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9 venenos que curan

La biomedicina busca en las sustancias tóxicas fabricadas por animales el remedio contra decenas de enfermedades. Usadas en pequeñas dosis, pueden combatir el cáncer, el dolor, el alzhéimer...

Los venenos son sustancias que causan daño a los organismos cuando se absorben, inhalan o ingieren cantidades suficientes. Una toxina es una sustancia venenosa producida dentro de células u organismos vivos.
Aunque solemos asociar la palabra "químico" a venenos fabricados sintéticamente, un producto químico no es dañino solo porque está fabricado ni es inofensivo solo porque sea natural. Los productos químicos potencialmente venenosos pueden ser sintéticos (fabricados) o naturales. Por ejemplo, las dioxinas, algunos pesticidas y gases nerviosos son químicos manufacturados venenosos, mientras que la belladona, la botulina y la tetrodotoxina son químicos venenosos producidos naturalmente. También hay sustancias venenosas que se producen naturalmente en el suelo, como el asbesto y el plomo.
Las siete sustancias químicas más mortales (para los humanos) son:
  • toxina botulínica A (de la bacteria Clostridium botulinum)
  • toxina tetánica A (de bacterias - Clostridium tetani)
  • toxina de la difteria (de bacterias - Corynebacterium diphtheriae)
    dioxina (fabricada)
  • muscarina (de hongos - Amanita muscaria)
  • bufotoxina (del sapo común - género Bufo)
  • sarín (fabricado)

En la ciencia, una toxina a menudo se considera un tipo específico de veneno, una sustancia venenosa producida dentro de células u organismos vivos.
¿Sabías que cinco de los siete compuestos más mortales conocidos tienen su origen en la naturaleza? Las toxinas se pueden clasificar como exotoxinas (las excretadas por un organismo, por ejemplo, bufotoxina) o endotoxinas (toxinas que son estructuralmente parte de bacterias, por ejemplo, botulinum).
Las toxinas causan daño a los organismos cuando el compuesto tóxico entra en contacto o es absorbido por los tejidos del cuerpo. En la naturaleza tienen dos funciones principales:
  • Depredación: matar una comida potencial (por ejemplo, arañas, avispas, medusas y anémonas de mar).
  • Defensa: desalentar al depredador (por ejemplo, las abejas melíferas, las hormigas y las mariposas monarcas, y las plantas como el brócoli producen una toxina para disuadir a los insectos de comerlas).
Pero hoy no estamos aquí para hablar de las sustancias químicas peligrosas, sino de todo lo contrario. De entre todas las sustancias tóxicas fabricadas por animales, los seres humanos nos ocupamos, mediante la biomedicina, de emplearlas, con dosis mínimas, para un sinfín de objetivos beneficiosos para el organismo. Repasamos algunas de ellas.

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