El animal mitad rinoceronte y mitad jirafa

El Paraceratherium fue el mamífero terrestre más grande de la historia de la Tierra.


Si hay algo que nos fascina de los animales que vivieron hace millones de años es la capacidad de algunas especies para crecer hasta tamaños colosales. Un buen ejemplo sería el Paraceratherium, un animal con cuerpo de rinoceronte gigante y cuello de jirafa que alcanzó tamaños tan descomunales que lo colocan como el mamífero terrestre más grande de la historia de la Tierra.

Hace 30 millones de años que los indricoterinos, antepasados de los rinocerontes que no tenían cuernos, se expandieron por los bosques de Eurasia: desde China y Mongolia a los Balcanes. Los primeros especímenes de esta familia, datados del Eoceno medio, apenas podrían superar en tamaño a una vaca. Pero algunas especies evolucionaron aumentando su tamaño considerablemente y, durante el Oligoceno, definitivamente llegaron a ser los mamíferos más grandes que hayan caminado por nuestro planeta.

Guerra de nombres

La primera pista científica sobre esta colosal especie se remonta a inicios del siglo XX, cuando el paleontólogo Guy Ellcock Pilgrim, del Servicio Geológico de la India, encontró fósiles en el suroeste de Pakistán. Una mandíbula superior, otro fragmento de mandíbula y varios dientes inferiores fueron los restos a partir de los que Ellcock Pilgrim reconstruyó una nueva especie que nombró Aceratherium: antepasados de los rinocerontes desprovistos de cuernos.

Entre 1910 y 1913, el paleontólogo inglés Clive Forster-Cooper descubrió más restos fósiles en Dera Bugti y los catalogó como una especie distinta a la que llamó Paraceratherium, es decir, “cercano al Aceratherium”. En 1916, el Instituto Paleozoológico de Leningrado recibió el esqueleto más completo de indricoterino hasta la fecha. A falta de la cabeza, el director del momento, Alekséi Alekséievich Borissiak, lo nombró como Indricotherium, en referencia a Indrik, un monstruo del folclore ruso: un toro gigante con patas de ciervo, cabeza de caballo y un enorme cuerno sobre el hocico.

Todavía llegaron varios investigadores más a bautizar cada uno con un nombre distinto a lo que parecían restos de una misma especie. Hay que tener en cuenta que estos sucesos se dieron en tiempos de la I Guerra Mundial, por lo que la comunicación entre investigadores no estaba a golpe de Whatsapp precisamente.

Todos estos nombres raros se terminaron por identificar, efectivamente, como una misma especie. Y en esto de los nombres científicos, el primero gana (si es una propuesta occidental parece que suma puntos, todo hay que decirlo). Así que el nombre que aceptó la comunidad científica fue el de Paraceratherium y los demás son sinónimos que no deben ser usados. La familia de estas especies sí que heredó el nombre relacionado con Indrik y por eso hoy se conocen como indricoterinos. Bien es cierto que el debate sobre cómo llamar a esta especie continúa actualmente.

¿Pero qué bicho es este?

En el verano de 2021 se publicó un estudio sobre el hallazgo de nuevos restos fósiles. Sí, sumamos otro nombrecito, esta vez Paraceratherium linxiaense, ya que el descubrimiento tuvo lugar en Linxia, una región central de China. Estos restos aportan más información para el estudio del Oligoceno, cuando habitaban la Tierra otros colosos como los mastodontes o los megaterios (perezosos gigantes).

El Paraceratherium vivó en Asia y llegó hasta Europa occidental. Podría alcanzar entre 21 y 24 toneladas de peso. Hasta los hombros se estima una altura de 5 metros, a los que se sumarían 2 metros más del cuello y la cabeza. Para que podamos comprender la magnitud de este mamífero gigante, debemos saber que los elefantes más grandes de la actualidad son los africanos y pesan 6 toneladas de media. Por otro lado, la jirafa más alta de la que se tengan registros no llegaba a los 6 metros de altura.

“No tiene cuerno y parece más un caballo que un rinoceronte. Su cabeza puede alcanzar una altura de siete metros para llegar a las copas de los árboles”, dijo Tao Deng, del Instituto de Paleontología de Vertebrados de China, que participó en la excavación de Linxia. Los huesos de su cara ayudan a pensar que debió tener un hocico acabado en una especie de pico o incluso una pequeña trompa, como los tapires. Como dientes delanteros solo portaban dos colmillos por mandíbula, pero sus molares tienen el tamaño de puños. Los músculos y ligamentos para soportar su poderoso cuello formarían una pequeña joroba sobre el lomo. Patas como columnas, al estilo de los elefantes, pero más flexibles, así que es posible que pudieran galopar.

Su extinción podría estar ligada a varios factores, pero pudo influenciar mucho la colisión de India con Asia. Este choque entre dos placas continentales produjo la elevación del Himalaya, en un proceso que daría lugar a un cambio climático que convirtió a los bosques que habitaba Paraceratherium en praderas sin árboles a los que alargar el cuello para comer.

Referencia:

Deng, T. et all. 2021. An Oligocene giant rhino provides insights into Paraceratherium evolution. Communications Biology 4, 639. DOI: 10.1038/s42003-021-02170-6.
Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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