Conoce los ciervos ladradores (Muy Animal)

En el sudeste asiático podemos encontrar unos pequeños cérvidos que parecen prehistóricos; los muntíacos, ciervos con colmillos y que ladran.

 

Hace millones de años, los ancestros de los ciervos, además de las astas sobre el cráneo, tenían también colmillos. Un par de caninos que emergían del maxilar superior, que podían asomar por el labio. La mayor parte de los cérvidos modernos conservan las astas, pero han perdido los colmillos o los mantienen, puntualmente, como órganos vestigiales.

Aunque no todos. Hay un pequeño grupo de ciervos, nativos del sudeste asiático, que conserva los colmillos de sus ancestros: los muntíacos o ciervos ladradores.

El muntíaco o ciervo ladrador

El género Muntiacus está actualmente representado por doce especies que habitan desde India hasta las islas de Indonesia y el sudeste de China. Proceden de un linaje que se estima en una antigüedad entre 15 y 35 millones de años, y ocuparon territorios europeos durante el Mioceno. Como buenos cérvidos, los machos presentan un par de astas que renuevan todos los años.

Son animales de un tamaño relativo pequeño, sobre todo para ser cérvidos; la mayoría de las especies rondan el medio metro de altura, no más de 1,30 de longitud, y los adultos pesan entre 10 y 20 kilos.

Como todos los cérvidos, son herbívoros; pastan herbáceas y ramonean arbustos, aunque pueden alimentarse de frutos, semillas, setas, y con frecuencia, también de cortezas de árboles que arrancan gracias a sus colmillos. Cuando disponen de ello, pueden comer huevos o carroña, un comportamiento que, aunque puede parecer sorprendente, no es raro entre los cérvidos.

Muntíaco chino (‘M. reevesi’), al que se le aprecian los colmillos bien desarrollados.
Muntíaco chino (‘M. reevesi’), al que se le aprecian los colmillos bien desarrollados.

Estas piezas dentales también son utilizadas por los machos durante los combates de apareamiento; primero se embisten con sus astas, y cuando son derribados, atacan a mordiscos. En ocasiones, se provocan graves heridas unos a otros.

Una rareza cromosómica

Entre las distintas especies de muntíacos se produce una curiosa rareza, y no es solo que cada especie tenga un número de cromosomas distinto, sino que, en algunos casos, los machos tienen un par de cromosomas más que las hembras.

Por ejemplo, el muntíaco indio (M. muntjac) es el mamífero con el menor número de cromosomas conocido: la hembra tiene 6 pares de cromosomas y 7 el macho. El muntíaco negro (M.crinifons) o el de Gongshan (M.gongshanensis) tienen 8 pares la hembra y 9 el macho; el muntiaco de Fea (M.feae) tiene 13 pares la hembra y 14 el macho; mientras que el muntíaco chino (M.reevesi) tiene, tanto machos como hembras, 46 cromosomas.

Estas particularidades se hacen aún más complejas al descubrir que el muntíaco chino y el indio, la especie que más y que menos cromosomas tiene respectivamente, pueden llegar a hibridar, dando como resultado animales con 27 pares de cromosomas.

Esta amplia variación del número de cromosomas según la especie ha sido fuente de discusiones científicas. La hipótesis más aceptada actualmente indica que los ancestros de los muntíacos tenían un elevado número de cromosomas, y que en el proceso evolutivo se fueron fusionando en algunas especies.

Los ladridos del muntíaco

Uno de los rasgos más llamativos de los muntíacos, aparte de sus colmillos, es su sonido particular. Sus llamadas recuerdan a ladridos de perro. Los motivos por los que emiten estos sonidos tan peculiares son muy variados, en los estudios se han identificado hasta 13 vocalizaciones distintas. No solo ladridos —que expresan alarma o angustia—, sino también gemidos, chillidos, balidos, gritos, castañeteos y silbidos de diferentes tonalidades, asociados sobre todo a comportamientos sociales, como la relación maternofilial, el acicalamiento entre iguales o la sumisión.

Muntíaco indio (‘M. muntjak’).
Muntíaco indio (‘M. muntjak’)

En muchas especies de cérvidos es común que la madre y las crías reconozcan mutuamente sus sonidos específicos, así como el significado de las distintas llamadas—de socorro, de alerta, etcétera—. En los muntíacos, este repertorio es mucho más extenso, y puede estar relacionado con el reconocimiento individual, la cohesión de la unidad familiar o de pequeños grupos sociales, en zonas donde la vegetación es densa y generalmente más elevada que la estatura de los animales, y, por tanto, donde las señales visuales son ineficaces.

El muntíaco chino, invasor en Europa

En los años 70 se reportó por primera vez la presencia de muntíacos chinos (M. reeves) en las islas británicas, concretamente en la reserva natural y nacional Monks Wood, en Cambridgeshire. En 1985, la población ya estaba causando graves daños a la renovación de la vegetación del área, sobre todo de avellanos, arces y fresnos. Se convirtió en una especie invasora.

En los últimos años, la especie ha dado el salto al continente. Para evitar el impacto grave que causó en Gran Bretaña, y que se extienda por toda Europa, la Comisión Europea incluyó la especie en su lista de especies exóticas invasoras de importancia para la Unión.

Desde la Comisión se recomienda la prohibición de la venta de esta especie, la eliminación gradual de los zoológicos y colecciones a medida que los animales vayan muriendo de forma natural, evitando su reproducción, una erradicación rápida de cualquier población emergente en el medio natural, y la gestión efectiva de las poblaciones establecidas.

Estas medidas deberían ser suficientes para evitar que la especie se establezca y cause más daños a la biodiversidad europea. 

Referencias:

Barrette, C. 1977. Fighting Behavior of Muntjac and the Evolution of Antlers. Evolution, 31(1), 169-176. DOI: 10.2307/2407555

European Commission. 2020. Invasive Alien Species for Union Concern. Publications Office of the European Union.

Odden, M. et al. 2007. Predicting spacing behavior and mating systems of solitary cervids: A study of hog deer and Indian muntjac. Zoology, 110(4), 261-270. DOI: 10.1016/j.zool.2007.03.003

Oli, M. K. et al. 1995. Vocalizations of barking deer (Muntiacus muntjak) in Nepal. 59(2), 179-186. DOI: 10.1515/mamm.1995.59.2.179

Wang, W. et al. 2000. Rapid and Parallel Chromosomal Number Reductions in Muntjac Deer Inferred from Mitochondrial DNA Phylogeny. Molecular Biology and Evolution, 17(9), 1326-1333. DOI: 10.1093/oxfordjournals.molbev.a026416

Ward, A. I. et al. 2021. Reeves’ muntjac populations continue to grow and spread across Great Britain and are invading continental Europe. European Journal of Wildlife Research, 67(3), 34. DOI: 10.1007/s10344-021-01478-2

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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