El cambio climático está afectando a la calidad del agua potable

La desaparición de los bosques, como consecuencia indirecta del cambio climático, tendrá consecuencias en la calidad del agua de los embalses, afirman los científicos. Los bosques filtran el agua y fijan los nutrientes, por lo que sin ellos la calidad del agua potable descenderá.

Las consecuencias del cambio climático van en aumento y las hemos podido experimentar en nuestras propias carnes. No nos son ajenas las olas de calor, cada vez más intensas, prolongadas en el tiempo y frecuentes, las inundaciones, las sequías prolongadas y la virulencia de los incendios forestales. Otra consecuencia del cambio climático, esta vez indirecta, es la desaparición de los bosques, que puede afectar a la calidad del agua que bebemos.

Los bosques tienen un papel muy importante en el ciclo del agua y es que la filtran y fijan los nutrientes. Cuantos menos nutrientes tenga el agua de un embalse, más fácil será convertirla en potable. Esto es así porque dificulta el crecimiento de algas y consecuentemente el tratamiento que hay que darle para poderla beber es más sencillo y rentable. Sin embargo, hay lugares cuyos bosques se han debilitado gravemente, incluso perdiendo un 50 % de los árboles que los forman.

Muestra de agua
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Este es el caso de la región de Harz, en Alemania, afectada por largos periodos de sequía entre los años 2015 y 2020.  Allí se encuentra el embalse de Rappbode. La sequía ha hecho mella en los árboles y a parásitos como los escarabajos de la corteza les ha resultado más fácil propagarse. Parásitos que han dañado aún más los árboles hasta el punto de acabar con ellos rápidamente. "En los últimos cuatro años, la zona de captación de Rappbode, caracterizada por las coníferas, principalmente el abeto, ha perdido más del 50% de su bosque", afirma el hidrólogo de la UFZ y uno de los autores del estudio, el profesor Michael Rode. "Este retroceso masivo del bosque está avanzando rápidamente y es dramático. Esto tendrá consecuencias para el depósito de agua potable". El Rappbode es el mayor embalse de agua potable de Alemania. Proporciona agua potable a aproximadamente un millón de personas.

Viendo que el declive de los bosques puede traer dificultades a la hora de tratar el agua de los embalses y convertirla en potable, un equipo de investigadores del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental - UFZ ha investigado los efectos de la deforestación inducida por el clima en la calidad del agua del embalse. El estudio se ha basado en los datos de la red de observatorios medioambientales TERENO (Terrestrial Environmental Observatories), en la que la UFZ participa con el Observatorio de las Tierras Bajas del Harz/Centro de Alemania.

Los científicos han accedido a datos de hace más de 10 años. También han usado datos del proyecto internacional ISIMIP (Inter-sectoral Impact Model Intercomparison Project) para predecir los futuros cambios climáticos. "Primero introdujimos estos datos en un modelo para estimar los efectos relacionados con el clima en el balance de nutrientes en la zona de captación", explica el Dr. Xiangzhen Kong, que también ha participado en el estudio. "Los datos resultantes se procesaron después en un modelo de ecosistema de embalse con el que pudimos determinar los efectos de diferentes escenarios de deforestación en la calidad del agua prevista para 2035".

Al embalse de Rappbode llega agua procedente de tres cuencas hidrográficas diferentes, dos de las cuales se han incluido en el estudio: la de Hassel y la de Rappbode. La primera se caracteriza por la agricultura y la segunda es forestal, al menos antes de que se murieran los bosques de abetos.

Antes de desembocar en el embalse, el agua llega a una presa. La influencia de la agricultura hace que el contenido de nutrientes en el agua de la presa de Hassel sea mucho mayor que el de la presa de Rappbode. "Hemos podido demostrar que, para una deforestación prevista de hasta el 80 %, la presa previa de Rappbode experimentará un aumento del 85 % en la concentración de fósforo disuelto y un aumento de más del 120 % en la concentración de nitrógeno en tan sólo 15 años. La presa previa de Rappbode alcanzará así casi los mismos niveles de nutrientes que la presa previa de Hassel", afirma Kong. El resultado será un aumento de más del 80 % de las diatomeas (un grupo de algas) y de más del 200 % de las algas verdes en la presa de Rappbode.

Todo esto pone de manifiesto la necesidad de llevar a cabo nuevas medidas en lo que a gestión de agua potable se refiere. Los investigadores dicen que será necesario reducir aún más la cantidad de nutrientes que van a parar al agua del embalse. Para ello proponen seguir reforestando la zona con árboles que resistan la sequía y avanzar en las estrategias de eliminación selectiva del agua.

"La muerte de los bosques, como consecuencia indirecta del cambio climático, tiene un efecto más pronunciado sobre la calidad del agua de los embalses que los efectos directos del cambio climático, como la elevada temperatura del agua. De hecho, nos sorprendió la magnitud de este efecto", afirma Kong.

 

Referencia: Kong, X., Ghaffar, S. et. al. 2022. Reservoir water quality deterioration due to deforestation emphasizes the indirect effects of global change. Water Research. DOI: 10.1016/j.watres.2022.118721

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Con más de 11 años de experiencia en el ámbito periodístico, aprendo cada día un poco más acerca del apasionante mundo que es la ciencia. Puedes escribirme a maguilar@zinetmedia.es

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