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¿Cuál es la diferencia entre ‘ecología’ y ‘ecologismo’?

Si queremos hacer todo lo posible por conservar la naturaleza necesitamos un ecologismo muy bien informado por la ciencia.

Cada día más y más personas se preocupan por el medioambiente y por su conservación. En un mundo cambiante como el nuestro, proteger los ecosistemas es un acto, no solo de conciencia para con la naturaleza, sino también de autopreservación y supervivencia. Y si añadimos que la causa principal del cambio climático es la actividad humana, proteger el medioambiente se convierte también en un gesto introspectivo de autocrítica sobre nuestra forma de vida y nuestro sistema socioeconómico.
Sin embargo, no todo vale en la protección de los ecosistemas.

Cómo proteger el medioambiente

Actuaciones indiscriminadas, sin valorar sus posibles consecuencias, pueden conducir a que gestos bienintencionados, pero malinformados, provoquen más problemas de los que solucionan. No son pocos los ejemplos que pueden citarse: sin ir más lejos, el rechazo absoluto ala energía nuclear —una fuente criticable, sin duda, pero de momento, necesaria— que lleva a un mayor uso de combustibles fósiles; o el rechazo a los avances biotecnológicos para la mejora de productividad agrícola; hasta la puesta en libertad deliberada de visones americanos u otras especies invasoras en España; o la protección de las colonias felinas, causantes de importantes pérdidas de biodiversidad.
Es esencial, por tanto, que los actos destinados a la protección del medioambiente y la biodiversidad se lleven a cabo con garantías y con una base de conocimiento teórico sólida; el tipo de garantías y conocimientos que solo la ciencia proporciona. Y por ello, deben tenerse en cuenta dos cosas: que ecologismo y ecología son conceptos muy diferentes, y que, si se quieren lograr los objetivos planteados, ambos deben ir de la mano.

El ecologismo: movimiento sociopolítico

El diccionario de la Real Academia Española define ‘ecologismo’ como la «doctrina que propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medioambiente» y en su segunda acepción «movimiento sociopolítico que defiende» dicha doctrina. El ecologismo, por tanto, consiste en un conjunto de ideas, opiniones y posturas sostenidas y defendidas por determinadas personas.
Ciertamente, más y más gente está concienciada en materia ecologista. Muchos ciudadanos se preocupan de reciclar, de emplear medios de transporte más sostenibles, de consumir productos locales y de temporada, de reducir el consumo energético o incluso, cuando tienen la posibilidad, de instalar placas solares con las que aportar su granito de arena. Esta conciencia ecológica cala especialmente entre los jóvenes. Los nombres de ecologistas famosos de antaño, como Jane Goodall, Rachel Louise Carson, Jacques-Yves Cousteau o Al Gore se van renovando por otros hoy más populares, como Ángela Valenzuela, Boyan Slat o la archiconocida Greta Thunberg.
El ecologismo además, penetra en la cultura. Desde grandes superproducciones como Avatar hasta películas mucho más modestas, pero cargadas con mensajes firmes y contundentes como No mires arriba, nos mandan un mensaje claro, que ya expresaba Klaatu, el personaje de Keanu Reeves en el remake de Ultimátum a la Tierra de 2008: estamos destruyendo el medioambiente, asumiendo que el planeta nos pertenece; si la vida se extingue, nosotros nos extinguiremos con ella, pero si nosotros nos extinguimos, la vida seguirá.
Pero, como ya se ha dicho, algunos movimientos ecologistas pueden ser contraproducentes si no están adecuadamente informados. Para que esta postura sociopolítica sea realmente eficaz y logre sus propósitos, que al final, desembocan en la supervivencia de la especie humana, es necesario que toda acción esté respaldada por una base de conocimiento fiable y sólido. Un conocimiento proporcionado por la ciencia.

La ecología: ciencia que estudia los ecosistemas

Si volvemos al diccionario de la Real Academia Española, define ‘ecología’ como la «ciencia que estudia los seres vivos como habitantes de un medio, y las relaciones que mantienen entre sí y con el propio medio». El sistema formado por el conjunto de seres vivos que habitan un medio, el medio físico y las relaciones que conectan a unos con otros se denomina ‘ecosistema’. Por lo tanto, a modo de resumen, la ecología es la ciencia que estudia los ecosistemas. Como ciencia que es, emplea el método científico para, desde la observación y la experimentación, obtener resultados y conclusiones sólidas.
La ecología es una ciencia, como la química, las matemáticas o la astrofísica. No tiene connotaciones ideológicas ni políticas —aunque los científicos que la practican sí las tengan —, y como en todas ellas, a partir de sus descubrimientos es posible realizar predicciones y obtener aplicaciones.
El conocimiento obtenido por la ecología, como el obtenido por otras ciencias aplicables al medioambiente como la climatología o la genética de poblaciones, evalúa la eficacia y la viabilidad de los métodos a emplear en la protección de los ecosistemas y de la biodiversidad, y proporciona herramientas sólidas que permiten desarrollar nuevas metodologías para mitigar, resolver e incluso prevenir problemas.
No es casualidad que personas conocidas por su activismo ecologista tuvieran formación en ecología o en otra rama afín. Jane Goodall está considerada una de las más eminentes etólogas de primates del mundo. Rachel Carson y Jacques Cousteau eran biólogos marinos. Y aunque Al Gore no tiene formación científica, ha colaborado ampliamente con el Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC).
La ecología, fundamentalmente, responde a preguntas complejas, a menudo planteadas desde el ecologismo. Como ciencia, proporciona resultados que pueden ser empleados para mejorar los medios que emplea el mismo ecologismo, permitiendo mejorar sus resultados y reducir las consecuencias indeseables.
Por su parte, el ecologismo seguramente despertará nuevas conciencias entre los más jóvenes. Los ecologistas son más proclives a participar en actividades de ciencia ciudadana y, ya sea por afinidad o por dedicación profesional, pueden aportar mucho a la ecología como ciencia.
Referencias:
Carrete, M. et al. 2022. Emerging laws must not protect stray cats and their impacts. Conservation Science and Practice. DOI: 10.1111/csp2.12706
Dobson, A. 2019. Ecologism. En R. Eatwell et al. (Eds.), Contemporary Political Ideologies (1.a ed., pp. 216-238). Routledge. DOI: 10.4324/9780429038839-10
Solomon, E. P. et al. 2013. Biología (9a). Cengage Learning Editores.
Vilà, M. et al. (Eds.). 2008. Invasiones biológicas. Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

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