Avatar: ¿Cómo pudo evolucionar la vida de Pandora?

Criaturas gigantes con seis patas y dos pares de ojos conviven con los ‘na’vi’, una especie humanoide nativa que con aspectos bastante distintos a los que presenta la fauna.

En las películas de Avatar, su director James Cameron nos transporta a la impresionante Pandora, un satélite que orbita un planeta gaseoso gigante, Polifemo, a la luz de Alfa Centauri. Allí, todo un complejo ecosistema recibe a los humanos como especie alienígena, que llega para colonizar, invadir y expoliar a los nativos, los na’vi, una especie humanoide de tamaño descomunal y costumbres muy primitivas.

Al margen de la espectacularidad cinematográfica, y siempre teniendo en cuenta su carácter ficticio, entre la fauna de Pandora hay una serie de rasgos que nos permiten inferir de qué forma ha evolucionado la vida en este mundo lejano, situado a más de cuatro años luz de la Tierra. 

Seis patas como esquema corporal básico

Viperlobo
Viperlobo o ‘nantang’, un pequeño depredador de seis patas (Weta Digital).

La mayor parte de la fauna que puebla Pandora presenta seis apéndices locomotores o ‘patas’. Desde los pequeños viperlobos, conocidos en idioma na’vi como nantang, carnívoros, astutos y rápidos, pasando por el enorme tanator o palulukan, que recuerda a una pantera, hasta los gigantescos herbívoros acorazados. Incluso los animales voladores, los banshee, llamados ikran en idioma na’vi, y el gran leonóptero o toruk presentan tres pares de extremidades: dos pares de alas y un par de patas traseras.

Tal parece que el esquema general de la fauna de vertebrados de Pandora sea tener seis patas, como el esquema general de los vertebrados de nuestro planeta es tener cuatro, motivo por el cual el gran grupo de animales que comprende anfibios, reptiles —aves incluidas— y mamíferos reciba el nombre de Tetrapoda —literalmente “cuatro patas”—.

Sin embargo, en nuestro mundo, como en Pandora, hay excepciones. En la Tierra  tenemos animales que solo presentan un par de extremidades funcionales, como los cetáceos, incluso algunos no presentan ninguna, como las serpientes —a pesar de que en ambos grupos hay animales con formas vestigiales de caderas y patas traseras—. En Pandora sucede algo similar: la especie protagonista de la película, los na’vi, tienen cuatro extremidades y no seis.

Del mismo modo que ciertos tetrápodos del planeta Tierra han perdido algunas extremidades por procesos evolutivos posteriores, no es descartable que los na’vi hayan perdido, en su historia evolutiva, un par de extremidades. De hecho, en la película de 2009 observamos un tipo de organismo que nos da la pista de cómo pudo ser esa reducción. Los denominados prolémures o syaksyuk presentan, además del par de patas traseras, un par de patas delanteras que se dividen a su vez a la altura del codo, presentando dos antebrazos y dos manos en cada brazo. 

Prolemur
Prolémur o ‘syaksyuk’, posibles parientes evolutivos de los ‘na’vi’, presentan las extremidades anteriores parcialmente fusionadas hasta el codo (Weta Digital).

Si asumimos que esos prolémures son a los na’vi lo que los lémures modernos son a los seres humanos: miembros de un mismo linaje con ancestros comunes, este fenómeno sugiere que, en el proceso evolutivo, los dos pares de patas anteriores comenzaron a fusionarse desde los hombros y la parte proximal de los brazos, y después, mucho más recientemente, el resto de la extremidad. Es decir, que los na’vi, con dos pares de patas, serían descendientes evolutivos de animales con tres pares, en cuyo proceso evolutivo los dos primeros pares de extremidades se han fusionado.

Apéndices: de par a impar

La reducción en el número de patas no es el único rasgo evolutivo que se observa distinto en los na’vi respecto al resto de organismos de Pandora. El apéndice o ‘cola neuronal’, esta especie de expansión del sistema nervioso, que funciona como órgano de comunicación, y con el que los distintos organismos pueden intercambiar información, es par en la mayoría de los animales, uno a cada lado de la cabeza. Pero en los humanoides y en los prolémures, esa ‘cola neuronal’ es impar, una sola —escondida en el interior de una trenza en los na’vi—. 

