¿Cómo se forma un arrecife de coral?

Los arrecifes de coral son auténticos refugios de la biodiversidad de los océanos, en grave peligro de desaparición.

 

Los arrecifes de coral son ecosistemas extraordinariamente ricos, considerados áreas clave de la biosfera, que crecen en condiciones muy específicas, y que, como consecuencia del cambio climático antropogénico, se encuentran en grave riesgo de desaparición.

La fascinación por los arrecifes de coral no es reciente, y no son pocos los naturalistas que intentaron formular una hipótesis sobre su formación. El primero en aportar una teoría sólida, sin embargo, fue Charles Darwin. Una década antes de elaborar su teoría de la evolución por selección natural, publicó un trabajo en el que exponía cómo, gracias a procesos geológicos, al largo paso del tiempo y al lento crecimiento de los corales, se podían formar estos ecosistemas tan ricos y complejos.

La formación del arrecife de coral

Los corales solo crecen en unas condiciones específicas de temperatura y de luminosidad. Esto hace que solo puedan crecer donde hay suficiente luz para ello. Al ser animales sésiles, necesitan asentarse en el sustrato para desarrollarse, por lo tanto, únicamente lo hacen en aguas que están siempre sumergidas, pero a poca profundidad. Sin embargo, algunos arrecifes pueden extenderse hasta profundidades donde ya no pueden crecer los corales. Esto, sumado a la lentitud con la que crecen los arrecifes, llevó a Charles Darwin a elaborar su teoría.

Según esa teoría de Darwin, y ampliamente confirmada después, los arrecifes de coral comienzan con una isla o una costa de tierra emergida. Los corales se desarrollan en la profundidad óptima para ellos, y van formando la base del arrecife con sus exoesqueletos. Según va pasando el tiempo, la isla se va hundiendo y el sustrato sobre los que los corales crecen también. Sin embargo, siguen creciendo hacia arriba, construyendo la barrera del arrecife, manteniendo la parte de crecimiento siempre a la misma profundidad.

Atolones de arrecife de coral en las Maldivas
Atolones de arrecife de coral en las Maldivas

Con el paso de los milenios, la isla acaba por desaparecer en el fondo del mar, dejando un anillo de arrecifes, llamado atolón. Cuando sucede en la costa, se forma una estructura con aspecto de muralla, que recibe el nombre de barrera de coral, y deja una zona de aguas poco profundas entre la orilla y ella.

Los pólipos, constructores del arrecife

Los corales son colonias de organismos íntimamente relacionados entre sí, pólipos individuales y de pequeño tamaño, del grupo de los antozoos, al que también pertenecen las anémonas de mar. A diferencia de otros grupos de cnidarios, los antozoos no tienen medusas de vida libre. Los pólipos producen los óvulos y los espermatozoides, y el huevo, una vez fecundado, produce una larva, denominada plánula, que nada hasta encontrar una nueva ubicación donde adherirse al sustrato y formar un nuevo pólipo.

Los pólipos que forman un coral se asocian en colonias de hasta millones de individuos, en simbiosis con algas, normalmente rojas. Aunque los pólipos de los corales pueden capturar presas y consumir partículas en suspensión, la nutrición básica se sustenta en esa relación; las algas proporcionan oxígeno y compuestos del carbono al coral, y a cambio, obtienen protección, dióxido de carbono y productos de desecho, como el amoniaco.

Los pólipos producen un exoesqueleto calcáreo, que se construye paulatinamente sobre esqueletos anteriores de corales ya muertos, manteniéndose siempre a la profundidad óptima.

Arrecife de coral como refugio de la biodiversidad
Arrecife de coral como refugio de la biodiversidad

En términos ecológicos, los corales son uno de los ecosistemas más productivos y biodiversos, rivalizando con las selvas tropicales. Un solo arrecife de coral puede albergar más de 3000 especies distintas de peces. Aunque ocupan una extensión mínima en comparación con la enormidad del océano, aglutinan hasta el 25 % de la biodiversidad de los océanos.

Los arrecifes de coral en riesgo

Alrededor de un tercio de las especies de corales constructoras de arrecifes se encuentran amenazados, y el riesgo de extinción es cada vez mayor. Entre los factores de riesgo, se encuentran muchas actividades humanas. La sobrepesca, sobre todo el arte de arrastre, arrasa con todo, y puede arrancar los pólipos de su sustrato. Además, en algunos lugares se sigue practicando el minado de arrecifes, para materiales de construcción o para joyería.

El minado de arrecifes para fabricar joyas es uno de los grandes impactos que sufren los corales
El minado de arrecifes para fabricar joyas es uno de los grandes impactos que sufren los corales

Los corales son particularmente sensibles a la contaminación. Al alimentarse de partículas en suspensión, ciertos contaminantes pueden entrar en la red trófica.

Los microplásticos son un riesgo creciente para los corales. Además, la deforestación en tierra firme puede provocar eventos de arrastre masivo de sedimento —que de otro modo estaría retenido por las raíces de las plantas— y sofocar e incluso sepultar los corales.

En ciertas condiciones de estrés, como cambios bruscos de temperaturas o en la salinidad o la acidez, los corales pueden llegar a expulsar sus algas simbiontes, produciéndose lo que se conoce como blanqueamiento del coral. Sin sus algas, los pólipos pierden la capacidad de nutrirse de forma completa, y terminan muriendo.

Algunos de esos efectos están directamente asociados con el cambio climático. Un cambio mínimo en la temperatura media del agua puede llegar a provocar el blanqueamiento de grandes masas de corales. Pero además, la actividad humana de los últimos siglos está liberando grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, y aunque el océano tiene gran capacidad de absorber y amortiguar ese impacto, este gas, disuelto en las aguas superficiales, donde viven los corales, lo acidifica. Ese aumento de la acidez es un factor de perturbación importante para los corales porque disuelve los exoesqueletos.

Esta es una forma más en las que el cambio climático puede poner en serio riesgo el mantenimiento de la biodiversidad.

Referencias:

Darwin, C. 1842. The structure and distribution of coral reefs. Being the first part of the geology of the voyage of the Beagle, under the command of Capt. Fitzroy, R.N. during the years 1832 to 1836. Smith Elder and Co.

Hoegh-Guldberg, O. et al. 2017. Coral Reef Ecosystems under Climate Change and Ocean Acidification. Frontiers in Marine Science, 4.

Stanley, G. D. 2006. Photosymbiosis and the Evolution of Modern Coral Reefs.Science, 312(5775), 857-858. DOI: 10.1126/science.1123701

Stoddart, D. R. 1969. Ecology and Morphology of Recent Coral Reefs. Biological Reviews, 44(4), 433-498. DOI: 10.1111/j.1469-185X.1969.tb00609.x

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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