60 millones de nidos de peces de hielo hallados en la Antártida

Un grupo de científicos informa en un artículo que se ha descubierto una colonia reproductora masiva de peces de hielo en el sur del mar de Weddell.

El tamaño de la colonia se estima en 240 kilómetros cuadrados e incluye 60 millones de nidos activos. Esta colonia sin precedentes representa una biomasa de 60 000 toneladas. Los nidos tienen un diámetro de unos 60 centímetros y la densidad está en torno a los 0,26 nidos por metro, es decir, un nido cada cuatro metros, aproximadamente. Las condiciones oceanográficas influyen en la idoneidad del hábitat para el los peces de hielo

Los peces de hielo o peces draco (Channichthyidae) son una familia de peces del orden perciforme cuya distribución se encuentra en Sudamérica y el Océano Ártico. La especie estudiada en el artículo es el draco de Jonás (Neopagetopsis ionah), que vive a profundidades de 10 a 900 metros y que fue descrito por Orvar Nybelin en 1947.

“Nuestro hallazgo más importante es la existencia de una colonia de cría de dracos muy extensa”, sostiene Autun Purser, del Instituto Alfred Wegener en Bremerhaven, Alemania. “Se han observado decenas de nidos en otras partes de la Antártida, pero este hallazgo es de mayor magnitud”.

Descubrimiento fortuito

barco
RV Polarstern

Purser y sus colegas hicieron el descubrimientos mientras inspecccionaban la plataforma de hielo de Filchner-Ronne. Se trata de una gran barrera de hielo en la Antártida con una superficie de 430 000 kilómetros cuadrados sobre la parate sur del mar de Weddell. Fue descubierta en 1912 por la Expedición Antártica Alemana liderada por Wilhelm Flichner (1877-1957). Aunque este explorador alemán sugirió el nombre de Kaiser Wilhelm, el emperador Guillermo II rechazó el honor y dijo que debería llevar el nombre de quien lo descubrió. El equipo de investigación responsable del hallazgo de los nidos de los peces de hielo ha utilizado el Sistema de Batimetría y Observación del Fondo Ocenánico (OFOBS).

“Básicamente se trata de un gran dispositivo de remolque que pesa una tonelada, que remolcamos desde el rompehielos RV Polastern a una velocidad de uno a cuatro kilómetros por hora”, explica Purser. “Remolcamos desde una altura aproximada de 1,5 a 2,5 m sobre el fondo marino, grabando vídeos y datos de batimetría acústica”.

“Identificamos 16 160 nidos de peces dentro de un área de 45 600 metros cuadrados de lecho marino, captado directamente por la cámara del Sistema de Batimetría y Observación del Fondo Ocenánico (OFOBS)”, puede leerse en el artículo.

Los investigadores estaban especialmente interesados en este área del lecho marino porque sabían que incluía un afloramiento de agua más caliente que las aguas del fondo circundantes, con unos 2 grados centígrados más. A pesar de ello, lo que encontraron fue inesperado.

“No esperábamos ningún tipo de ecosistemas de nido de peces”, afirma Purser. Esta parte, agrega fue una “total sorpresa”.

Todo un nuevo ecosistema

foca
Foca de Weddell. Créditos: Mia Wege, Universidad de Pretoria

La mayoría de los nidos que encontraron estaban ocupados por un solo pez adulto que custodiaba más de 1700 huevos. El cuidado parental de nidos y la protección de los huevos es un comportamiento que ya se había observado de forma aislada en la familia de los peces de hielo. Los nidos estaban claramente diferenciados del fondo marino circundante por la ausencia de cualquier tipo de detritus en el interior de los propios nidos. En la sección superior del nido se aprecia sedimento liso y pequeños fragmentos de rocas del tamaño de un guijarro, de diversas litologías y coloraciones. La deposición de huevos en la grava es una estrategia conocida de los peces de hielo para ayudar a mantener la aireación y limpieza. A ello hay que añadir que la forma de cuenco evita que los huevos sean llevados fuera del nido por las corrientes bentónicas (del fondo del mar).

El equipo también pudo observar numerosos cadáveres de peces adultos dentro y fuera de la colonia de anidación, lo que sugiere que juegan un papel importante en la red trófica del entorno. En algunas fotografías se pueden observar estrellas de mar alimentándose de estos peces muertos, además de pulpos y varias especies de peces que se alimentan de forma oportunista. Aunque se necesitan más estudios, sospechan que la colonia puede servir de sustento a depredadores como las focas de Weddell (Leptonychotes weddellii), que se encontraban en la fase posterior a la reproducción y engordaban para el próximo invierno durante la expedición COSMUS. Otras especies de focas buceadoras como los leons marinos machos adultos (Mirounga leonina) también han sido observados en el área de Flichner.

“Muchas focas de Weddell pasan gran parte de su tiempo en las proximidades de los nidos de peces”, afirma Purser. “Sabemos esto por el histórico de los datos de seguimiento y por los datos de nuestra embarcación. Los nidos están exactamente donde surge el agua más cálida. Estos hechos podrían ser una coincidencia, por lo que se necesitan más estudios, pero los datos registrados de las focas muestran que estas se sumergen hasta las profundidades de los nidos, por lo que podrían estar comiendo estos peces”.

Los hallazgos revelan un ecosistema único a nivel mundial y brindan apoyo al Área Marina Protegida en el Océano Antártico, bajo el paraguas de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos.

Los investigadores ahora han desplegado dos sistemas de cámaras para monitorear los nidos de dracos hasta que regrese otro barco de investigación. Han volcado esperanzas en que las fotografías que se tomadas varias veces al día brinden nuevos conocimientos sobre el funcionamiento de este ecosistema recién descubierto.

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Cadáver de draco con una estrella de mar. Créditos: PS118, equipo AWI OFOBS.

Esta investigación comunicada en el artículo A vast icefish breeding colony discovered in the Antarctic, en la revista Current Biology.

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Eugenio Manuel Fernández Aguilar

Soy físico de formación, aunque me interesan todas las disciplinas científicas. He escrito varios libros de divulgación científica y me encanta la Historia de la Ciencia.

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