¿Cómo pueden las ratas ser útiles en una guerra?

Las ratas no solo son la peligrosa plaga que todos tenemos en mente; también son animales inteligentes y con muy buena orientación. Todo ello les da un papel muy relevante en los conflictos bélicos, para mal y para bien.

Las ratas son animales extraordinariamente inteligentes, capaces de aprender trucos de lo más diversos, cumplir órdenes y manipular objetos con sus patas delanteras. Elaboran mapas mentales que las convierten en excelentes exploradoras, capaces de orientarse sin dificultad y resolver laberintos.

Además, son animales omnívoros que sienten una gran afinidad por las aglomeraciones humanas, de donde pueden obtener gran cantidad de alimento en poco tiempo. Y, en según qué condiciones, pueden llegar a atacar a las personas, sobre todo mientras están heridas o descansando. Esto, sumado a la capacidad de transmitir enfermedades, las hace también temibles enemigos.

Estas características convierten a la rata en uno de los animales más sorprendentes en el panorama bélico, ya sea como plaga en la trinchera, como arma o como recurso de rastreo.

Las ratas de las trincheras

Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados pasaban semanas e incluso meses en las trincheras. En esas condiciones, era habitual que las ratas invadiesen las zonas, comiendo todo lo que encontraban. De todo ello hay un amplio registro fotográfico, y, sin embargo, muy pocas fuentes escritas lo atestiguan. No obstante, sí que fue un problema significativo, a tal punto que hubo soldados que fabricaron una especie de jaula tupida para dormir evitando el ataque de las ratas, que se alimentaban de los cuerpos amontonados, y que podían transmitir enfermedades a los soldados vivos.

En general, los perros eran buenos aliados. Con el entrenamiento adecuado y bajo la guía de su cuidador, algunos perros llegaban a cazar hasta cien roedores diarios en las trincheras.

Cazador de ratas en las trincheras francesas, su perro y sus presas de un día (Guerra ilustrada, 1916).
Cazador de ratas en las trincheras francesas, su perro y sus presas de un día (Guerra ilustrada, 1916).

Sin embargo, no todo lo relacionado con las ratas era malo. Por ejemplo, algunos soldados observaron que las ratas huían de las trincheras cuando se acercaba el enemigo, algo que funcionó como alarma para prepararse para el combate.

Ratas-bomba para el sabotaje

Al margen de los problemas que provocaran las ratas a los soldados o su utilidad como sistema de alarma, durante la Segunda Guerra Mundial el ejército aliado comenzó a usar ratas como arma.

Pero en este caso no se trataba de ratas vivas, sino muertas. Fue una idea del equipo de operaciones especiales británico. Rellenaron el abdomen de los roedores muertos con una pequeña carga explosiva. El plan era dejar las ratas muertas en las fábricas, centrales eléctricas o en las locomotoras, de modo que cuando el operario que cuidaba la caldera la encontrase, la desechara lanzándola al fuego. Allí, la rata explotaría, saboteando la construcción.

Al parecer, el plan no salió del todo bien. Aunque, según algunas fuentes, llegaron a sabotear nueve calderas en Bélgica, el primer cargamento de ratas fue interceptado muy pronto por el ejército alemán y el plan fue abandonado. Los británicos, por el contrario, consideraron el resultado como éxito parcial; habían obligado al ejército nazi a invertir recursos en buscar y aprender a reconocer las ratas explosivas.

La rata como arma biológica

Mientras los británicos rellenaban ratas muertas con explosivos, los soviéticos usaban las ratas vivas como arma biológica. El Ejército Rojo capturó grandes cantidades de ratas y las infectaron con turalemia, para liberarlas luego contra las fuerzas de Friedrich von Paulus, en la batalla de Stalingrado. Inicialmente la estrategia tuvo éxito, hasta la mitad de los soldados alemanes enfermaron de turalemia; sin embargo, las ratas, que seguían campando a sus anchas, también infectaron a buena parte de los soldados soviéticos.

Aunque los alemanes bautizaron a aquella batalla como Rattenkrieg, “guerra de ratas”, en realidad el origen del nombre no parece estar relacionado con el acontecimiento de los roedores.

Las ratas que salvan vidas humanas

Magawa, una rata rastreadora de minas antipersona, con su cuidadora Malen (APOPO).
Magawa, una rata rastreadora de minas antipersona, con su cuidadora Malen (APOPO).

Pero no todos los usos de las ratas han sido destructivos. Las minas antipersona pueden ser un gran peligro, no solo para los soldados. Una mina puede quedar en el suelo durante años, y activarse cuando un civil pise, décadas después de terminar el conflicto.

Detectar y neutralizar esas minas es una tarea muy compleja que entraña graves riesgos para quienes se encargan de llevarlo a cabo. Un paso en falso, una mina no detectada o pasada accidentalmente por alto, y se acabó.

Sin embargo, una rata es lo suficientemente inteligente como para aprender a detectarla, y lo suficientemente ligera como para no provocar explosiones accidentales.

Para esta labor se emplea la rata de abazones gigante austral (Cricetomys ansorgei). La Anti-Persoonsmijnen Ontmijnende Product Ontwikkeling (Desarrollo de Productos de Remoción de Minas Antipersona), o APOPO, fue la organización que entrenó a estos animales para detectar, mediante el olfato, el TNT, explosivo que forma parte de las minas antipersona. Se ha usado desde 2003 con éxito en África, y desde 2015 en Camboya.

Gracias a sus capacidades, una rata gigante puede recorrer y detectar las minas en un campo de 200 metros cuadrados en apenas media hora; labor que a una persona le llevaría hasta cuatro días.

La rata que más minas ha ayudado a desactivar fue Magawa, nacida en 2013 en Tanzania. Desde 2016 registró más de 22 hectáreas de suelo camboyano, y consiguió encontrar más de 71 minas y 38 objetos explosivos a lo largo de su vida, permitiendo a las comunidades locales volver a sus vidas. Tal proeza le hizo recibir la medalla de oro PSDA en 2020 por su heroísmo. Una medalla que se otorga a animales que destacan por su valentía y devoción al deber, y que hasta 2020, solo habían recibido perros. Desde junio de 2021 estaba retirada del servicio, hasta que el 11 de enero de 2022 falleció a causa de su avanzada edad. Tenía 8 años.

REFERENCIAS:

APOPO. 2021. PDSA Gold Medalist Magawa Retiring. APOPO - Saving lives.
BBC. 2014. British Special Operations Executive (SOE): Tools and Gadgets Gallery.
BBC - History.
Bull, S. 2009. Special Ops, 1939-1945: A Manual of Covert Warfare and Training.
DeAngelo, D. 2018. Demilitarizing disarmament with mine detection rats. Culture and Organization, 24(4), 285-302. DOI: 10.1080/14759551.2018.1488848
Hamilton, J. 2004. Trench Fighting Of World War I. ABDO.
Leitenberg, M. et al. 2012. The Soviet Biological Weapons Program: A History.
Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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