¿Afectan las fases de la luna a los seres vivos?

Tras la luna se esconde una gran cantidad de misticismo y mitología, pero algunos seres vivos tienen cambios reales de comportamiento en función de sus fases

 

La luna ha despertado la fascinación de la humanidad desde que el ser humano empezó a mirar al cielo. Sus ciclos fueron claves para establecer el calendario de sociedades antiguas, incluso la fecha de algunas festividades modernas, como la Pascua, aún se rigen por las fases de la luna.

En ciertas culturas, la influencia de la luna ha sido llevada hasta el misticismo astrológico, en la creencia de que la posición de la luna en el cielo en el momento de nacimiento puede determinar aspectos importantes de la vida de la persona, o que la fase de la luna y su posición en el firmamento puede proporcionar a las personas distintos beneficios o perjuicios. Por supuesto, la astrología no tiene valor científico y no hay pruebas de que estas influencias sean reales. Además, hay otras formas en que se asume que la luna influye en la vida de las personas.

Misticismos de la luna

Tradicionalmente, la luna se ha asociado con la mujer. Una de las creencias más extendidas en torno a la actividad de la luna es la sincronización con el ciclo menstrual. De hecho, el término viene del latín menstrualis, que contiene la palabra mensis, y que hace referencia al ‘mes’ en su concepción de ‘ciclo lunar’.

Otra idea firmemente asentada relaciona las fases de luna llena y nueva con el aumento de los partos; esta creencia la mantienen incluso los profesionales que atienden los partos.

Mujer embarazada y la luna
Hay quienes creen que los embarazos están influídos por la luna

Ambas creencias son falsas. Cuando se analiza el número de nacimientos — descartando los partos inducidos y las cesáreas— y se compara con las fases de la luna, no se observa ningún incremento durante la luna llena ni durante ninguna otra fase; tal parece que solo se trata de un mito alimentado por el sesgo de confirmación.

Respecto a la sincronización del ciclo menstrual, aunque algunos estudios tratan de acoplarlo, lo cierto es que ninguno ha podido aportar una posible relación causal entre la influencia de la luna sobre la tierra —básicamente gravedad y luminosidad— y el ciclo menstrual. De hecho, cuando se analizan en detalle, encontramos que los ciclos menstruales cambian, no solo de mujer a mujer, sino también con la edad a lo largo de su vida. Esto hace que una mujer que sí esté sincronizada con la luna en un momento dado, puede que se desincronice pasado un tiempo.

El ciclo lunar tiene una duración media de 29 días y 12 horas, y si asumimos que la luna llena dura tres días —desde el día anterior hasta el posterior del momento de máximo brillo—, una mujer con un ciclo menstrual estable que dure solo un día más que el ciclo lunar estará sincronizada durante tres ciclos, pero al cuarto perderá la sincronía y se irá atrasando, para volver a sincronizarse de nuevo pasados 26 ciclos menstruales (y 27 lunares). Eso son más de dos años.

Es decir, para que una mujer mantenga la sincronización con la luna a largo plazo es necesario que su ciclo sea idéntico al de la luna, o que si sufre pequeñas variaciones en un momento dado, se corrijan en los siguientes ciclos para regresar al mismo valor promedio. Tal parece que toda apariencia de sincronización no es sino una observación sesgada de sucesos coincidentes puntuales. Hasta un reloj parado da la hora correcta dos veces al día.

La influencia de las mareas

Sin embargo, que la luna no tenga influencia sobre la actividad biológica humana no significa que no la tenga sobre otros seres vivos. Hay dos fenómenos que cambian en función de las fases de la luna: la luminosidad durante la noche y las mareas.

Paisaje de la luna reflejada en el mar
La fuerza de las mareas depende de la fase de la luna

La luna tiene cerca de dos terceras partes de la importancia en la formación de las mareas —el otro tercio es asunto del sol—. Durante las fases de luna llena y luna nueva, la influencia gravitatoria solar y lunar se alinean causando mareas vivas, mientras que en las fases de cuarto creciente y cuarto menguante, la posición de la luna y el sol centrado en la tierra forma un ángulo recto que reduce el efecto gravitatorio, causando mareas muertas.

