¿Cuál fue el primer mamífero?

Es casi imposible hablar de un antepasado común, más bien tuvimos varios.

Sentimos defraudarte, pero podemos adelantar que no tenemos nombre y DNI del primer mamífero. De hecho, la pregunta en sí tiene complicaciones que nos llevan a un apasionante debate científico del que, más que conclusiones, sacamos varias respuestas a la pregunta que titula este artículo. ¿Quieres conocer el fascinante recorrido histórico de los mamíferos? Vamos a ello.

Lo primero que debemos tener claro para saber cuál fue el primero es: ¿qué es un mamífero? Los científicos suelen tomar una de las características por la que una especie se diferencie de otra y así nombrarlas para identificarlas. En este caso, los mamíferos alimentan a sus crías con leche materna y de ahí su nombre. A esta característica hay que sumar otras importantes: son endotermos, es decir, tienen sangre caliente; cuentan con un único hueso en la mandíbula; y tienen el cuerpo recubierto de pelo. En esta clase de los Mammalia entran especímenes tan distintos como delfines, murciélagos, lémures y tú que estás leyendo esto (por ahora los datos de Muy Interesante solo han detectado a lectores humanos).

¿Quién juega en nuestro equipo?

Con esta definición ya tenemos un primer debate: ¿aceptamos como mamíferos los que tengan alguna de estas características o tienen que tener todas? La discusión científica objeta que si tomamos por válida la primera opción metemos en el grupo especies muy distintas a los mamíferos y si tomamos la segunda, nos dejamos fuera a taxones muy próximos. Como en el punto medio está la virtud, por convención científica se tomó como especies del clado Mammalia las que cumplían todos los requisitos. Los que solo tienen algunas características los tomamos como un grupo troncal primitivo, digamos que son protomamíferos.

Y, entonces, de los que sí entran en el grupo, ¿cuál fue el primero? No tan rápido. Como hemos dicho, no hay una sola respuesta para esta pregunta. Para entender mejor las distintas opciones, veamos cómo llegamos al mundo los mamíferos.

Millones de años de evolución

Obviamente, no vamos a remontarnos a la creación del universo. Ni siquiera a cuando la vida en la Tierra se reducía a bacterias. Nos iremos “solo” al final del Devónico, hace 360 millones de años. Por entonces surgieron los tetrápodos, animales vertebrados con cuatro extremidades. De este grupo, saldrán los anfibios, reptiles, aves y los mamíferos. Como imaginarás, no fue cosa de un ratito. A lo largo de 100 millones de años, los tetrápodos fueron evolucionando y, durante el Carbonífero, un grupo de tetrápodos evolucionó a los llamados amniotas: animales que podían poner huevos fuera del agua. Esto les sirvió para conquistar la tierra y no depender del agua para desovar. Estos amniotas, con el tiempo, se dividieron en tres grandes grupos: los anápsidos, sinápsidos y diápsidos. Se diferencian por el número de fosas que tienen en el cráneo, detrás de las cuencas oculares. Los anápsidos no tienen fosas, los sinápsidos tienen una y los diápsidos tienen dos. Del grupo de los sinápsidos emergieron los mamíferos, pero todavía quedaban algunos pasos más.

Fue en el Pérmico, hace 300 millones de años, cuando los sinápsidos contaban con representación por parte de pelicosaurios y otros reptiles mamiferoides. Reptiles mamiferoides, ¿qué engendro es ese?, te preguntarás. Pues eran animales con pinta de reptiles, pero con algunas características de mamíferos. Tenemos el ejemplo del Dimetrodon grandis, un pelicosaurio que contaba con una especie de vela sobre la espalda que le serviría para regular su temperatura. Estas especies fueron superadas por los terápsidos, los amniotas dominantes hasta que llegaron los dinosaurios. Estos terápsidos son el punto intermedio entre los reptiles mamiferoides y los mamíferos. Un ejemplo de estos antepasados serían los cinodontos, que empezaron a tener sangre caliente, pelo y desarrollaron un paladar en el techo de la boca, lo que les permitía masticar y respirar al mismo tiempo, una característica propia de los mamíferos. De entre las especies de cinodontos podemos mencionar el Cynognathus “cabeza de perro”, clave en la evolución de los primeros mamíferos.

Y, al fin, mamíferos

 Algunas formas carnívoras de sinápsidos pequeños evolucionaron a los primeros mamíferos durante el Triásico final. Durante todo el Mesozoico la tierra estuvo dominada por los dinosaurios. Los mamíferos se dedicaron a acatar sus reglas. Esperaron en las sombras, expandiéndose y diversificándose desde la seguridad de sus madrigueras. Cuanto más pequeño y escondido, más oportunidades de prosperar y no terminar en la boca de un dinosaurio.

A finales del Triásico y principios del Jurásico, los parientes más cercanos de los mamíferos comían insectos y se movían por la noche, evitando dinosaurios. Un ejemplo de este modo de vida lo tenemos en Morganucodon, una especie parecida a un ratón o una musaraña que no superaría los 15 centímetros de longitud sin incluir su cola. Vivir en la noche no es fácil. Prosperaron los mamíferos que ganaron sentidos que ayudaran a ello, como una mejor audición y pelos para mantener el calor ante la falta de sol.

Estas ventajas nos permitieron diversificarnos durante el Mesozoico a pesar de tener a los dinosaurios como depredadores. Así fue como se dividieron en los principales grupos de mamíferos: tricodontos, multituberculados, los placentarios, los monotremas y los marsupiales. Los dos primeros se extinguieron, los tres grupos siguientes seguimos aquí. Los marsupiales son, por ejemplos, los canguros y koalas. De los monotremas solo tenemos dos bichos raros: los equidnas y los ornitorrincos. Entre los placentarios estamos nosotros, los humanos, y todos los animales que se gestan en la placenta de su madre y nacen ya formados.

En China se encontró el fósil de una especie llamada Juramaia sinensis, un pequeño roedor que sería "el tatarabuelo de todos los mamíferos placentarios que existen hoy en el planeta", en palabras de Zhe-Xi Luo, Catedrático de Biología y Anatomía de Organismos de la Universidad de Chicago.

La extinción en masa del Cretácico-Paleógeno eliminó a los dinosaurios. Los mamíferos salieron de sus madrigueras sin miedo a sus ya extinguidos depredadores. Poblaron la Tierra por completo y se convirtió en la clase dominante hasta hoy.

Y entonces, ¿cuál es el primer mamífero? Casi preferimos que escojas tú: el Morganucodonte, el Juramaia sinensis o simplemente puedes seguir pendiente a las nuevas investigaciones que nos traigan los paleontólogos.

Referencias:

Barnosky, A. D. et al. 2007. The Role of Climatic Change in the Evolution of Mammals. BioScience, 57, 6, 523-532. DOI: 10.1641/B570615.
Kemp, T. S. 2005. The Origin & Evolution of Mammals. Oxford University Press.
O’Leary. M. A. et al. 2013. The Placental Mammal Ancestor and the Post–K-Pg Radiation of Placentals. Science 339, 6120, 662-667. DOI: 10.1126/science.1229237.
Vicente, A. et al. 2018. En busca del origen perdido. Paidós.
Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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