3 plantas españolas que probablemente no sean autóctonas

Las plantas introducidas recientemente se distinguen muy bien de las plantas nativas, pero cuando la introducción se realizó hace milenios, las plantas naturalizadas son casi indistinguibles de la flora autóctona.

En general, las especies presentes en una región se clasifican en dos tipos en función de su origen: autóctonas y alóctonas.  Una especie es autóctona o nativa cuando ha evolucionado en el ecosistema al que se hace referencia o que ha llegado a él mediante procesos naturales de colonización propios. Por el contrario, las especies alóctonas o exóticas son aquellas que han sido transportadas, deliberada o accidentalmente, por la mano humana, desde entornos distantes, atravesando barreras biogeográficas que no hubieran podido atravesar de forma natural.

Iniciándose la gran expansión

La historia del transporte de especies ha supuesto, en general, un crecimiento gradual. No obstante, ciertos eventos puntuales provocaron un incremento rápido en el volumen o en la velocidad del transporte: la invención del motor de carbón o del avión, son buenos ejemplos modernos, aunque uno de los eventos más importante está íntimamente ligado a la historia de España. 

Hasta finales del siglo XV, cuando la curiosidad y el ánimo explorador llevó a los españoles hasta las costas americanas, se inició una explosión en el transporte humano sin precedentes, que ha continuado creciendo hasta el día de hoy. Antes de Colón, ya estaban establecidas grandes rutas de transporte en Europa, Asía y África; y además, otros europeos habían pisado América. Pero aquel 12 de octubre de 1492 fue el primer paso real para el transporte masivo de personas, animales, plantas y microorganismos.

Monumento a Cristóbal Colón en Barcelona
Monumento a Cristóbal Colón en Barcelona

Cuando hablamos de especies de plantas exóticas, normalmente se toma esa fecha como punto de referencia para separarlas en dos grupos. Aquellas que fueron introducidas antes de 1492, en un tiempo en que el transporte era lento, gradual, sin generar grandes presiones sobre el medioambiente, y que se han aclimatado durante siglos al nuevo entorno, son las plantas llamadas arqueófitas. En contraste, las plantas neófitas han sido transportadas después de 1492, en unas condiciones en las que el transporte se hace cada vez más rápido, más repentino, más voluminoso, y termina generando grandes presiones sobre el ecosistema.

Aun así, algunas plantas son un verdadero quebradero de cabeza para los investigadores. Hay determinadas especies exóticas que fueron introducidas hace tanto tiempo, de forma tan gradual, y ya tan aclimatadas e incorporadas en el ecosistema, que son indistinguibles de una especie nativa. Y, en consecuencia, existen especies que se creen nativas, que en realidad fueron introducidas hace siglos e incluso milenios. O escenarios aún más complejos.

La higuera, la primera planta cultivada

Higuera
Higuera

La higuera (Ficus carica) es un árbol ampliamente extendido tanto por cultivares como por entornos naturales. Tradicionalmente se ha considerado como especie autóctona de la cuenca mediterránea, incluyendo la península ibérica, y extendiéndose hasta Asia.

Pero esta distribución puede ser confusa, y es que la higuera está considerada una de las primeras plantas domesticadas, probablemente, la primera. El registro más antiguo del cultivo de higos se remonta al neolítico temprano, hace entre 11 400 y 11 200 años, en una aldea situada en el valle del bajo Jordán, en el sitio arqueológico llamado Gilgal I. Esta fecha sitúa al cultivo de la higuera en un milenio antes de la domesticación del trigo, la cebada o las legumbres.  

Es de esperar que una domesticación tan temprana venga acompañada de un transporte igualmente temprano. Sumerios, egipcios, asirios, griegos, macedonios y fenicios iban extendiendo su cultivo por todos los lugares que colonizaban. Actualmente, se considera que la higuera ibérica fue introducida, bien a través del comercio entre los pueblos preexistentes con otros pueblos europeos, o bien por los fenicios en su llegada. Se considera que la región nativa de la higuera es la región occidental de Asia.

El nogal, un arqueófito naturalizado

Nogal
Nogal

Otro árbol tradicionalmente considerado autóctono de la península ibérica es el nogal (Juglans regia). Actualmente, se extiende por toda Europa, por el suroeste y el centro de Asia, hasta China. Sin embargo, todo parece indicar que España no forma parte de su distribución nativa original.

El origen real del nogal es incierto. Las investigaciones más recientes indican que su rango nativo se extiende desde los Cárpatos hasta el Himalaya. Esta vasta extensión se vio reducida significativamente a raíz de la última glaciación, que solo permitió el mantenimiento de pequeños refugios para poblaciones relictas. Este evento causó un efecto de cuello de botella genético en los nogales. 

Fue el aprovechamiento humano posterior, y la consiguiente expansión de la especie gracias al comercio y la conquista, lo que permitió a la especie volver a colonizar el territorio perdido durante la glaciación y nuevos territorios, como la península ibérica. Se cree que su introducción, como la de la higuera, fue anterior a la llegada del Imperio Romano y, probablemente, los fenicios también tuvieron mucho que ver.

La complicada historia del castaño

Castaño
Castaño

El origen del castaño también es confuso e incierto. Considerado tradicionalmente autóctono en España, como los anteriores, se sabe que tanto fenicios como romanos introdujeron castaños en la península ibérica de forma masiva, procedentes de Oriente Medio.

Pero el asunto no es tan simple. Como sucedía con el nogal, antes de la última glaciación el castaño tenía un área de distribución bastante amplia, pero a diferencia del anterior, este se distribuía principalmente por Europa, desde la costa oriental del Mar Negro y la península de Anatolia, hasta la costa atlántica de la península ibérica.

La glaciación fue la causa de su desaparición en gran parte del territorio, sobre todo, en el centro de Europa. En la península ibérica llegó a unos mínimos que casi llevaron a la especie a su extinción. Sin embargo, quedaron algunas poblaciones relictas en el fondo de valles y otros refugios de la cornisa cantábrica.

Es probable que cuando los fenicios y romanos reintrodujeron la especie, aún quedasen algunas poblaciones nativas de castaño. Y, también probablemente, estas poblaciones, herederas de una antigua distribución masiva por toda Europa, se mezclaron con los castaños reintroducidos, facilitando su naturalización en los ecosistemas ibéricos. Aunque estas hipótesis aún están por confirmar.

Referencias:

Aradhya, M. et al. 2010. Genetic diversity, structre and differentiation incultivated walnut (Juglans regia L.). Acta Horticulturae, 861, 127-132. DOI: 10.17660/ActaHortic.2010.861.16

Kislev, M. E. et al. 2006. Early Domesticated Fig in the Jordan Valley. Science, 312(5778), 1372-1374. DOI: 10.1126/science.1125910

Morales Valverde, R. (Ed.). 2013. Las plantas silvestres en España (1a ed). CSIC : Catarata.

Roces-Díaz, J. V. et al. 2018. Glacial refugia and mid-Holocene expansion delineate the current distribution of Castanea sativa in Europe. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 491, 152-160. DOI: 10.1016/j.palaeo.2017.12.004

Starr, F. et al. 2003. Ficus carica, edible fig, Moraceae. United States Geological Survey - Biological Resources Division.

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Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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