3 impactos del ruido sobre los seres vivos

La contaminación acústica es muy relevante para los seres vivos, altera sus patrones de comportamiento y puede llegar a causar tantos problemas al ecosistema como algunas formas de contaminación química.

 

Entre las distintas formas de contaminación, la que se considera más relevante es la relacionada con sustancias químicas. Mucho se ha hablado de contaminantes atmosféricos causantes de un efecto invernadero que desencadena un cambio climático a escala global; de vertidos tóxicos en el suelo que terminan infiltrándose a los acuíferos, a los humedales terrestres y al mar, afectando negativamente a los ecosistemas; o de productos sólidos que no se degradan y terminan depositados acumulándose en los océanos, como los microplásticos.

Pero no toda la contaminación existente es química. Habría que hablar también de contaminación física, como la lumínica —exceso de luz artificial durante la noche—, que afecta a animales, plantas y a quienes se dedican a observar la astronomía, o la contaminación acústica. De este tipo de contaminación tratará este artículo.

Los ruidos que la naturaleza no conoce

Los ruidos generados por la actividad humana proceden de una amplia variedad de fuentes, la mayoría, del transporte. El tráfico rodado en carreteras y otras vías, el atronador paso de un tren a gran velocidad, el rugiente motor de un avión o los constantes y monótonos motores de los barcos, muchos de los cuales también incorporan un sonar —sistema de detección de objetos bajo el agua mediante el empleo de pulsos sonoros— todos ellos generan una gran cantidad de ruido.

Tráfico
El tráfico es uno de los principales causantes de ruido antropogénico

Pero no son las únicas fuentes de sonido antropogénico. La industria, la maquinaria agrícola, o, simplemente, la aglomeración de personas pueden provocar sonidos que generen impactos sobre la vida silvestre. Se incluyen también en esta categoría los ruidos provocados por algunas especies exóticas invasoras, pues al fin y al cabo, ha sido el ser humano el responsable de su presencia.

Para conocer cómo el ruido impacta sobre los seres vivos es importante conocer en primer lugar cómo se mide la intensidad de un sonido. Los decibelios (dB) miden la fuerza del sonido en función de un área determinada.

El decibelio es una magnitud que, como la luminosidad, se reduce con el cuadrado de la distancia, es decir, que la pérdida de fuerza que sucede al alejarte de la fuente de un metro a dos es la misma que la que ocurre al alejarte de dos a cuatro, y de cuatro a ocho. Por otro lado, la escala de decibelios no es lineal, como los metros, sino logarítmica en base 10. Esto significa que un objeto que emite un sonido de 20dB no está emitiendo el doble que otro objeto que emita 10dB, sino diez veces más.

Se considera que con sonidos de aproximadamente 40dB la vida silvestre ya genera respuestas, y se producen impactos significativos con ruidos de 50dB.

Alteraciones en la dinámica de depredación

En general hay dos tipos de ruido que afectan a los seres vivos: el sonido intermitente o impredecible, percibido como una señal de amenaza, y el ruido crónico, que genera una interferencia constante.

Los ruidos puntuales, impredecibles o aleatorios, activan la posición de alerta en los animales, aumentando el nivel de vigilancia y reduciendo, en consecuencia, el tiempo dedicado a la búsqueda de alimento. Además, estos ruidos intermitentes pueden interferir en las dinámicas de los depredadores y de las presas. Un sonido puntual puede poner en alerta a una presa y hacer que un depredador pierda su oportunidad de cazarla, o incluso asustar al depredador y delatarse antes de tiempo.

Coche circulando
Un coche solitario por una carretera puede causar un ruido repentino y puntual que alerte a una presa de la presencia de un depredador.

Por el contrario, el ruido crónico y constante puede interferir con los animales que dependen más del sentido del oído, porque se aclimatan al sonido constante y pierden agudeza auditiva para percibir detalles sonoros.

En animales que cazan de oído, como los murciélagos, se ha comprobado que esa interferencia obstaculiza sus habilidades de caza, aumenta el tiempo que dedican a la caza y reduce su éxito. Animales que usan el sonido para comunicarse, como los cetáceos, pueden tener dificultades para hacerlo a causa del ruido de los motores de los barcos. También las presas, por el ruido de fondo, tienen dificultad para escuchar al depredador que se aproxima, y se convierten en víctimas de un encuentro que, en ausencia de ruido, podría tener un desenlace distinto.

