Muy Interesante

Curiosidades del pinsapo, especie endémica de Andalucía

Este pariente del abeto forma bosques relictos en un entorno privilegiado entre Málaga y Cádiz, que se encuentran en peligro por el cambio climático.

Curiosidades del pinsapo, especie endémica de Andalucía (Alvaro Bayon)

España se encuentra en un entorno privilegiado, en lo que a la geografía física se refiere. A diferencia de otras regiones templadas o mediterráneas, la orografía ibérica abarca una gran variedad de altitudes; su clima, diverso, permite una amplia diversidad de ecosistemas distintos; y su condición de península, con los Pirineos como barrera biogeográfica, posibilita la presencia de abundantes endemismos.

El pinsapar, un bosque relicto

Aunque durante los últimos cientos de miles de años la península ibérica sufrió los efectos de las glaciaciones, los impactos fueron menores que en el resto de Europa, debido a la latitud y la disposición de la mayoría de las cadenas montañosas en dirección de este a oeste. Gracias a lo cual, ciertas poblaciones de árboles sobrevivieron a las condiciones severas de aquellos períodos.

Esos ecosistemas, reductos de tiempos pretéritos que se mantienen a pesar de los cambios de su entorno, se denominan relictos. Y uno de los bosques relictos más llamativos de España es el pinsapar.

El pinsapo (Abies pinsapo) es una especie de árbol perennifolio, una conífera de la familia de las pináceas, pariente evolutivo del abeto. Solo hay dos regiones en el mundo donde crecen pinsapos, de dos subespecies distintas. A. p. marocana, al norte de Marruecos, en el Parque Nacional de Talassemtane, y A. p. pinsapo, endémico de las provincias de Málaga y Cádiz.

Pinsapo

Pinsapo (‘Abies pinsapo’) — pixonaut/iStockpixonaut

El mayor pinsapar de España, con una extensión total de más de 2000 hectáreas, se encuentra en el parque natural de la Sierra de las Nieves, en Málaga. También hay poblaciones en los Reales de Sierra Bermeja (Málaga), y en el parque natural de la Sierra de Grazalema, en Cadiz. Todos los bosques se encuentran a una altitud de entre 900 y 1700 metros sobre el nivel del mar. La mayoría son poblaciones monoespecíficas —bosques solo de pinsapos—, y otras comparten ecosistema con robles o pinos.

Un ecosistema en peligro de extinción

Aunque, gracias a su privilegiada localización, los pinsapares ibéricos han logrado perdurar a pesar de los cambios climáticos del pasado reciente, eso no los convierte en inmunes al cambio climático antropogénico actual.

De hecho, durante el período islámico de Andalucía, y especialmente entre los siglos XII y XV, los bosques de pinsapo estaban más extendidos y gozaban de mayor estabilidad que ahora. La gestión forestal intensiva sucedida durante la Edad Moderna y Contemporánea han propiciado una regresión drástica en los pinsapares.

Pinsapar de la Sierra de Grazalema

Pinsapar de la Sierra de Grazalema (Cádiz) — José Miguel Sánchez/iStock

Esta pérdida, que se asocia de forma directa con una reducción de la diversidad genética de las poblaciones, se ha acentuado con el cambio climático antropogénico en las últimas décadas. En la región, este cambio ha tenido, como consecuencia, un aumento de las temperaturas y un descenso de las precipitaciones, lo que incrementa la aridez del entorno, reduce la diversidad estructural de los pinsapares —se pierden especies de plantas del sotobosque—, y como resultado, limita la resistencia de los bosques de pinsapo.

Un ecosistema que se desplaza

El impacto del cambio climático no solo afecta a la supervivencia y a la estructura del ecosistema, además genera un desplazamiento efectivo. Aunque la mayor parte de la biodiversidad de los bosques viene de las comunidades vegetales, y las plantas, normalmente, son incapaces de desplazarse, eso no impide que el ecosistema en sí mismo se mueva a otros lugares.

Los ecosistemas pueden desplazarse, favoreciendo el crecimiento de nuevas plantas en uno de sus bordes — ‘borde de ataque’— mientras van muriendo sin renovarse por otro — ‘borde de arrastre’—. En los pinsapares andaluces, el borde de arrastre, que recibe las condiciones más desfavorables, es el margen de menor altitud, donde el cambio climático reduce la supervivencia de las especies del bosque, mientras que el borde de arranque, por donde el ecosistema crece, se encuentra en las zonas más altas.

Pinsapar de Yunquera

Pinsapar de Yunquera, en la Sierra de las Nieves (Málaga) — Jesnofer/iStockhttps://jesusnoguera.com

Si ambos bordes tienen del mismo tamaño, entonces la velocidad a la que el bosque desaparece por su borde de arrastre será la misma que la de su crecimiento por el borde de arranque, y el tamaño y la supervivencia del bosque se mantienen. Sin embargo, esto no es lo que sucede en los pinsapares ibéricos; el borde de arranque mide unos 55 metros de anchura, mientras que el borde de arrastre es el doble. Por lo tanto, si las condiciones persisten a largo plazo, la viabilidad del ecosistema se verá seriamente amenazada.

No todo está perdido

Una de las soluciones posibles que se plantean para preservar los pinsapares, en peligro de extinción en España, pasa por una gestión forestal más especializada y dirigida a promover una estructura forestal compleja, que favorezca la biodiversidad. Según una investigación llevada a cabo por Álvaro Cortés-Molino, de la Universidad de Jaén, y colaboradores, el enriquecimiento del sotobosque y el refuerzo de su biodiversidad ayuda al reclutamiento de nuevos individuos de pinsapo e incrementa la resiliencia del bosque.

Si hay suerte, el cambio climático se mantiene en unos niveles soportables para el pinsapar y se establecen planes de gestión forestal adecuados, diseñados para conservar la estructura del ecosistema, el pinsapar podría conservarse e incluso mejorar su presencia.

Referencias:

  • Abies pinsapo. s. f. Arbolapp.
  • Alba Sánchez, F. et al. 2019. The impact of climate and land-use changes on the most southerly fir forests (Abies pinsapo) in Europe. DOI: 10.1177/0959683619838043
  • Caudullo, G. et al. 2017. Chorological maps for the main European woody species. Data in Brief, 12, 662-666. DOI: 10.1016/j.dib.2017.05.007
  • Cortés-Molino, Á. et al. 2022. Unexpected resilience in relict Abies pinsapo Boiss forests to dieback and mortality induced by climate change. Frontiers in Plant Science, 13, 991720. DOI: 10.3389/fpls.2022.991720

La ventana a un mundo en constante cambio

Muy Interesante

Recibe nuestra revista en tu casa desde 39 euros al año

Suscríbete
Suscripciones a Muy Interesante
tracking