Caballito del diablo: curiosidades y características

Los caballitos del diablo son insectos muy similares a las libélulas. Se pueden confundir fácilmente, por eso en este artículo te contamos todas las características de este curioso insecto y las diferencias que te ayudarán a diferenciarlo de las libélulas.

Caballitos de diablo
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Los caballitos del diablo, científicamente llamados zigópteros, son un suborden de insectos del orden Odonata. Estos insectos voladores y de colores espectaculares son frecuentemente confundidos con las libélulas, un familiar cercano en este orden. Pero aun siendo muy parecidos son dos grupos distintos de insectos que podemos diferenciar a simple vista sin ser expertos entomólogos. 

Vamos a ver algunas de las curiosidades más destacadas de los caballitos del diablo.

Son diferentes a las libélulas

Aunque podemos diferenciarlos por su comportamiento —los caballitos del diablo son menos activos y permanecen cerca de masas de agua—, la diferencia más llamativa entre estos dos grupos de Odonata se encuentra en la colocación de las alas en el momento de reposo. Los caballitos del diablo cierran las alas y las colocan de manera vertical cuando están reposando del vuelo, mientras que las libélulas las mantienen abiertas, horizontales, cuando no se encuentran volando. No obstante, hay que tener cuidado con una familia de zigópteros, llamada Lestidae, que aun siendo un caballito del diablo se posa con las alas abiertas. 

Ante la duda, otra diferencia visual que permite diferenciar estos dos grupos de odonatos es la distancia entre los ojos. Estos son tan grandes en las libélulas que no permiten distancia entre ambos, pero en caballitos del diablo son más pequeños, lo que hace que los tengan colocados a ambos lados de la cabeza.

 

Los caballitos del diablo cierran las alas y las colocan de manera vertical cuando están reposando del vuelo, mientras que las libélulas las mantienen abiertas.

¿Qué comen los caballitos del diablo?

Los zigópteros no son tan activos porque no tienen una musculatura tan desarrollada como las libélulas. Eso causa que estos opten por cazar presas estáticas, mientras que las libélulas suelen cazar presas en el vuelo. Los caballitos del diablo cumplen con una función de depredación desde el estadio larvario, cuando se alimentan de otras larvas de moscas, mosquitos y otros insectos pequeños, aunque algunas especies encontradas en el trópico, con mayor tamaño, pueden llegar a alimentarse de arañas.

¿Cómo se reproducen? El ciclo vital de los caballitos del diablo

Al final del abdomen alargado y recto propio de los caballitos del diablo, los machos pueden tener características diferenciales, como segmentos celestes en los extremos. Aun así, los géneros de zigópteros suelen diferenciarse por una coloración más llamativa en machos que en hembras. Estos se reproducen formando la llamada “rueda de cópula”, por la posición que toman ambos insectos simulando un círculo. Después de reproducirse, la hembra se asegura de desovar en lugares con cuerpos de agua cercanos para que las larvas y las ninfas (el estado intermedio entre larvas y adultos) puedan desarrollarse en medios acuáticos.

Sin embargo, el Ischnura hastata no juega con las mismas reglas de reproducción que sus familiares cercanos; se ha demostrado que esta especie de caballito del diablo es capaz de reproducirse por partenogénesis, es decir, la producción de hembras genéticamente iguales a su progenitora sin la fertilización necesaria por parte de un macho.

 

Los caballitos del diablo son uno de esos insectos voladores que todo el mundo reconoce, aunque muchas veces se confundan con libélulas. La alimentación de estos zigópteros permite el control de plagas perjudiciales para el ser humano, como los mosquitos, pero la alteración de las masas de agua tanto como la modificación de la estructura vegetal donde este animal se desarrolla pone a esta especie en situación de peligro. Aunque su mordedura puede llegar a doler si se manipulan mal, estos animales son totalmente inofensivos y aportan serios beneficios al medio ambiente. Tenemos que cuidarlos.

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