3 criaturas de Star Wars que podrían ser reales

En la célebre saga de George Lucas abundan las criaturas fantásticas con capacidades sobrenaturales, pero también las hay perfectamente verosímiles, según el conocimiento científico actual.

 

Star Wars es, sin duda, una de las sagas de fantasía más célebres de la historia del cine. Tanto es así, que tiene su propio día de homenaje, el 4 de mayo, ‘May the fourth’, que dirían en inglés, muy similar en pronunciación a la primera parte de la frase ‘may the Force be with you, o ‘que la Fuerza te acompañe’.

En el universo ficticio de George Lucas encontramos una gran cantidad de analogías sociopolíticas, económicas e incluso filosóficas, a tal punto que ‘la Fuerza’ —así, con mayúscula— es considerada una entidad metafísica y omnipresente de la que los jedi son sus adeptos, que veneran de forma prácticamente religiosa.

Por supuesto, como buena obra de fantasía, no está restringida a las leyes de la física del mundo real, y existen seres con capacidades completamente sobrenaturales, o incluso organismos de los cuales emanan dichas capacidades, llamados ‘midiclorianos’, que serían de algún modo análogos a las mitocondrias del mundo real: organismos endosimbiontes que proporcionan a las células una capacidad que no tendrían sin ellas —la Fuerza, en los ficticios midiclorianos, la respiración celular en las mitocondrias—.

Sin embargo, y teniendo siempre en cuenta el universo ficticio, muchas de las criaturas que encontramos en la saga tienen reflejo en criaturas reales, o mantienen cierta verosimilitud. Seres que presentan una biología mundana y nada sobrenatural, que podrían haber existido en el mundo real y que, en un ejercicio de especulación, con base en conocimientos científicos reales, podríamos enmarcar en algún grupo de animales modernos o prehistóricos.

Porg

Arte conceptual de los porgs (LucasFilm)
Arte conceptual de los porgs (LucasFilm)

Aparecidos por primera vez en el Episodio VIII, los porgs son una especie de ave sin pico, con las alas cortas, las patas palmeadas, y que están completamente cubiertos con plumas densas. Tienen cierta capacidad vocálica.

Que los porgs sean criaturas bastante plausibles no es una coincidencia. Cuando estaban rodando en la escarpada isla irlandesa de Skelling Michael, el equipo de rodaje se encontró con un gran número de frailecillos atlánticos, una especie de aves relativamente comunes en las costas de Europa, Groenlandia y Canadá, íntimamente asociadas al medio marino y que presentan un llamativo pico rojo, amarillo y negro.

No podían simplemente expulsar a los animales, ni eliminar digitalmente a los animales uno a uno. Se decidieron entonces por crear a estas aves pequeñas y no voladoras, hacer una edición sencilla de los frailecillos en los planos largos, e incluirlos como parte integrante de la historia, protagonizando varias escenas, mezclando marionetas con CGI.

Sin embargo, aunque la idea parte de los frailecillos, el diseño de los porgs tiene una mezcolanza de rasgos de distintos animales, entre ellos murciélagos, ardillas voladoras, focas, nutrias, castores y, sobre todo, pingüinos.

Aunque actualmente no existe ningún ave sin pico, en términos evolutivos, no es imposible. En los vencejos encontramos una boca sorprendentemente grande para su tamaño, pero un pico diminuto. Del mismo modo que las aves del pasado tenían dientes y evolutivamente los perdieron, no hay nada que pudiera impedir que sucediera lo mismo si el pico resultase un inconveniente evolutivo —y sucedieran en la población las mutaciones adecuadas para que desaparezca—.

De hecho, sabemos que la morfología del pico de las aves presenta una enorme variabilidad morfológica, y tiene relación evolutiva con muchas variables, sobre todo en términos mecánicos, y no solo en la alimentación como se pensaba hasta hace poco.

Tauntaun

Luke montando su tauntaun (LucasFilm)
Luke montando su tauntaun (LucasFilm)

Un animal más difícil de conciliar con la biología terrestre sería el tauntaun. El mítico animal que, en el Episodio V, Han Solo emplea para salvar a Luke de la hipotermia abriéndolo en canal y usándolo como saco de dormir.

