¿Cómo se reproducen los tiburones? (Muy Animal)

Los machos de los tiburones carecen de pene, pero sus aletas pélvicas presentan unas adaptaciones que permiten la cópula.

 

Entre los peces hay sistemas muy distintos de reproducción. Muchas especies tienen fecundación externa: la hembra pone los huevos y el macho los riega con su esperma. Sin embargo, entre los ‘condrictios’, grupo al que pertenecen los tiburones y las rayas, la reproducción es más íntima.

El macho y la hembra de tiburón tienen ligeras diferencias anatómicas perceptibles a simple vista, es decir, presentan dimorfismo sexual. La diferencia principal radica en las aletas pélvicas, donde se encuentra el órgano copulador del macho.

Macho de tintorera; se le aprecian los pterigopodios o cláspers en las aletas pélvicas
Macho de tintorera; se le aprecian los pterigopodios o cláspers en las aletas pélvicas

El sistema reproductor del tiburón

A diferencia de los mamíferos y de otros animales, los condrictios macho no tienen pene. En su lugar, disponen en el último par de aletas —las pélvicas— de unos apéndices carnosos y acanalados, denominados pterigopodios o cláspers.

Durante la madurez, los cláspers se endurecen y se articulan desde la base de la aleta. Son estructuras solo presentes en los machos, por lo que son la mejor forma de diferenciarlos de las hembras. Por su parte, estas presentan unas aberturas acanaladas ventrales, por delante de las aletas pélvicas, que reciben a los cláspers durante el apareamiento. El resto del sistema reproductor es interno.

En los machos, los testículos se encuentran muy adelantados, a la altura de las aletas pectorales, justo sobre el hígado. Los conductos deferentes son largos, hasta alcanzar las vesículas seminales. En ellas también desembocan las denominadas glándulas alcalinas, que elevan el pH del fluido y proporcionan electrolitos que mantienen la motilidad de los espermatozoides. Finalmente, las vesículas seminales se abren a los sacos espermáticos, donde se almacena el esperma en unas estructuras denominadas  espermatóforos, y de ahí a un único receptáculo, la papila urogenital, que se abre a la cloaca del animal.

El aparato femenino externamente es menos espectacular, pero no menos interesante en su interior. Los ovarios están situados, como los testículos de los machos, a la altura de las aletas pectorales, rodeando el esófago. Allí se producen los óvulos que viajan hacia atrás, por el oviducto. En este conducto se encuentran las glándulas nidamentarias, que forman las cubiertas protectoras de los huevos. Más atrás se encuentran los úteros, dos, y ambos se unen en la cavidad de la vagina, que desemboca en la cloaca.

Hembra de tiburón de arrecife caribeño; sus aletas pélvicas carecen de cláspers
Hembra de tiburón de arrecife caribeño; sus aletas pélvicas carecen de cláspers

La cópula del tiburón

La cópula de los condrictios es bastante particular. El macho ancla uno de sus cláspers en la hendidura prepélvica de la hembra, y emplea el otro clásper para transferir su espermatóforo a la cloaca de la hembra. Los canales de los cláspers están conectados con unas estructuras denominadas sifones, sacos de piel situados bajo las aletas pélvicas, que pueden bombear agua de mar a alta presión.

El macho, de este modo, coloca un espermatóforo en la salida de su cloaca, y bombea con el sifón un potente chorro de agua de mar, con el que propulsa el espermatóforo a presión al interior del sistema reproductor de la hembra.

Si la hembra tiene huevos listos para ser fecundados, el esperma se encontrará con ellos en el oviducto. Si no lo están, los espermatozoides se mantendrán vivos a buen recaudo, protegidos por las glándulas nidamentarias. Una vez los huevos son fecundados, se almacenan en los úteros hasta su maduración.

Los huevos de tiburón

Los huevos de los tiburones tienen un aspecto característico e inconfundible, con una cubierta blanda y fibrosa, tienen forma de bolsa, con zarcillos en ambos extremos, muy diferentes de los huevos ovalados de los reptiles o las aves. Con frecuencia se pueden encontrar ya vacíos en las playas; reciben el nombre coloquial de bolsas de sirena.

Las hembras suelen emplear estructuras verticales del entorno, como rocas, algas o corales, para depositar la puesta. Con el huevo asomando por la cloaca, la hembra comienza a nadar en círculos alrededor de la estructura, haciendo que los zarcillos se vayan enredando y adhiriendo a ella. Una vez conseguido, la hembra se aparta para que el huevo salga definitivamente de la cloaca y quede colgado de la estructura. Queda lista para poner el siguiente huevo; generalmente son pares.

Las estructuras terminan convirtiéndose en grandes masas de huevos, de distintas hembras y en etapas de desarrollo diferentes. Cuando el embrión de su interior ha crecido lo suficiente, —un tiempo que cambia según la especie—, el huevo eclosiona y los pequeños tiburones nacen con vida libre y autónoma, totalmente capaces de nadar y alimentarse por sí mismos.

Huevo de tiburón
Huevo de tiburón

Los tiburones vivíparos

Una proporción importante de condrictios paren crías vivas. Esto puede suceder de dos formas: la ovoviviparidad, o la viviparidad.

Un tiburón ovovivíparo tiene huevos, como un ovíparo normal, que se desarrollan en el útero de la hembra. Durante el desarrollo, la cría depende de la yema almacenada para su nutrición. Sin embargo, la eclosión se produce en el interior del útero, la cría nace viva, y los restos vacíos del huevo son expulsados después al exterior.

Sin embargo, muchas especies de condrictios —hasta 420 especies de tiburones y rayas— son verdaderamente vivíparas, como la mayoría de los mamíferos. En estos casos, nunca se forma el huevo; el embrión fecundado se implanta en el útero, y se desarrolla íntegramente en su interior. Se nutre a través de la sangre de la madre, y se transfieren desde la pared del útero, extraordinariamente vascularizado, hasta el saco vitelino que rodea a cada embrión. 

Referencias:

Castro, J. I. 2013. A primer on shark reproduction for aquarists.

Pratt, H. 1979. Reproduction in the blue shark, Phionace glauca. Fishery Bulletin- National Oceanic and Atmospheric Administration, 77, 445-470.

Rumfelt, L. L. 2014. Shark Reproduction, Immune System Development and Maturation. En Immunobiology of the SHARK. CRC Press.

Solomon, E. P. et al. 2013. Biología (9a). Cengage Learning Editores.

Wourms, J. P. 1981. Viviparity: The Maternal-Fetal Relationship in Fishes. American Zoologist, 21(2), 473-515. DOI: 10.1093/icb/21.2.473

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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