Barco
El tráfico marítimo afecta significativamente a la comunicación de los cetáceos

Las alteraciones de los patrones temporales

Los ruidos que se perciben como amenaza pueden provocar también ciertos cambios en los patrones de comportamiento temporal. Por ejemplo, se ha observado que los zorros tienden a cruzar las carreteras cuando hay menos ruido de tráfico, cambiando el momento del día en que se mueven. Los manatíes también sufren este tipo de cambios; el tráfico marítimo tiende a interrumpir el momento de alimentación.

Entre las aves se ha observado un cambio en las horas a las que cantan. Los petirrojos urbanos prefieren aguardar a la noche, cuando el ruido de la ciudad es mucho menor. Los cambios en el momento de la emisión del canto de menos de una hora pueden romper la coordinación entre el emisor y la receptora del canto. Si esa coordinación se interrumpe entre los machos que cantan y las hembras que responden, se producirá un gran impacto en el éxito reproductivo.

Por supuesto, el momento del sueño también es un factor importante. Los ciclos de sueño y vigilia de los animales se relacionan con la luz, pero la presencia de ruidos durante el momento en que el animal debería estar durmiendo interrumpe su sueño y altera esos ciclos. Aunque este fenómeno está ampliamente estudiado en humanos, hay muy poca información científica sobre el impacto de la interrupción del sueño en animales no humanos. Pero es obvio que tendrá efectos perjudiciales.

 

Hombre con los oídos tapados a por el ruido
Con frecuencia hay ruidos que no nos dejan dormir; a los animales también les pasa

Cambios de la distribución

Generalmente, se ha considerado el desplazamiento de una zona ruidosa a otra más silenciosa, como una forma de defensa ante los impactos de la contaminación acústica. Sin embargo, en realidad no deja de ser otro modo de impacto en sí mismo.

Es posible que los animales abandonen ciertas áreas cuando los ruidos frecuentes o crónicos interfieren con la detección de señales o cuando los sonidos más variables se perciben como amenaza. Además, muchas especies emplean el oído para elegir lugares donde reposar, para alimentarse —como algunos murciélagos— e incluso para encontrar un lugar donde reproducirse —como algunas ranas y tritones—, y la presencia de ruidos puede afectar a estos comportamientos, haciendo que busquen otros parajes.

Estos cambios en la distribución de especies pueden tener efectos ecológicos subsiguientes. La desaparición de animales de un ecosistema por el ruido o, o su entrada a un ecosistema silencioso son sucesos que desestabilizan las dinámicas ecológicas de ambos lugares. Se ha observado que algunas especies de urogallo durante la época de reproducción se inhiben por la presencia de ruidos impredecibles puntuales, como un coche por una carretera secundaria, lo que puede llegar a afectar a la supervivencia de la especie.

Y un problema añadido, relacionado con la distribución, aparece a la hora de censar a los animales. Cuando se producen ruidos, las aves permanecen más tiempo en sus refugios, y se reduce el número de aves que puede identificar un investigador, lo que sesga de forma importante la medición de ocupación y abundancia del sitio.

REFERENCIAS: 

Blickley 1, J. L. et al. 2010. Impacts of Anthropogenic Noise on Wildlife: Research Priorities for the Development of Standards and Mitigation. Journal of International Wildlife Law & Policy, 13(4), 274-292. DOI: 10.1080/13880292.2010.524564

Francis, C. D. et al. 2013. A framework for understanding noise impacts on wildlife: an urgent conservation priority. Frontiers in Ecology and the Environment, 11(6), 305-313. DOI: 10.1890/120183

Pater, L. L. et al. 2009. Recommendations for Improved Assessment of Noise Impacts on Wildlife. The Journal of Wildlife Management, 73(5), 788-795. DOI: 10.2193/2006-235

Shannon, G. et al. 2016. A synthesis of two decades of research documenting the effects of noise on wildlife. Biological Reviews, 91(4), 982-1005. DOI: 10.1111/brv.12207

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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