El aspecto anatómico del animal nos invita a pensar en un reptil. Las patas traseras, que descienden verticalmente desde las caderas, cubiertas de escamas y con cuatro dedos terminados en garras, así como la cola larga y musculosa nos evoca algún tipo de dinosaurio. Pero está completamente cubierto de pelo, como los mamíferos, y la cabeza y los cuernos recuerdan a ciertos animales modernos como los muflones.

De lo que no cabe duda es de que se trata de animales de sangre caliente. Un animal de sangre fría podría sobrevivir a los inviernos fríos de Hoth soportando la congelación en un estado de latencia, como algunos anfibios. Sin embargo, en la película vemos una criatura muy activa —lo suficiente como para correr y ser empleado como animal de carga—, y este comportamiento solo es compatible con un metabolismo homeotérmico, como el de los mamíferos o las aves.

Sin embargo, hoy sabemos que muchas especies de dinosaurios eran, efectivamente, de sangre caliente, y estaban cubiertas parcial o totalmente por plumas. Podemos fiarnos de la anatomía de las patas y la cola, asumir que estamos ante un dinosaurio cubierto de protoplumas filamentosas que recordarían a las de algunos terópodos como Yutyrannus. Respecto al aspecto de la cabeza y la cornamenta, se trataría de una convergencia evolutiva, como la que existe entre la cresta de Corytosaurus y las de los modernos casuarios.

Varáctilo

Obi-Wan montando su varáctilo (LucasFilm)
Obi-Wan montando su varáctilo (LucasFilm)

Una de las criaturas más curiosas del Episodio III es un enorme reptil de aspecto de lagarto, que Obi-Wan Kenoby usa como montura. El nombre de la criatura es varáctilo. Su anatomía general recuerda a la de un gran lagarto, con las patas de una salamanquesa y con plumas de algún tipo de ave tropical.

Hoy sabemos que la capacidad de producir plumas es un rasgo primitivo en los arcosaurios, un gran grupo de animales que incluye a pterosaurios y varios grupos más de animales extintos, cocodrilos y dinosaurios, entre los que se encuentran las aves. De modo que la presencia de este tipo de estructuras podría indicarnos que nos encontramos ante un animal de este grupo.

Lo que más llama la atención son sus dedos,con una capacidad adherente extraordinaria que les permite trepar por muros verticales sin dificultad. En el caso de las salamanquesas, esto sucede gracias a unas diminutas fibras, denominadas setas, que presentan en las escamas de sus dedos, y que aprovechan las fuerzas de van der Waals. Este mismo tipo de estructuras también se han observado en otros grupos de reptiles como los anolis y los escíncidos, de forma independiente. De todo ello podemos deducir que otros animales podrían, también de forma independiente, adquirir estas capacidades. No sería incompatible con nuestro varáctilo arcosaurio.

El problema se presentaría con el tamaño del animal. Las salamanquesas pueden mantener la adherencia debido a su ligereza, pero, empleando el mismo sistema, mantener el peso de un reptil de varios metros de longitud necesitaría una superficie de adherencia muy superior a la que sus dedos pueden proporcionar.

 

REFERENCIAS:

Autumn, K. et al. 2002. Evidence for van der Waals adhesion in gecko setae.

Proceedings of the National Academy of Sciences, 99(19), 12252-12256. DOI: 10.1073/pnas.192252799

Benton, M. J. et al. 2019. The Early Origin of Feathers. Trends in Ecology & Evolution, 34(9), 856-869. DOI: 10.1016/j.tree.2019.04.018

Navalón, G. et al. 2019. The evolutionary relationship among beak shape, mechanical advantage, and feeding ecology in modern birds*. Evolution, 73(3), 422-435. DOI: 10.1111/evo.13655

Pugno, N. et al. 2011. Normal Adhesive Force-Displacement Curves of Living Geckos.

The Journal of Adhesion, 87(11), 1059-1072. DOI: 10.1080/00218464.2011.609439

Xu, X. et al. 2012. A gigantic feathered dinosaur from the Lower Cretaceous of China.

Nature, 484(7392), 92-95. DOI: 10.1038/nature10906

Vary (Álvaro Bayón)

Vary (Álvaro Bayón)

Soy doctor en biología, especializado en especies invasoras. Intento divulgar sobre ciencia y naturaleza mientras lucho férreamente contra las pseudociencias y el pensamiento mágico. Cuando me queda tiempo, cazo pokémon y hago artesanía. Además, soy (un poco) adicto al twitter.

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