Comerse los mocos: una costumbre más extendida de lo que parece

Los seres humanos no son los únicos animales que practican rinotilexis y mucofagia: muchos otros primates también lo hacen, y algunos, de una forma extrema.

Comerse los mocos es un hábito bastante extendido, en la mayoría de las sociedades se considera un acto desagradable, casi tabú, motivo por el cual nunca nadie reconocerá que lo hace. La terminología científica es la rinotilexis, “acto de hurgarse la nariz”, y con cierta frecuencia se acompaña de mucofagia, que hace referencia a la ingesta de los mocos.

Una compulsión muy humana

En general, hurgarse la nariz es un comportamiento muy común en el ser humano —más extendido de lo que se cree—, pero muy poco estudiado. 

Se sabe que el acto de hurgarse conlleva ciertos riesgos para la salud; introducir el dedo en las fosas nasales puede dañar los tejidos internos y facilitar la entrada de múltiples bacterias patógenas existentes bajo las uñas que provocan infecciones e incluso pueden llegar al cerebro. De hecho, la compulsión de hurgarse la nariz repetitivamente es considerado un trastorno conductual llamado rinotilexomanía.

La rinotilexomanía
La rinotilexomanía es la compulsión de hurgarse la nariz

Sin embargo, consumir los mocos, aunque desagradable para algunos, vergonzoso para otros y repulsivo para la mayoría, es un acto más inocuo. No se conoce ningún perjuicio de este acto, más allá de considerarlo un síntoma de algún tipo de obsesión compulsiva. Muy al contrario, algunos investigadores apuntan que el consumo de la mucosidad nasal puede tener un rol inmunitario interesante, actuando como una especie de ‘autovacunación’, y promoviendo la salud bucodental, al reducir la adhesión de bacterias a la superficie de las piezas dentales.

Otros primates que ''buscan en la mina''

La curiosidad por descubrir lo que esconde la nariz no es un rasgo exclusivamente humano.  Otros animales también practican ese comportamiento. Concretamente, otros primates. 

Se ha registrado este comportamiento en orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos, empleando los dedos como herramientas para facilitar la tarea. Lo mismo se ha observado en varias especies de cercopitécidos, los llamados ‘monos del Viejo Mundo’. Entre los monos del Nuevo Mundo solo se ha observado en los monos capuchinos.

Chimpancé hurgándose la nariz.
Chimpancé hurgándose la nariz.

Entre los grupos más primitivos de primates, como los társidos, los lorísidos o los lemures no se había observado este comportamiento, por lo que se consideraba que su origen debió de producirse en algún momento después de la divergencia evolutiva de estos grupos. 

Sin embargo, un estudio muy reciente llevado a cabo por un grupo de investigación liderado por la investigadora Anne-Claire Fabre, del Museo de Historia Natural de Berna, Suiza, ha conseguido pruebas que muestran que este comportamiento puede ser mucho más antiguo de lo que se sospechaba.

Hurgándose la nariz con un superdedo

El aye-aye (Daubentonia madagascariensis) es, probablemente, uno de los primates más extraños. Su aspecto para algunos resulta prehistórico, para otros, casi alienígena, y la morfología de su mano no ayuda a mejorar esta concepción.

El dedo central del aye-aye es radicalmente distinto al resto de los dedos de la mano, y diferente también de los dedos de cualquier otro primate. Sus falanges están extraordinariamente alargadas y delgadas, convirtiendo el dedo en una especie de apéndice más parecido a una sonda. De hecho, esta es su principal función: el aye-aye utiliza este dedo con frecuencia para introducirlo en las grietas de los árboles y extraer larvas, insectos o cualquier otro animal que llevarse a la boca.

El comportamiento que el equipo de Fabre ha observado, y que ha sido publicado recientemente en la revista científica  Journal of Zoology, muestra al aye-aye introduciendo este dedo-sonda central en su fosa nasal, a gran profundidad, para, al extraerlo, lamer la mucosidad adherida.

Simulaciones realizadas con modelos 3D, obtenidos a partir de tomografías computerizadas, muestran que el dedo introducido en la fosa nasal del aye-aye atraviesa toda la cavidad nasal y puede alcanzar su faringe.

Aye-Aye
El aye-aye, al hurgarse la nariz, alcanza su faringe (Fabre et al., 2022)

Un aspecto característico del descubrimiento de rinotilexis en el aye-aye es el hecho de que, todas las especies que muestran este comportamiento tienen habilidades manipulativas finas. En general, en estas especies, el hurgado de la nariz y la mucofagia parecen estar relacionados con hábitos de higiene y limpieza, conclusiones que trascienden su caracterización como hábito repugnante en los seres humanos. 

Sin embargo, aún no se dispone de una explicación funcional para el caso extremo del aye-aye, capaz de alcanzar su faringe por vía nasal. Es, sin duda, una nueva puerta para el descubrimiento en el estudio del comportamiento animal.

Referencias:

Fabre, A. ‐C. et al. 2022. A review of nose picking in primates with new evidence of its occurrence in Daubentonia madagascariensis. Journal of Zoology, jzo.13034. DOI: 10.1111/jzo.13034

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Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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