Ajolote, el pez caminante

Curiosidades sobre este interesante anfibio que quizá no conocías. ¿Es verdad que son eternamente jóvenes?

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El ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) es una criatura fascinante a la par que intrigante. Es el único animal vertebrado capaz de regenerarse. Con su aspecto de renacuajo gigante con patas y cola, suele medir alrededor de 15 cm de longitud total, aunque se han encontrado raros ejemplares que llegan a los 30 cm. Hay más de 30 especies de salamandras en el género Ambystoma.

 

Su único hábitat natural es la cuenca de México y aunque puede haber algunos cientos de individuos en la naturaleza, se pueden encontrar decenas de miles en acuarios domésticos y laboratorios de investigación en todo el mundo. Se crían tan ampliamente en cautiverio que ciertos restaurantes en Japón incluso los sirven fritos. Es probablemente el animal más ampliamente distribuido del mundo y, sin embargo, está al borde de la extinción en la naturaleza.

 

Y es que, ya lo hemos adelantado antes. Gracias a su fisiología única y su capacidad para regenerar extremidades cortadas, el ajolote se ha convertido en un modelo de laboratorio muy popular, ya sea para reparación de tejidos o el desarrollo e incluso el cáncer.

 

Si bien muchos anfibios pueden regenerar partes del cuerpo, los ajolotes tienen una capacidad única para regenerar las extremidades de manera perfecta. No importa cuántas veces pierdan una pata o la cola, pueden regenerarla siempre sin dejar cicatrices. También pueden regenerar la médula espinal o incluso partes de su cerebro.

 

Actividad

 

Los ajolotes pueden estar activos durante todo el día. Poseen branquias externas plumosas y colas con aletas para nadar. Respiran como los peces, a través de sus agallas, pero también mediante unas branquias que absorben el oxígeno del agua. Aunque tienen pulmones, pasan toda su vida bajo el agua. Nunca van a tierra firme. En casos extremadamente raros, como cuando su hábitat se seca, el ajolote emergerá del agua para convertirse en una salamandra mexicana completamente adulta.

 

Esperanza de vida

 

En cautiverio, los ajolotes viven en promedio de 5 a 6 años, pero algunos han vivido hasta 17 años, según la base de datos The Animal Aging and Longevity Database de la Universidad de Liverpool (Reino Unido).

 

¿Qué comen?

 

Moluscos, peces y artrópodos como insectos y arañas. Incluso se comen unos a otros.

 

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Reproducción



La reproducción del ajolote se lleva a cabo mediante
una danza de apareamiento. Después de que la hembra y el macho se empujan y se acarician la abertura urogenital del otro, comienzan a bailar en círculo en una especie de vals, según la Web de Diversidad Animal de la Universidad de Michigan. Cuando los dos compañeros de baile se juntan, el macho suelta una pequeña cápsula blanca llena de esperma llamada espermatóforo. Con la hembra a remolque, el macho avanza hasta que la hembra simplemente pasa por encima del espermatóforo y lo recoge con su cloaca (órganos sexuales del ajolote). Este curioso cortejo se realiza una vez al año, normalmente de marzo a junio. La hembra pondrá de 100-300 huevos que recubrirá con gelatina de plantas o rocas acuáticas. Alrededor de 10 a 14 días después, los huevos eclosionarán y los jóvenes comenzarán su vida en solitario desde ese momento. En un año, ya serán adultos.

 

La criatura que nunca crece

 

A diferencia de la mayoría de los anfibios, los ajolotes nunca se transforman en salamandras adultas terrestres. Se quedan en modo "renacuajos sexualmente maduros" porque conservan para siempre sus características juveniles. Este fenómeno de "juventud eterna" se llama paedomorfosis o neotenia.

 

Un gran genoma

 

Un equipo de investigadores dirigido por científicos en Viena, Dresde y Heidelberg descubrió otra curiosidad más de los ajolotes: su genoma es enorme. Cuentan con aproximadamente 32.000 millones de pares de nucleótidos de ADN, eclipsando sobremanera al genoma humano (unas 10 veces más pequeño), explicaban en su trabajo en la revista Nature publicado en 2018. Se trata del genoma más grande jamás secuenciado.

 

Inspiración para escritores

 

El novelista argentino Julio Cortázar hizo un cuento sobre el ajolote. Hace referencia a un hombre que llega a identificarse poderosamente con estas criaturas después de verlas en un jardín botánico parisino. La historia comienza con una frase memorable: “Hubo un tiempo en que pensé mucho en los ajolotes. Fui a verlos en el acuario del Jardin des Plantes y me quedé durante horas observándolos, observando su inmovilidad, sus débiles movimientos. Ahora soy un ajolote”.

 

Estado de conservación

 

El ajolote se encuentra en peligro crítico de extinción según la Unión Interncional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a causa de la pérdida de hábitat, la introducción de peces exóticos, la contaminación o la sobrexplotación.

 

Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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