos desde alrededor de 6.000 a.C. y actualmente se encuentra en un ciclo de erupción activo desde septiembre de 2013, según el Programa de Vulcanismo Global de la Institución Smithsoniana.

Los investigadores que utilizan datos satelitales y mediciones de GPS también han observado que el flanco sureste del Monte Etna se ha desplazado hacia el mar durante al menos 30 años. En marzo, científicos de la Open University (Reino Unido) expusieron que la pendiente
se movió un promedio de 14 milímetros cada año solo entre 2001 y 2012.

 

El debate entre los expertos ha sido si esta propagación se debe al magma que se mueve debajo y dentro del volcán o si se debe principalmente a la gravedad, pues esta empuja los materiales que expulsa el volcán, hacia abajo.

"Eso es común con estos grandes volcanes. Los materiales se esparcieron en la base", dice Morelia Urlaub, coautora del trabajo.

 

El monte Etna también tiene sus "pies en el agua", dijo Urlaub, pues sus laderas continúan por debajo de la costa siciliana y en el Mediterráneo. Hasta ahora, sin embargo, nadie había medido cómo se movía el flanco por debajo del nivel del mar.

Deslizamiento submarino



Usando una red de sensores de fondo marino, los expertos midieron cómo viajaba el sonido de un transpondedor a otro cada 90 minutos entre abril de 2016 y julio de 2017 (el tiempo que tarda de uno a otro revela la distancia entre los transpondedores), pudiendo detectar cualquier cambio en el fondo marino durante el período de estudio.

 

Descubrieron que durante un período de ocho días en mayo de 2017, una falla del flanco submarino del monte Etna cambió hasta 4 centímetros. No fue un terremoto, pues el terremoto ocurrió como un deslizamiento gradual.

El área donde los investigadores midieron el deslizamiento está lejos de las cámaras de magma en el centro del Etna, lo que significa que el movimiento no se debió al aumento de magma dentro de las cámaras subterráneas del volcán, sino
al inexorable trabajo de la gravedad. "Esa es una mala noticia para el riesgo de la vida humana", comentó Urlaub.

 

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"Sabemos por el registro geológico, que otros volcanes se han derrumbado catastróficamente y han causado deslizamientos de tierra realmente grandes, muy grandes, y si estos deslizamientos de tierra ingresan al mar, pueden causar un tsunami", continúa Urlaub.

La posibilidad de que eso suceda en el Etna aún no se puede cuantificar. Las observaciones científicas de la montaña se remontan solo a unas pocas décadas y toda la historia del Etna abarca 500.000 años. Se necesita más monitoreo para detectar si hay algún cambio en la forma en que se está moviendo la pendiente y para estimar su riesgo de colapso, finaliza la experta.

 

Referencia: Gravitational collapse of Mount Etna’s southeastern flank. Morelia Urlaub, Florian Petersen, Felix Gross, Alessandro Bonforte, Giuseppe Puglisi, Francesco Guglielmino, Sebastian Krastel, Dietrich Lange1 and Heidrun Kopp. Science Advances10 Oct 2018: Vol. 4, no. 10, eaat9700 DOI: 10.1126/sciadv.aat9700

 

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