¿Cómo llegan las especies invasoras?

Las especies exóticas invasoras son uno de los mayores problemas medioambientales de la actualidad, y todo comienza con un transporte mediado por la mano humana, pero ¿cómo sucede ese transporte?

 

En torno a las especies exóticas invasoras hay numerosas polémicas, incluyendo a los que niegan su mera existencia. Parte de su argumentación está en la misma definición de especie invasora: aquella que, habiendo sido transportada por la mano humana, se naturaliza en un nuevo entorno natural y consigue dispersarse.

¿Invasiones biológicas o colonización?

La defensa de estos ‘negacionistas’ es que las especies ya se desplazan de forma natural, colonizan nuevos territorios, y que un grupo de animales, a lo largo de milenios, puede llegar desde el continente americano hasta colonizar el norte de África. De hecho, es el caso del origen de los camellos, sin que la mano humana mediase en el proceso. Pero siguiendo la misma argumentación, se podría hablar del cambio climático antropogénico que estamos sufriendo en la actualidad.

Así como frente al hecho objetivo de que el clima cambia de forma natural en el tiempo, la gravedad del cambio climático antropogénico radica en su gran magnitud y la velocidad a la que está sucediendo. Análogamente, los procesos de colonización se diferencian de las invasiones biológicas en la misma medida: la mano humana transporta especies de forma mucho más masiva, más rápida, y con mayor magnitud.

Y como sucede con el cambio climático antropogénico, que muchas poblaciones y ecosistemas no consiguen adaptarse al cambio brusco, tampoco las especies nativas consiguen adaptarse a la presencia de las nuevas, que han colonizado el nuevo ecosistema masivamente en pocos siglos o incluso décadas, y no de forma paulatina, en decenas o cientos de milenios o en millones de años.

Para que se produzca una invasión biológica, por tanto, el primer paso es el transporte de especies de un lugar a otro, atravesando barreras biogeográficas. Ese transporte es mediado por la actividad humana. Aunque en ocasiones los seres vivos se transportan de forma deliberada y en otras no. 

Transporte deliberado de especies

Los seres humanos han transportado especies exóticas de forma deliberada durante milenios, con diversos fines, aunque al principio de nuestra historia este transporte era lento y de baja magnitud.

Podemos identificar tres momentos en la historia de la humanidad en los que se producen cambios radicales en el ritmo y magnitud de dicho transporte.

Tanuki o perro mapache
Tanuki o perro mapache (‘Nyctereutes procyonoides’), especie invasora en España procedente de Corea, Japón y China, que llegó como mascota

El primero coincide con el fin de la Edad Media, con la creación de nuevas rutas marítimas para el transporte de especias, y la llegada a América de cultivos propios del Viejo Mundo, y viceversa. En este momento comenzaron a llegar a Europa plantas como la patata, el tomate, el maíz, el tabaco o el cacao.

El segundo momento histórico significativo es la Revolución Industrial, y la consecuente mejora de los sistemas de transporte, que permite el traslado de mayor cantidad de mercancía en menos tiempo.

El tercer momento lo estamos viviendo actualmente y coincide con el fenómeno de la globalización. Desde la década de los años 50 del siglo pasado, las mejoras técnicas y logísticas han acelerado la facilidad con la que se transportan todo tipo de mercancías, incluyendo especies invasoras. En este momento, el transporte deliberado de especies, punto inicial para las invasiones biológicas, se relaciona directamente con el crecimiento económico. En general, niveles económicos elevados se asocian con una mayor flora y fauna exótica. Y es que muchas de esas plantas y animales entran a través del comercio.

Black bass (‘Micropterus salmoides’), pez invasor en España
Black bass (‘Micropterus salmoides’), pez invasor en España, procedente de Norteamérica e introducido con fines pesqueros.

Hoy, la entrada deliberada de especies invasoras a nuevos ecosistemas más comunes se debe casi exclusivamente a fines comerciales; ya sea la entrada de plantas ornamentales, como labandera española; o de aprovechamiento maderero, como el eucalipto; o de animales considerados como mascota —a pesar de tratarse de fauna silvestre, como el coatí, el mapache, el tanuki o la cotorra de Kramer—; o para su aprovechamiento en caza o pesca, como sucedió con el black bass o el arruí.