Esta influencia mareal es extraordinariamente importante en la biodiversidad litoral. Un gran número de animales, plantas y microorganismos viven en la zona intermareal, la parte de la costa que se inunda durante la marea alta y se expone a la atmósfera en la marea baja.

Durante las mareas vivas, las mareas altas son más altas y las bajas, más bajas; en marea alta el mar arrastra más volumen de agua y más nutrientes a esta región, y cuando la marea baja, la zona queda más expuesta a la atmósfera. En consecuencia, la zona intermareal es mucho más ancha, lo que proporciona mayor territorio para distribuirse a los seres vivos que habitan estas regiones. De ahí que el ciclo vital de gran cantidad de peces, crustáceos, moluscos, corales, algas y microorganismos que habitan estas regiones esté íntimamente ligado a las fases de la luna. 

La luna como fuente de luz

Es bien sabido que la luna no emite luz propia, sino que su superficie, de un color gris claro, refleja muy eficazmente la luz del sol. Sin embargo, esta fuente de luz puede ser relevante para la dinámica de los seres vivos y su relación con la luz: la que llega a la tierra durante una noche de luna nueva y una de luna llena es muy distinta.

Este efecto iluminador de la luna también tiene efectos biológicos sobre determinados seres vivos, sobre todo en los animales nocturnos y en las plantas.

Luna brillando sobre el bosque
La luz que la luna llena refleja del sol puede influir en plantas y animales

Los depredadores nocturnos que se basan en la vista, como rapaces nocturnas o pequeños mamíferos, tienen mayor éxito en la caza cuando hay algo de luz que les permita ver, aunque sea en la penumbra de una noche de luna llena; por eso durante estas noches tienen mayor actividad. Esto no se observa en otros animales que priorizan otros sentidos, como los murciélagos. Otros animales, como las zarigüeyas, en cambio, evitan las noches de luna llena, probablemente para evitar la depredación sobre ellos. Los insectos nocturnos también cambian sus comportamientos en función de la luz que llega de la luna.

Respecto a las plantas, sus ciclos biológicos son muy dependientes de la duración de la luz del día, lo que se denomina fotoperiodo. Las plantas ‘perciben’ la estación en la que se encuentran según el fotoperiodo sea cada vez más largo —en primavera— o más corto —en otoño—. Sin embargo, la luz de la luna puede producir ciertas perturbaciones que ‘confundan’ a la planta, haciéndole actuar como si estuviese en una época en la que no está. No obstante, muchas plantas presentan adaptaciones evolutivas que evitan estos problemas, mediante movimientos de las hojas que logran que la intensidad de luz recibida de la luna se reduzca a valores de entre el 20 % y el 5 %.

Referencias:

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Ilias, I. et al. 2013. Do lunar phases influence menstruation? A year-long retrospective study. Endocrine Regulations, 47(3), 121-122. DOI: 10.4149/endo_2013_03_121

Julien-Laferriere, D. 1997. The Influence of Moonlight on Activity of Woolly Opossums (Caluromys philander). Journal of Mammalogy, 78(1), 251-255. DOI: 10.2307/1382659

Ramos, J. a. A. et al. 2011. Influence of moon phase on fish assemblages in estuarine mangrove tidal creeks. Journal of Fish Biology, 78(1), 344-354. DOI: 10.1111/j.1095-8649.2010.02851.x

Williams, C. B. et al. 1936. IX - The influence of moonlight on the activity of certain nocturnal insects, particularly of the family Noctuidae, as indicated by a light trap. Philosophical Transactions of the Royal Society of London. Series B, Biological Sciences, 226(537), 357-389. DOI: 10.1098/rstb.1936.0010

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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