Descubierta una nueva especie de coral en las profundidades oceánicas

Vive a más de 300 metros de profundidad y forma parte de un rico ecosistema del Pacífico oriental, el Banco Hannibal, apenas explorado hasta ahora.

 

En los últimos tiempos, nos hemos acostumbrado a leer malas noticias sobre la salud de los corales, duramente castigados por el aumento de la temperatura de los océanos. De estos animales, y de los arrecifes que forman, dependen nada menos que el 25% de las especies marinas. Uno de los últimos hallazgos en este sentido es que ni siquiera están a salvo los que se encuentran a entre 30 y 150 metros de profundidad, a priori menos expuestos que viven en las aguas superficiales: también sufren las consecuencias del estrés térmico, con el blanqueamiento que le caracteriza.

 

Por eso hay que congratularse ante anuncios como el que hace el Bulletin of Marine Science, revista donde se describe una nueva especie de coral blando –es decir, que no produce estructuras duras de carbonato cálcico– encontrado a 60 kilómetros del la costa pacífica de Panamá, en un profundo arrecife amenazado junto a la isla de Coiba. Los autores del descubrimiento son investigadores del Smithsonian Tropical Institute in Panama (SRTI) y el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), en la Universidad de Costa Rica.

De un brillante color rojo, Thesea dalioi se diferencia de otras variedades de la otra especie del género Thesea presente en el Pacífico oriental –T. variabilis– por el espesor de sus brazos y su vivo cromatismo. Vive en el llamado Banco Hannibal, una montaña submarina del Parque Nacional de Coiba, lugar clave de biodiversidad oceánica que solo recientemente ha empezado a ser estudiado.

 

Joyas en la penumbra

Pero T. dalioi es solo la pieza más espectacular de la cosecha de hallazgos recolectada por los investigadores, que utilizaron avanzados sumergibles para explorar los secretos del Banco Hannibal, situado a 300 metros de profundidad y envuelto en la penumbra. “Hemos identificado 17 especies de octocorales, o corales blandos, tres de ellas desconocidas hasta ahora”, ha explicado Héctor M. Guzmán, ecologista marino del SRTI y uno de los autores del estudio.

Normalmente, los hábitats ricos en corales, esponjas y algas que albergan las aguas llamadas mesofóticas –las que no son superficiales– reciben menos atención por la ciencia y los responsables medioambientales, ya que resulta más difícil estudiarlos sobre el terreno. “El presente estudio debería poner las bases para averiguar cómo se distribuyen los octocorales en la zona mesofótica del océano Pacífico oriental”, confía Odalisca Breedy, bióloga marina del CIMAR, que también ha contribuido al descubrimiento.

 

 

Por su parte, Guzmán pone énfasis en las posibles aplicaciones médicas de este tipo de hallazgos –se están identificando, por ejemplo, interesantes propiedades anitiinflamatorias y anticancerígenas en los corales– y pide colaboración: “nuestro trabajo no solo depende de la financiación para el uso de sumergibles, sino también de que nos concedan más permisos para explorar el Parque Nacional de Coiba”.  

T dalioi se ha bautizado con ese nombre en homenaje a Ray Dalio, millonario y filántropo estadounidense que hace importantes contribuciones económicas para fomentar la conservación de los arrecifes.

Foto: Un sumergible recoge una muestra de la nueva especie de coral. Crédito: Héctor Guzmán/STRI

Más información: Breedy, O.; Guzman, H. M. (2018): “A new alcyonacean species (Cnidaria: Anthozoa: Octocorallia) from a seamount in the tropical Pacific Ocean”. Bulletin of Marine Science. DOI: 10.5343/bms.2018.0027

 

Vídeo: ¿Por qué son tan importantes los arrecifes de coral?

En los últimos tiempos, nos hemos acostumbrado a leer malas noticias sobre la salud de los corales, duramente castigados por el aumento de la temperatura de los océanos. De estos animales, y de los arrecifes que forman, dependen nada menos que el 25% de las especies marinas. Uno de los últimos hallazgos en este sentido es que ni siquiera están a salvo los que se encuentran a entre 30 y 150 metros de profundidad, a priori menos expuestos que viven en las aguas superficiales: también sufren las consecuencias del estrés térmico, con el blanqueamiento que le caracteriza.

Por eso hay que congratularse ante anuncios como el que hace el Bulletin of Marine Science, revista donde se describe una nueva especie de coral blando –es decir, que no produce estructuras duras de carbonato cálcico– encontrado a 60 kilómetros del la costa pacífica de Panamá, en un profundo arrecife amenazado junto a la isla de Coiba. Los autores del descubrimiento son investigadores del Smithsonian Tropical Institute in Panama (SRTI) y el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), en la Universidad de Costa Rica.

De un brillante color rojo, Thesea dalioi se diferencia de otras variedades de la otra especie del género Thesea presente en el Pacífico oriental –T. variabilis– por el espesor de sus brazos y su vivo cromatismo. Vive en el llamado Banco Hannibal, una montaña submarina del Parque Nacional de Coiba, lugar clave de biodiversidad oceánica que solo recientemente ha empezado a ser estudiado.

Joyas en la penumbra

Pero T. dalioi es solo la pieza más espectacular de la cosecha de hallazgos recolectada por los investigadores, que utilizaron avanzados sumergibles para explorar los secretos del Banco Hannibal, situado a 300 metros de profundidad y envuelto en la penumbra. “Hemos identificado 17 especies de octocorales, o corales blandos, tres de ellas desconocidas hasta ahora”, ha explicado Héctor M. Guzmán, ecologista marino del SRTI y uno de los autores del estudio.

Normalmente, los hábitats ricos en corales, esponjas y algas que albergan las aguas llamadas mesofóticas –las que no son superficiales– reciben menos atención por la ciencia y los responsables medioambientales, ya que resulta más difícil estudiarlos sobre el terreno. “El presente estudio debería poner las bases para averiguar cómo se distribuyen los octocorales en la zona mesofótica del océano Pacífico oriental”, confía Odalisca Breedy, bióloga marina del CIMAR, que también ha contribuido al descubrimiento.

Por su parte, Guzmán pone énfasis en las posibles aplicaciones médicas de este tipo de hallazgos –se están identificando, por ejemplo, interesantes propiedades anitiinflamatorias y anticancerígenas en los corales– y pide colaboración: “nuestro trabajo no solo depende de la financiación para el uso de sumergibles, sino también de que nos concedan más permisos para explorar el Parque Nacional de Coiba”.  

T dalioi se ha bautizado con ese nombre en homenaje a Ray Dalio, millonario y filántropo estadounidense que hace importantes contribuciones económicas para fomentar la conservación de los arrecifes.

Foto: Un sumergible recoge una muestra de la nueva especie de coral. Crédito: Héctor Guzmán/STRI

Más información: Breedy, O.; Guzman, H. M. (2018): “A new alcyonacean species (Cnidaria: Anthozoa: Octocorallia) from a seamount in the tropical Pacific Ocean”. Bulletin of Marine Science. DOI: 10.5343/bms.2018.0027

 

Pablo Colado

Pablo Colado

Subdirector de Muy Interesante. He visto cosas que no creeríais: escribí reportajes antes de que existiera internet. Omnívoro. Ciencias, letras y lo que se tercie.