Descubre 3 plantas que parasitan otras plantas

Aunque los parásitos que más suelen tenerse en cuenta son hongos, protozoos o animales, entre las plantas también existe ese comportamiento.

 

Los seres vivos mantienen distintas interacciones unos con otros. Algunas clasificaciones hacen referencia a los posibles beneficios o perjuicios que los organismos obtienen de dicha interacción. Así, cuando los dos organismos resultan beneficiados de la interacción, hablamos de mutualismo —o de simbiosis, si esa interacción es obligada—. Cuando uno se beneficia y para el otro es neutral, se denomina comensalismo, mientras que el amensalismo es perjudicial para uno y neutral para el otro. Si ninguno de los dos se ve beneficiado ni perjudicado, se llama neutralismo, y cuando ambos organismos se perjudican mutuamente se dice que están en competencia.

Las relaciones más conocidas son aquellas que benefician a unos en perjuicio de otros; según cómo suceda, hablamos de depredación o herbivoría, y también de  parasitismo.

Cuando se habla de organismos parásitos, lo habitual es pensar en bacterias, hongos, protozoos o animales. Criaturas que, bien viviendo en el interior de otras o ancladas al exterior, se nutren y completan su ciclo vital a expensas de su hospedador; ya sea una garrapata que succiona la sangre de su hospedador, una tenia que se alimenta de su alimento, o un hongo de grafiosis que habita bajo la corteza de un olmo. Pero también entre las plantas hay especies parásitas que dependen de otras plantas para mantenerse con vida, a expensas de ellas.

La cuscuta, enraizando en tallos 

La cuscuta (Cuscuta spp.) es una planta holoparásita, que depende totalmente de su hospedador, y no realiza la fotosíntesis. Existen más de 200 especies del género Cuscuta. Parasitan el tallo de otras plantas, no tienen hojas, y sus raíces están modificadas en una estructura denominada haustorio, que se ancla y penetra en los tejidos vasculares de la planta hospedadora.

Cuscuta
Cuscuta

En general, los organismos parásitos emplean ciertas señales químicas para reconocer a su hospedador y anclarse a él. Pero las cuscutas no; estas lo hacen mediante el reconocimiento de la luz reflejada. En la luz solar hay una proporción determinada entre la longitud de onda de la luz roja cercana y la lejana —casi infrarroja—. Esa proporción es mucho menor cuando hay plantas cerca, ya que la luz roja cercana es absorbida con más eficiencia que la lejana. La cuscuta detecta esta variación en las proporciones de la luz para reconocer la presencia de un potencial hospedador.

La conexión entre la cuscuta y su hospedador es muy íntima; no solo llegan a compartir los tejidos vasculares a través del haustorio, sino que la cuscuta es capaz de traslocar proteínas y ARN mensajero entre ella y su hospedador.

Epifagus, parasitando hayas

Como su nombre indica, la especie Epifagus virginiana es una planta que crece sobre las hayas: el prefijo epi, en latín, significa “sobre”, y Fagus es el nombre genérico de tan emblemático árbol.

‘Epifagus virginiana’ (CC BY-SA 4.0 E. Hunt).
‘Epifagus virginiana’ (CC BY-SA 4.0 E. Hunt).

Como en el caso de la cuscuta, estamos en una planta que carece de clorofila, y que, por tanto, es incapaz de realizar la fotosíntesis. Todas las funciones vitales de Epiphagus dependen, por tanto, de lo que le proporciona su hospedador.

Estudios genéticos muestran que las plantas de este género han perdido los genes encargados de codificar para la fotosíntesis, incluyendo aquellos que permiten que los cloroplastos realicen su propio metabolismo. Es un ejemplo más de cómo el proceso evolutivo puede llegar a beneficiar, no siempre al más fuerte, sino en ocasiones, al más simple, hasta un nivel de simplificar el material genético del ser vivo; un fenómeno bastante habitual entre organismos parásitos. 

Hydnora, la planta más extraña

Calificadas por algunos como “las plantas más extrañas del mundo”, las ocho especies conocidas del género Hydnora son unas plantas poco conocidas, nativas de África y del sur de la península arábiga.

‘Hydnora viseri’, (izquierda) flor completa y (derecha) estructuras cebo (L. Musselman en Thorogood, 2019)
‘Hydnora viseri’, (izquierda) flor completa y (derecha) estructuras cebo (L. Musselman en Thorogood, 2019)

Carecen de hojas, y como buenas holoparásitas, también de clorofila; no realizan, por tanto, fotosíntesis alguna, dependiendo de la planta a la que parasita. Vive expandiendo sus rizomas por el subsuelo, e infiltrando sus haustorios por los tejidos de las raíces de otras plantas, y solo emergen del suelo para florecer. Esa emergencia se realiza con tanta fuerza, que puede levantar suelos asfaltados o adoquinados. Sus flores tienen un aspecto bastante extraño, atraen a los polinizadores gracias a unas estructuras cebo que emiten un olor fétido, una leve producción de calor y a un gran parecido con el sitio de cría de los insectos. Además, la planta cierra la flor cuando los insectos entran, y quedan temporalmente atrapados para favorecer el contacto y la polinización. Se dice, por tanto, que Hydnora se poliniza mediante mimetismo con encarcelamiento.

Se trata de especies muy esquivas y difíciles de ver. Hasta el momento, no es posible prever el momento de su floración, único momento en que la planta es visible, y no sería raro que se descubrieran especies nuevas de Hydnora en el futuro. De hecho, la última, H. arabica, fue descrita en 2018.

Los estudios etnobotánicos pueden resultar de gran ayuda para la identificación y descubrimiento de nuevas especies de Hydnora. Al fin y al cabo, son los habitantes de las regiones donde vive, los que están en contacto contínuo con las plantas a las que parasita y, por tanto, quienes tienen mayores oportunidades de descubrir nuevas flores o trozos de planta, o incluso de obtenerlos y extraerlos con otros fines distintos. De hecho, algunas especies como H. abyssinica se descubrió gracias a que se encontraron sus rizomas como supuestos remedios de medicina tradicional, en un mercado de Mozambique.

Referencias:

Furuhashi, T. et al. 2011. The parasitic mechanism of the holostemparasitic plant Cuscuta. Journal of Plant Interactions, 6(4), 207-219. DOI: 10.1080/17429145.2010.541945

Glatzel, G. et al. 2009. Mistletoe ecophysiology: host–parasite interactions This review is one of a collection of papers based on a presentation from the Stem and Shoot Fungal Pathogens and Parasitic Plants: the Values of Biological Diversity session of the XXII International Union of Forestry Research Organization World Congress meeting held in Brisbane, Queensland, Australia, in 2005. Botany, 87(1), 10-15. DOI: 10.1139/B08-096

Thorogood, C. 2019. Hydnora: The strangest plant in the world? PLANTS, PEOPLE, PLANET, 1(1), 5-7. DOI: 10.1002/ppp3.9

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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