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¿Cómo son las setas que crecen en la madera?

Los hongos capaces de degradar la madera son esenciales en los ecosistemas, aunque algunos colonizan los tejidos vegetales cuando la planta aún está viva.

¿Cómo son las setas que crecen en la madera? (Alvaro Bayon)
Si hay un grupo de seres vivos macroscópicos prácticamente ubicuos en todos los ecosistemas terrestres, aún más extendido que los insectos, ese es el grupo de los hongos. Forman parte del gran grupo desde levaduras microscópicas, pasando por mohos, hasta los seres vivos más grandes del planeta. Están presentes en el suelo, donde desempeñan una función esencial como descomponedores; colonizan excrementos, cadáveres y restos de comida en ecosistemas tropicales, mediterráneos y templados, e incluso algunos habitan en la Antártida, en simbiosis con otros organismos, formando líquenes.

Degradando madera

Algunos hongos, los denominados lignícolas crecen en la madera, un fenómeno excepcional debido a la composición de esta, a base de celulosa y lignina. La lignina es una sustancia extraordinariamente resistente y muy difícil de descomponer. De hecho, la función de estos hongos en el ecosistema resulta fundamental pues la descomposición de la madera permite reciclar los nutrientes. Como la mayor parte de los átomos de la madera seca son de carbono, los hongos lo retienen y lo almacenan en el suelo formando humus.
Muchos hongos lignícolas crecen sobre la madera de plantas muertas; son denominados necrotrofos. Suelen ser, de hecho, los primeros organismos en colonizar este medio, y su presencia es un indicador muy importante tanto de la salud del suelo como del proceso de sucesión del ecosistema.
La descomposición de la madera por hongos es un proceso gradual y complejo, que involucra enzimas como la lacasa, la lignina-peroxidasa y la manganeso-peroxidasa. Estas sustancias, capaces de digerir la lignina, son producidas por los hongos y liberadas al medio, del que después obtienen los nutrientes que necesitan.
Entre los hongos lignícolas necrótrofos hay especies bien conocidos por las setas que producen, algunas comestibles e incluso cultivables, como la japonesa shiitake (Lentinula edodes).
Shiitake

Hongos esenciales desde hace millones de años

Tal es la importancia de los hongos lignícolas que, hasta hace poco, se pensaba que su ausencia había sido la causa principal del almacenamiento masivo de materia vegetal durante el período Carbonífero, hace entre 350 y 300 millones de años. Este episodio de la historia geológica recibe su nombre de los abundantes depósitos de carbón que han llegado hasta nuestros días. Según esta hipótesis, la abundancia de plantas y la ausencia de hongos capaces de degradar la celulosa y la lignina habrían provocado la mayor acumulación de material vegetal fósil de la historia de la vida.
Sin embargo, desde hace unos años esta idea ha quedado descartada. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences por un equipo liderado por el profesor Matthew P. Nelsen, de la Universidad de Standford, mostró que, por un lado, en el Carbonífero ya existían hongos capaces de degradar la lignina, y por otro, que muchos depósitos de carbón de aquel período son de plantas con muy poca o nada de lignina.
La abundancia de carbón en este período fue, probablemente, el resultado de una combinación de condiciones tropicales permanentemente húmedas y altamente productivas, combinadas con el ensamblaje del supercontinente Pangea.
¿Cómo son las setas que crecen en la madera?

Hongo pata de caballoJon Benedictus

Hongos que crecen en madera viva

Los hongos lignícolas que crecen en la madera muerta tienen papeles esenciales en los ecosistemas, y dadas sus capacidades, son, sin duda, organismos extraordinarios. Pero más excepcional es el caso de hongos capaces de crecer en tejidos de plantas vivas y parasitarlas, ya que las plantas tratan de defenderse activamente contra estas agresiones.
Un ejemplo de hongos lignóicolas biotrofos es el denominado hongo pata de caballo (Fomes fomentarius), fácil de distinguir porque crece adherido a los troncos; tiene una carne dura y fibrosa, y seco supone una excelente yesca, lo que le da también el nombre de ‘hongo yesquero’. Otros hongos que crecen en madera viva son la seta de chopo (Agrocybe aegerita) o la seta de ostra (Pleurotus ostreatus), ambas comestibles y muy apreciadas, aunque esta última también puede crecer en madera muerta. Otras muchas especies parasitan plantas de aprovechamiento hortofrutícola, creando graves problemas en la producción, como los causantes del mildiú, la septoriosis o las royas.
Seta de ostra

Seta de ostra

Penetrando en la madera

El proceso de colonización y parasitación de la madera viva se compone de varias fases. La primera fase se denomina de pre-penetración, en ella sucede la germinación de la espora fúngica, que se adhiere a la superficie de la planta. El crecimiento de la hifa depende en gran medida de que las condiciones ambientales como la humedad, la temperatura o la luz, sean óptimas. Al inicio de su crecimiento, el hongo es capaz de reconocer la planta sobre la que se encuentra, gracias no solo a la textura sino también a señales químicas prácticamente inequívocas. En algunos casos, esta fase no llega a presentarse: hay hongos, como el causante de la enfermedad de la grafiosis del olmo, que son transportados por insectos y depositados directamente en el interior de los tejidos.
La segunda fase se denomina de penetración. Dependiendo del tipo de hongo, la hifa aprovecha aberturas naturales de la planta, como la presencia de heridas o los estomas y las lenticelas. El hongo percibe estas vías de entrada gracias a los gradientes de humedad existentes; dentro de la planta hay siempre más agua que fuera. Algunos hongos son capaces de fabricar su propio acceso al interior de los tejidos de la planta, gracias a la degradación mediante enzimas.
Una vez en el interior de los tejidos vegetales, las hifas del hongo evitan la defensa de la planta mediante señales químicas, mientras se nutren de ella, reduciendo su productividad y, en ocasiones, llevándola a la muerte.
Referencias:
Hatakka, A. 1994. Lignin-modifying enzymes from selected white-rot fungi: production and role from in lignin degradation. FEMS Microbiology Reviews, 13(2-3), 125-135. DOI: 10.1111/j.1574-6976.1994.tb00039.x
Nelsen, M. P. et al. 2016. Delayed fungal evolution did not cause the Paleozoic peak in coal production. Proceedings of the National Academy of Sciences, 113(9), 2442-2447. DOI: 10.1073/pnas.1517943113
Struck, C. 2006. Infection strategies of plant parasitic fungi. En B. M. Cooke et al. (Eds.), The Epidemiology of Plant Diseases (pp. 117-137). Kluwer Academic Publishers. DOI: 10.1007/1-4020-4581-6_4
Worrall, J. J. et al. 1997. Comparison of wood decay among diverse lignicolous fungi. Mycologia, 89(2), 199-219. DOI: 10.1080/00275514.1997.12026772

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