En la mayoría de los casos de especies invasoras introducidas deliberadamente, el origen de la introducción se puede hallar si se sigue el rastro del dinero.

Transportes accidentales

Pero no todos los organismos invasores entran con la intencionalidad humana. A lo largo de la historia, muchos animales, plantas y microorganismos se han infiltrado en los sistemas de transporte como polizones.

La rata negra está muy asociada a las poblaciones humanas, prácticamente desde que el ser humano se hizo sedentario y se formaron los primeros asentamientos relativamente permanentes. Su pequeño tamaño, su alta tasa de reproducción, y su capacidad de alimentarse de casi cualquier cosa convirtieron a este animal en un perfecto candidato para la invasión del mundo. Desde Oriente Medio, su región de origen, colonizaron Eurasia y África. Llegaron a las islas británicas con los romanos, en el siglo I y al continente americano con los colonos españoles, a finales del siglo XV. Y, por fin, desembarcaron en las costas de la Bahía Botánica en Australia, con la llegada de los once barcos de la Primera Flota, al mando del Capitán James Cook, en 1770.

La cotorra de Kramer, además de ser invasora, puede transportar patógenos que también son invasores.
La cotorra de Kramer, además de ser invasora, puede transportar patógenos que también son invasores.

Con la llegada de la Niña, la Pinta y la Santa María no solo arribaron colonos y ratas a América. También desembarcaron patógenos aún desconocidos en el Nuevo Mundo, como la viruela. Y es que las enfermedades también son especies invasoras, que llegan a través de animales o plantas que actúan como vectores. Es más, esos vectores también pueden ser especies invasoras. Así sucedió con determinadas especies de loros en Hawaii, que además de invadir las islas, transmitieron enfermedades a las aves locales como la malaria aviar o la viruela aviar, extinguiendo linajes enteros en el proceso.

Los seres vivos pueden llegar accidentalmente a través de muchos y diferentes medios. Huevos de insectos o diminutas semillas pueden viajar en el barro seco adherido al calzado o a la ropa; insectos y otros animales pueden llegar con las plantas ornamentales; algas, larvas de crustáceos o alevines de peces pueden ser fácilmente transportados de unas costas a otras gracias al agua del lastre de los grandes cargueros…

Mosquito tigre (‘Aedes albopictus’), una especie invasora y transmisora de enfermedades.
Mosquito tigre (‘Aedes albopictus’), una especie invasora y transmisora de enfermedades.

Más vale prevenir que lamentar

Pero todo este fenómeno tiene un punto positivo. Conocer y comprender estas vías de introducción de especies invasoras nos puede ayudar a evitar que se repitan los errores del pasado. Es posible elaborar estrategias que permitan predecir qué especies son candidatas a convertirse en invasoras en un lugar determinado y evitar su introducción, ya sea mediante la regulación del comercio y prohibiendo su tenencia, o poniendo en marcha medidas eficaces que eviten el transporte accidental de esas especies.

Aplicar el proverbial principio de que “más vale prevenir que lamentar”, en un problema como el de las especies invasoras, debería considerarse de importancia capital en algunas regiones. No sin motivo, actualmente las especies invasoras son el segundo motor de cambio global —por detrás del cambio climático— y la causa principal de pérdida de biodiversidad del mundo.

Referencias:

Bayón, Á. et al. 2019. Horizon scanning to identify invasion risk of ornamental plants marketed in Spain. NeoBiota, 52, 47-86. DOI: 10.3897/neobiota.52.38113

Blackburn, T. M. et al. 2011. A proposed unified framework for biological invasions. Trends in ecology & evolution, 26(7), 333-339. DOI: 10.1016/j.tree.2011.03.023

Hulme, P. E. 2009. Trade, transport and trouble: managing invasive species pathways in an era of globalization. Journal of Applied Ecology, 46. DOI: 10.1111/j.1365-2664.2008.01600.x

 

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

Continúa leyendo