Este rasgo refuerza la hipótesis de que los prolémures y los na’vi pertenezcan al mismo linaje, y también puede explicarse como el resultado de un proceso evolutivo. En ocasiones, órganos que se forman en pares se encuentran modificados en su simetría, eliminándose el de uno de los lados y permaneciendo solo el otro.

Esta reducción de un par de órganos a uno solo se encuentra en el sistema circulatorio de los vertebrados. En origen, la arteria aorta partía del corazón y se dividía en dos arcos, uno hacia la izquierda y otro hacia la derecha. Pero en algún momento del desarrollo evolutivo reciente, los mamíferos perdieron el arco derecho y quedó solo el izquierdo como sistema funcional. Las aves, por su parte, evolucionaron de forma paralela, pero su arco funcional es el derecho, perdiendo, por lo tanto, el izquierdo.

Un ejemplo más visual es el colmillo del narval. Aunque uno de cada quinientos machos puede tener dos colmillos, lo habitual es que llegue a exteriorizarse solo el colmillo izquierdo del narval, se coloca en posición central y forma esa estructura característica que recuerda al cuerno de un unicornio. 

La ‘cola neuronal’ única de los na’vi y los prolémures de Pandora puede ser como el colmillo del unicornio, que originalmente fuera una estructura par, pero que durante el desarrollo, uno de los lados dominara sobre el otro, y solo llegara a desarrollarse una de las colas, que termina posicionándose en el centro.

Avatar evolución neuronal

La ‘cola neuronal’ en los na’vi es una sola, pero en la mayoría de animales de Pandora son dos (Weta Digital).

Sistemas respiratorio y visual, más reducciones

Otro rasgo también propio de los animales de Pandora es un sistema respiratorio extraño que se abre en una especie de opérculos localizados en la región anterior, a la altura de los hombros. Además, presentan dos pares de ojos, uno principal y otro secundario, más pequeño. Sin embargo, los na’vi solo presentan un par de ojos y carecen de esos opérculos. Una vez más, los prolémures, con idéntico sistema respiratorio que los na’vi, y un solo par de grandes ojos, destacan como organismos pertenecientes al mismo linaje. 

Por un lado, nada impide al proceso evolutivo transformar el modo en que se abre al exterior el sistema respiratorio. A pesar de que la mayor parte de los mamíferos cuentan con fosas nasales localizadas en la parte anterior de la cabeza, bajo los ojos, el espiráculo respiratorio de los cetáceos se encuentra desplazado a la parte superior del cráneo. Por otro lado, perder ojos —u otros órganos— que ya no son de utilidad es también un suceso evolutivamente viable que, de hecho, se ha observado varias veces en el planeta Tierra; los animales con este rasgo se denominan anoftalmos, y entre ellos encontramos peces abisales, cangrejos de las profundidades o animales subterráneos.

Referencias:

Berta, A. et al. 2014. Review of the Cetacean Nose: Form, Function, and Evolution: THE CETACEAN NOSE. The Anatomical Record, 297(11), 2205-2215. DOI: 10.1002/ar.23034

Graham, Z. A. et al. 2020. The longer the better: evidence that narwhal tusks are sexually selected. Biology Letters, 16(3), 20190950. DOI: 10.1098/rsbl.2019.0950

Greene, H. W. et al. 2000. Limbless Tetrapods and Snakes with Legs. Science, 287(5460), 1939-1941. DOI: 10.1126/science.287.5460.1939

Izzo, J. 2020. The world of Avatar: a visual exploration. Dorling Kindersley Limited.

Muster, A. J. et al. 2001. The left-sided aortic arch in humans, viewed as the end-result of natural selection during vertebrate evolution. Cardiology in the Young, 11(1), 111-122. DOI: 10.1017/S104795110001252X

Stephenson, A. et al. 2017. The vertebrate heart: an evolutionary perspective. Journal of Anatomy, 231(6), 787-797. DOI: 10.1111/joa.12687

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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