Cada vez habrá más arcoíris (y no es una buena noticia)

A pesar de que los arcoíris son fenómenos bellísimos, su mayor presencia se debe a la grave crisis climática que probablemente empeore con el paso de las décadas.

 

Para 2100, la ubicación terrestre promedio en la Tierra tendrá al menos un 5% más de días con arcoíris que a principios del siglo XXI. Lo que, aparentemente parece totalmente inocuo para nosotros, no lo es, ya que es una consecuencia más del cambio climático que nos azota.

Aunque la investigación ha deducido cómo el cambio climático afectará el sustento y la salud de los seres humanos en la Tierra, no se ha hecho demasiado para ver cómo afectará a la vida de otra manera. Pues va a cambiar el aspecto que tendrá el cielo a diario.

Este fenómeno óptico atmosférico común, que aparece como un semicírculo multicolor en el cielo creado a partir de la refracción y reflexión de la luz por gotas de agua líquida, se volverá más común ya que, como sabemos, las posibilidades de verlo dependen de las tasas de precipitación cambiantes, la cobertura de nubes y otras condiciones, como el ángulo del sol, la hora del día y la elevación de la tierra.

 


El responsable de siempre: el cambio climático


"Me preguntaba cómo el cambio climático podría afectar tales oportunidades para ver el arcoíris. El cambio climático generará cambios generalizados en todos los aspectos de la experiencia humana en la Tierra. Los cambios en partes intangibles de nuestro entorno, como el sonido y la luz, son parte de estos cambios y merecen más atención por parte de los investigadores", explica Kimberly Carlson, del programa del Departamento de Estudios Ambientales de la Universidad de Nueva York.


Las latitudes del norte y las elevaciones muy altas, donde se predice que el calentamiento conducirá a menos nieve y más lluvia, experimentarán las mayores ganancias en la ocurrencia del arcoíris. Por contra, se prevé que los lugares con precipitaciones reducidas debido al cambio climático, como el Mediterráneo, pierdan días de arcoíris. Se espera que las áreas densamente pobladas y presumiblemente con contaminación, junto con las áreas proyectadas para tener más días secos y menos precipitaciones en general, vean menos arcoíris, un recordatorio aleccionador de lo que todos podemos perder.

Los arcoíris se forman cuando la luz del sol se refracta a través de las gotas de agua en el cielo. El cambio climático está alterando los patrones y cantidades de lluvia y nubosidad en la Tierra. Teniendo en cuenta estos dos hechos, los investigadores descubrieron que las áreas del mundo que se están calentando verán menos nieve y más lluvia. Por lo tanto, estas áreas, como las regiones montañosas o los lugares más al norte del mundo, tienen más posibilidades de ver un aumento del arcoíris. Si bien la sequía eliminará la lluvia necesaria para producir un arcoíris en algunos lugares, en general, la posibilidad de arcoíris en todo el mundo aumenta en un promedio del 5%.

 


Islas, puntos calientes de arcoíris


"Las islas son los mejores lugares para ver el arcoíris", según Steven Businger, profesor de Ciencias Atmosféricas en SOEST. "Esto se debe a que el terreno de la isla levanta el aire durante las brisas marinas diarias, produciendo lluvias localizadas rodeadas de cielos despejados que dejan entrar el sol para producir majestuosos arcoíris".

Así, se prevé que las islas hawaianas, apodadas recientemente como la "capital mundial del arcoíris", experimenten algunos días más con arcoíris al año.

 


Tendencias futuras


“Nuestros resultados subrayan el hecho de que el cambio climático alterará no solo la dinámica tangible del sistema terrestre con claras implicaciones socioeconómicas, sino también partes del sistema terrestre que no podemos tocar y que pueden afectarnos de maneras más sutiles”, escribieron los investigadores. “Otros elementos no tangibles se verán afectados por un clima cambiante”.


Sea como fuere, pese a que el cielo pueda ser más colorido en el futuro, las condiciones climáticas globales relacionadas con el calentamiento global, harán que la vida en la Tierra sea cada vez más seca y estéril: sequía, pesticidas... con una vegetación cada vez menos diversas y ecosistemas en jaque, en el futuro nuestros bosques y pastizales podrían acabar casi tan infértiles y áridos como nuestro vecino planeta Marte.

Referencia: Kimberly M. Carlson, Camilo Mora, Jinwen Xu, Renee O. Setter, Michelle Harangody, Erik C. Franklin, Michael B. Kantar, Matthew Lucas, Zachary M. Menzo, Daniele Spirandelli, David Schanzenbach, C. Courtlandt Warr, Amanda E. Wong, Steven Businger. Global rainbow distribution under current and future climates. Global Environmental Change, 2022; 77: 102604 DOI: 10.1016/j.gloenvcha.2022.102604

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme en Twitter: sarahromero_ y en ladymoon@gmail.com

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